El MV Hondius entró hacia las 07:00 (05:00 GMT) en el pequeño puerto de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, isla del océano Atlántico.
“El fondeo ha sido un éxito”, dijo la ministra de Sanidad española, Mónica García, quien ha precisado que no hay ningún pasajero del crucero con síntomas. Los primeros en ser evacuados serán los españoles. Les seguirá los holandeses, alemanes, belgas, griegos y parte de la tripulación. La mayoría de los vuelos para repatriar a los pasajeros a sus países están programados para este domingo. El lunes serán repatriados los australianos. Antes de proceder a su traslado al aeropuerto, los pasajeros deben ser examinados.
Los cinco franceses que se encuentran a bordo del buque serán repatriados “en un vuelo sanitario hoy mismo” a Francia, según anunciaron el domingo los Ministerios de Sanidad y de Asuntos Exteriores de Francia. Este traslado se llevará a cabo “respetando los protocolos sanitarios vigentes y de conformidad con las recomendaciones de la OMS”, subrayaron ambos ministerios, que están coordinándose para organizar esta repatriación.
Una parte de la tripulación permanecerá a bordo del buque, que proseguirá su ruta hacia los Países Bajos.

Seis casos confirmados en el barco
Hay seis casos confirmados de hantavirus entre ocho casos sospechosos, incluidas las tres personas fallecidas a causa de este virus conocido, pero poco frecuente, para el que no existe ni vacuna ni tratamiento. Esta enfermedad puede provocar, entre otras cosas, un síndrome respiratorio agudo, pero por mucho que la OMS insista en que “no es como el Covid”, la epidemia anterior sigue presente en la mente de todos.
Preocupación de la población
La operación se lleva a cabo a pesar de la negativa del presidente de la región canaria, Fernando Clavijo.
En la isla de Tenerife, la mayoría de los canarios expresan su desconfianza ante una decisión sobre la que no se les ha consultado. Es cierto que las autoridades españolas han explicado que los pasajeros serán trasladados en zodiacs en grupos de cinco y luego conducidos en autobús al aeropuerto internacional, desde donde volarán inmediatamente a sus países de origen.
Pero esto no basta para tranquilizar a la gente, muchos de los cuales tienen la sensación de haber sido engañados. Este nuevo episodio les recuerda la epidemia de COVID-19, durante la cual tuvieron la sensación de haber sido abandonados por la península. También temen que este desembarco ahuyente a los turistas: el turismo representa un tercio de la riqueza del archipiélago.
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