Javier Castillo, sacristán peruano en la Iglesia de la Magdalena en la capital francesa, vive un momento único. Por primera vez en sus 28 años de servicio, este fiel colaborador de la parroquia ha podido ver a un Papa en persona. "Hacía mucho tiempo que un papa no venía a París (Benedicto XVI estuvo hace 18 años). Por eso, este es un momento muy especial", comenta con emoción.
Para Castillo, la visita del obispo de Roma es una oportunidad para reavivar la fe en una sociedad cada vez más alejada de la Iglesia. Su esperanza es clara: "Espero que esta visita reanime la fe en muchas personas. Estoy seguro de que será así, porque el Papa León XIV es una persona extraordinaria".

Francia, entre la tradición y la secularización
Según el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos de Francia, el 29% de la población se declara católica y solo el 8 % de los católicos acude regularmente a un lugar de culto. A pesar de esta realidad, miles de personas —incluyendo a quienes no son practicantes— se congregaron para participar en la misa al aire libre en los Campos Elíseos, un evento que trascendió lo religioso para convertirse en un fenómeno social.
Norely Manrique, una venezolana residente en París, madrugó para no perderse este momento. "Me levanté muy temprano porque es un evento excepcional. Yo no suelo hacer colas para ningún espectáculo, pero esta sí por el papa. Es el representante de Dios y se lo merece", afirma con convicción.

"Ustedes son la Iglesia de hoy": el mensaje del Papa a los jóvenes
Más de 700.000 personas dirigieron sus miradas y oraciones hacia la Plaza de la Concordia, donde el primer papa estadounidense (también tiene nacionalidad peruana) celebró una misa histórica. Durante hora y media, su mensaje resonó con fuerza, especialmente entre los jóvenes católicos: "Ustedes son la Iglesia de hoy".
En su homilía, el sumo pontífice insistió en la importancia de mantener viva la fe en un mundo marcado por la indiferencia religiosa. Sus palabras, cargadas de esperanza, buscaron conectar con una generación que, aunque distante de las instituciones tradicionales, sigue buscando sentido espiritual.

Para muchos, estar frente a León XIV fue una experiencia indescriptible. La colombiana Patricia Márquez se siente afortunada porque "es una experiencia maravillosa. Darle gracias a Dios por haber tenido oportunidad tan linda".
Un sentimiento compartido por Andrés Rondón, otro venezolano presente en el evento: "Es fabuloso. Se te eriza la piel. Sabes que donde pisa él está el verdadero poder: no el del dinero, sino el de la fe. Sientes algo muy grande".
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