Ecología, crisis del multilateralismo, monopolios económicos: en "Magnifica Humanitas" (Humanidad magnífica), un texto de 130 páginas con un tono profundamente social, el papa estadounidense responde a una multitud de desafíos de nuestro tiempo, presentándose como defensor de la dignidad humana en la era de la revolución digital.
En esta encíclica muy esperada —una carta dirigida al conjunto de los fieles que fija una posición de referencia sobre cuestiones sociales, morales o teológicas—, León XIV participa él mismo en su presentación el lunes por la mañana —una primicia— junto a altos responsables de la Santa Sede y expertos en IA, entre ellos el cofundador de la startup estadounidense Anthropic.
Dado que la IA no puede "ser considerada moralmente neutra", conviene "desarmarla" para "impedir que domine al ser humano", sostiene el papa, que insiste en la necesidad de un código ético común sobre la IA, así como en el papel crucial de la educación para aprender a dominar sus riesgos.
Hoy en día, "el control de las plataformas, de las infraestructuras, de los datos y de la potencia de cálculo no pertenece a los Estados, sino a grandes actores económicos y tecnológicos" que "fijan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las posibilidades de participación", lamenta.
"Esclavitud"
Según las Naciones Unidas, la IA podría alcanzar hasta 4,8 billones de dólares de aquí a 2033, multiplicándose por 25 en una década, al tiempo que concentra sus beneficios en manos de un número limitado de actores. En 2025, la ONU alertaba sobre un “vacío peligroso” en materia de regulación.
El papa estadounidense arremete también contra "las nuevas formas de esclavitud" surgidas para extraer los recursos necesarios para el uso de la inteligencia artificial (IA) y llama a "soluciones tecnológicas más sostenibles para reducir el impacto en el medio ambiente".
"En ciertas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas triturando materiales de los que se extraen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, desgastados para que el flujo de cálculo no se interrumpa", denuncia.
El obispo de Roma aprovecha para pedir "sinceramente perdón" por el retraso con el que la Iglesia condenó "el flagelo de la esclavitud" a lo largo de la Historia.
Más allá de las cuestiones tecnológicas, el papa se muestra preocupado por un riesgo de "deshumanización", advirtiendo contra una visión del ser humano reducido a sus rendimientos o a datos explotados por las máquinas.
Crisis del multilateralismo
Al abordar la crisis del multilateralismo, el jefe de la Iglesia católica renueva su condena del uso de la IA en el ámbito militar. "Ningún algoritmo puede hacer moralmente aceptable la guerra", escribe.
Sin citar ningún nombre, reafirma "la superación de la teoría de la 'guerra justa', con demasiada frecuencia invocada para justificar cualquier guerra", concepto defendido en particular por la administración estadounidense de Donald Trump, lamentando que "la humanidad (esté) deslizándose hacia una cultura violenta del poder” que normaliza la guerra como un “instrumento de política internacional".
En abril, el papa había suscitado críticas de la Casa Blanca tras afirmar que "Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra", en el contexto de tensiones relacionadas con el conflicto con Irán.
Este manifiesto se inscribe en la continuidad de la enseñanza social de la Iglesia: fue firmado el 15 de mayo, fecha del 135.º aniversario de Rerum Novarum (1891), encíclica de León XIII que sentó las bases de la doctrina social de la Iglesia frente a la revolución industrial.
"Humanidad magnífica" culmina varios años de reflexión de la Iglesia sobre las tecnologías vinculadas a la IA: ya en 2020, la Santa Sede había lanzado, junto con empresas del sector digital e instituciones académicas, el "Llamamiento de Roma para una ética de la IA", abogando por un desarrollo de las tecnologías respetuoso con la dignidad humana.
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