Esta conferencia social tiene como objetivo "dar respuesta a las cuestiones relacionadas con el poder adquisitivo y los salarios", precisó Matignon (como se conoce la sede del primer ministro) en un comunicado. Por su parte, la intersindical ha señalado que decidirá cómo continuará la movilización una vez finalice este encuentro.
Sobre la mesa está una subida del salario mínimo (SMIC) pero no al nivel que quieren las organizaciones sindicales. Según fuentes cercanas al Gobierno francés, la propuesta sería de revalorizar el salario mensual de los actuales 1.477 euros netos mensuales a poco más de 1.500 euros. Insuficiente, según los sindicatos que quieren que esa subida sea de alrededor de unos 1.700 euros o superior.
Por ejemplo, el sindicato CFDT pide 100 euros más y la CGT reclama un aumento del 10%.
Las manifestaciones convocadas este 7 de noviembre en toda Francia fueron menos concurridas que en otras ocasiones. Era el cuarto sábado consecutivo de movilización nacional, convocada por organizaciones sindicales y juveniles, así como por los chalecos amarillos.
250.000 personas se manifestaron en todo el país, según la intersindical juvenil, frente a las 146.000 contabilizadas por el Ministerio del Interior. Además, alrededor de 70.000 policías y gendarmes fueron desplegados de nuevo en todo el territorio francés.
En general, las marchas se desarrollaron con normalidad, salvo algunos disturbios en Lyon o en París.
En Lyon, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a varios cientos de personas que ocupaban una zona donde estaban prohibidas las concentraciones, y once personas fueron detenidas.
En París, también se produjeron intervenciones policiales y controles durante una concentración de los llamados "chalecos amarillos" en la plaza de la Concordia.
El balón, en el tejado del Gobierno
El futuro del movimiento dependerá en gran medida de las respuestas que ofrezca el Gobierno en las reuniones previstas para este lunes con los sindicatos, las organizaciones empresariales y los representantes de estudiantes y alumnos de secundaria.
Las principales centrales sindicales anunciarán su posición el lunes por la noche, mientras que una intersindical del sector educativo ya ha convocado una nueva jornada de huelga y manifestaciones para el martes.
El objetivo de los manifestantes es mantener la presión sobre el Ejecutivo y conseguir respuestas concretas a sus reivindicaciones.
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