Desde las Palmas de Gran Canaria
Las playas y el buen clima de las Canarias atrajeron en 2025 a casi cinco millones de visitantes… Una cifra que hace que el turismo sea la piedra angular de la economía de las islas, generando uno de cada cuatro empleos.
Necesidad de mano de obra extranjera
Sin embargo, las robustas cifras económicas esconden un dato: la necesidad de la migración. Uno de cada cuatro trabajadores del sector es extranjero.
Pese a las políticas antinmigración que defienden partidos como la formación de extrema derecha Vox, José Mañaricua, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería en las Palmas, defiende que los migrantes son fundamentales.
"Lo que pasa es que estamos en una situación donde se mezcla todo, ideas políticas intentando entrar en la economía, cuando realmente hay que ver la realidad, ver como España va a necesitar en los próximos años mano de obra. Una población envejecida, con jóvenes europeos y españoles y canarios que no quieren trabajar en el sector servicios, y donde la mano de obra migrante va a sustituir a esas personas que se van a jubilar en los próximos años, y van a suponer mayor riqueza para nuestros países", explica.
Lucha por mejores condiciones
Entre esos trabajadores migrantes se encuentra Marcia Díaz, chilena llegada a las Canarias hace 27 años. Empezó a trabajar de manera irregular, hasta que logró la documentación. Supera las dos décadas de experiencia como camarera de piso en hoteles.
Marcia no solo defiende la necesidad de los trabajadores migrantes, sino que además es portavoz en las Canarias de la asociación Las Kelys, diminutivo de “Las que limpian”, que se bate para que este grupo, formado principalmente por mujeres extranjeras, tenga mejores condiciones laborales.
"La mayoría son mujeres migrantes, muchas, bastante sudamericanas, y muchas compañeras africanas también tenemos. La asociación ya se había creado en el 2014, mediante un grupo de Facebook, por las mismas razones que estamos hablando, por las injusticias que se estaban cometiendo en los hoteles, en la hostelería, que las camareras de piso somos en la parte estructural de un hotel. Un hotel vende camas limpias. Entonces nuestro trabajo es esencial. Tenemos algo dentro de nosotras que es como un fuego que tiene esa necesidad de prosperar, de salir adelante, de no volver atrás a lo que estábamos pasando en nuestros países", afirma.
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