Los demócratas mostraban un cauto optimismo en la víspera de unos comicios que podrían otorgarles el control del Congreso, mientras que Trump y los republicanos redoblaban los esfuerzos para movilizar a su base electoral.
Se van a renovar 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, recuerda desde Nueva York, nuestro corresponsal, Mamen Sala. "Actualmente los republicanos controlan ambas cámaras, pero los demócratas sólo necesitan sumar cuatro escaños adicionales en el Senado y tres en la Cámara Baja para recuperarlas. Trump necesita a los legisladores para sacar adelante leyes y financiar sus prioridades. Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, podrían bloquear proyectos republicanos, condicionar el gasto y abrir investigaciones sobre la administración. Si ganan el Senado también podrían frenar nombramientos. Están en juego los impuestos, la sanidad, la inmigración, la defensa y la ayuda internacional. Y el martes también se elegirán gobernadores en 36 estados, entre ellos Nueva York, además de parlamentos y otros cargos estatales y locales", agrega Sala.
Las encuestas dan una alta probabilidad de que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes, y con buenas perspectivas para arrebatar incluso el Senado.
Nuestra corresponsal admite que "las encuestas favorecen a la oposición impulsada por el malestar con el coste de vida y con el presidente", pero según ella, "ese posible voto de castigo no equivale exactamente a un respaldo a los demócratas, porque ellos también han generado desconfianza entre algunos votantes".
En caso de victoria total de los demócratas, la oposición quiere abrir todo tipo de investigaciones contra el presidente Trump, su gobierno y su familia, e intentar bloquear sus nombramientos, así como la financiación de la guerra en Irán.
El ala socialista de los demócratas, que podría colocar a un número récord de diputados y senadores, quiere incluso abrir el debate sobre el futuro de la policía migratoria (ICE).
Los republicanos esperan apenas mantener el control de una de las dos cámaras, y obligar a los demócratas en la Cámara de Representantes a negociar las partidas presupuestarias.
Récord de la votación anticipada
La votación anticipada ya marcó un récord: 53 millones de personas han emitido su voto en todo el país.
"Podríamos ver incluso un récord de participación total, parece altamente probable", explicó en la TV CBS David Becker, director ejecutivo del Centro para Innovación e Investigación Electoral.
Siete de cada diez estadounidenses tienen una mala opinión de Donald Trump, de su incapacidad de controlar la inflación y de la guerra que declaró a Irán y que se alarga inexorablemente.
El presidente cuenta con una enorme popularidad entre su base, pero en un país polarizado como Estados Unidos son los votantes independientes los que inclinan la balanza.
Una derrota estrepitosa podría significar el principio del fin de la presidencia Trump, al que los demócratas intentaron en dos ocasiones destituir durante su primer mandato.
Desafiante, el republicano ha advertido que puede convertirse en "Mr Veto" para frenar las iniciativas legislativas de la oposición.
"Gasto multimillonario"
Estas elecciones de mitad de mandato han registrado un gasto de unos 11.000 millones de dólares en publicidad, gran parte de los cuales provienen de donantes individuales.
El multimillonario Elon Musk, un estrecho aliado de Trump que encabezó el llamado DOGE -una instancia creada por el presidente para achicar el tamaño del gobierno federal-, ha aportado casi 500 millones de dólares para favorecer la elección de candidatos republicanos.
Del lado demócrata, el gran donante en la sombra es el también multimillonario George Soros, que no solamente apoya a políticos, sino a candidatos de izquierda para fiscales, gobernadores o alcaldes.
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