Violencia inédita. Fallo manifiesto. Los superlativos abundan para calificar los disturbios del 17 y 18 de octubre pasados, que sin duda dejarán huella en una Francia fracturada a seis meses de la elección presidencial. Unos 3000 comercios fueron afectados en el territorio; los prejuicios van desde las degradaciones de fachada hasta el saqueo total de la mercancía.
Olivier Urrutia es delegado general de la Federación de Comercio Cooperativo y Asociado de Francia. De los comercios que representa, unos 100 fueron impactados: los supermercados, las ópticas, las farmacias, las tiendas de deporte, los comercios de cámaras y computadoras están "sobre expuestos". Según Urrutia, el objetivo es lucrar con la mercancía que termina a menudo en plataformas de reventa.
"Saqueadores organizados y casi profesionales"
"Llevamos dos días de reuniones de crisis con el Ministerio de Economía y en relación con el Ministerio de Interior. Queda claro que hubo un fallo general de mantenimiento del orden en el espacio público. Hubo una subestimación de los manifestantes, que iban de forma pacífica a protestar contra la vida cara y las condiciones de estudios para los estudiantes y alumnos de los colegios. También hubo una subestimación de los saqueadores muy organizados y casi profesionales que vemos en cada movimiento social en Francia", comenta.
"Es un doble fallo por infravalorar los manifestantes e infravalorar el riesgo altísimo que se podía perfectamente anticipar de bandas organizadas que estaban organizándose a través de las redes sociales desde hace dos o tres días", agrega.
"Un blanco fácil"
Este nuevo episodio de violencia deja una vez más en evidencia la vulnerabilidad de los comercios: "Son un blanco fácil porque en Francia desde hace 20 años los comercios no se protegen, no se incluyen lo suficientemente bien en los dispositivos de mantenimiento del orden de la seguridad pública. Esto explica el cabreo monumental de los comerciantes y eso es lo que hemos dicho" [en los ministerios].
Es por ello que, además de ofrecer ayudas a los comerciantes -como un préstamo sin intereses de hasta 55 000 euros- el Estado promete el doble de efectivos policiales para la próxima gran cita de protesta y un mejor diálogo con los comerciantes. Se trata de "hacer una especie de cartografía local de los comercios, de las zonas sensibles para adaptar el sistema de mantenimiento de orden a esas zonas particulares". A esto se agregan toques de queda parciales en ciertas ciudades, como Marsella.
Sin embargo, el gremio mira con mucha preocupación las manifestaciones por venir porque "estamos gestionando solo las consecuencias". Olivier Urrutia teme una escalada de violencia con propietarios de tiendas que optarían por la violencia para defenderse. Para evitar una tragedia, "le corresponde al Estado, a los poderes públicos mantener el orden en el espacio público".
Los chalecos amarillos convocan una nueva manifestación el 24 de octubre y los sindicatos una movilización general el 5 de noviembre tras una cita poco fructífera con un gobierno "sumergido en una crisis muy profunda, que no es económica, es una crisis política".
#EscalaenParís también está en redes
Un programa coordinado por Paola Ariza, realizado por David Brockway y Vanessa Loiseau.
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