RFI: La primera pregunta que nos tiene a todos en vilo es: ¿qué está pasando en Bolivia?
Fernando Aramayo: Yo creo que hay que analizar esto desde una mirada un poco más estructural, en la perspectiva de estar viviendo un momento de parto, de un nuevo ciclo político complejo. Cuando uno revisa la historia boliviana, es imposible pensar que los nuevos ciclos políticos o los momentos de cambio, en los sentidos y contenidos de los modelos democráticos, de los modelos económicos, de la transición hacia un nuevo modo de gobierno, por decirlo de alguna manera, siempre fueron violentos. No quiero excusar con esto ni justificar la violencia que se está desplegando, pero siempre han sido momentos de tensión y de conflictividad. Este es un indicador del ciclo político que inicia Bolivia, pero que tristemente se ha visto desarrollado no en un escenario de conflictividad normal, sino en un escenario que viene acompañando al país los últimos cinco o siete años, en el que se demanda al gobierno de turno la atención de demandas y necesidades que en el régimen de 20 años previo no se satisficieron, a pesar de haber tenido la época de mayor bonanza económica que tal vez ha conocido Bolivia en toda su historia. Hoy en día, cuando usted ve los indicadores de desigualdad, pobreza, que se traducen en indicadores macro tan importantes como todo un mercado laboral informal, de cerca del 86%, reservas internacionales casi inexistentes y otros indicadores macro y microeconómicos, se da cuenta de la grave situación en la que se dejó este país después de 20 años.
Las demandas que tenemos hoy de muchos sectores son legítimas, sin lugar a duda. Pero han pensado que la forma de obtener como en el pasado, la atención prioritaria del Estado era violentando al Estado, violentando a la ciudadanía. Esto ha sido inteligentemente dirigido, aprovechado por el expresidente Evo Morales y grupos del crimen organizado, que frente a la respuesta que el gobierno del presidente Rodrigo Paz ha empezado a atestar al crimen organizado como la captura de Marset, uno de los tres criminales internacionales más importantes, u otros líderes de grupos criminales como el Comando Vermelho, etc., coincidentemente, el expresidente Morales reacciona y sale con una movilización cuyo único propósito es desestabilizar la democracia en Bolivia, porque la única demanda que plantea, a diferencia de otros sectores donde se están planteando más proyectos, caminos, reactivación económica, productiva, incluso incrementos salariales que por muy irracionales que sean, al final son una demanda sectorial, el señor Morales y los acólitos que tiene, de diferentes organizaciones sociales también, además de las federaciones del Chapare, demandan renuncia y esto es ir en contra del orden democrático.
RFI: O sea, ¿usted dice que Evo Morales y los sectores de Evo Morales todavía tienen una alta influencia en el país? Algo que se supone que fue demostrado contrario en las elecciones de octubre cuando ganó el presidente Paz.
Fernando Aramayo: Tal vez ahí tenemos que hacer una lectura un poquito más fina porque la gente movilizada, si usted hace la contabilidad en el momento más alto, habrá llegado a unos ocho mil, nueve mil movilizados, y quienes asisten a votar a las urnas son 7.600.000 habitantes. Entonces no es que él controla todavía una población mayoritaria, hay que tener claras las proporciones: el presidente Rodrigo Paz ganó como resultado del ejercicio electoral de 7.600.000 bolivianos. El presidente Morales tiene a su servicio estas organizaciones que movilizan este volumen más o menos, pero que se ha visto entremezclado con organizaciones que genuinamente pensaron que podían aprovechar estas marchas para que se atienda su demanda social. Entonces, si contabilizamos la gente que movilizó Morales desde el Chapare y las federaciones, no deben superar los 1.200. No obstante, nosotros tenemos un filósofo boliviano muy importante que es el señor Zavaleta, que decía que acá hay un tema de minorías efectivas, y eso es lo que se da, porque la mayoría de la población que apoya al presidente Rodrigo Paz no es la población que sale a la calle, que bloquea, que marcha, que golpea, que asalta. En cambio, las huestes lideradas por el expresidente Morales sí están dispuestas como usted ha debido percibir y ver en diferentes medios, han atacado buses con niños con síndrome de Down, le han robado el dinero a lustrabotas, han dado golpizas crueles, casi causándoles la muerte a policías, utilizando dinamita, destruyendo carreteras. Yo creo que hay que diferenciar bien a qué está dispuesto el proceso desestabilizador de la democracia, de lo que es realmente la voluntad de la mayoría de la ciudadanía. Por eso creo que hay que generar una distancia clara en ello.
RFI: Bolivia ha vivido una fuerte crisis económica y por eso se llamó al cambio en este periodo electoral. Pero varios de los sectores que se están manifestando le reclaman al presidente por no respetar su discurso de campaña, por ejemplo con los préstamos internacionales, los precios de la gasolina o la privatización de empresas.
Fernando Aramayo: Sin ánimo de justificar esto ni de hacer un juego de palabras, pero si hilamos fino, ustedes van a encontrar el discurso del presidente en su campaña, que él planteaba que él iba a estabilizar la economía sin créditos. Si ustedes analizan los indicadores macroeconómicos y microeconómicos del primer semestre, ojo, a la fecha no tenemos un crédito del Fondo Monetario Internacional. Hemos bajado de más de 2.800 puntos básicos en riesgo país a una cifra menor a 350 a la fecha, sin crédito del Fondo Monetario Internacional. Si quita el subsidio a los combustibles y se eleva el precio del combustible, no solamente a la gasolina, sino también del diésel, una acción que no se tomaba desde los 70, y estamos ahora en un nivel que nos ha permitido acceder al combustible que estaba tan escaso en el tiempo reciente, y esto también se ha hecho sin crédito del Fondo Monetario Internacional. Tenemos reservas internacionales netas y hemos logrado créditos de la CAF y del BID para política social y proyectos de desarrollo por un monto de hasta 7.500 millones de dólares, y tampoco se ha hecho crédito al Fondo Monetario Internacional y hemos bajado la inflación de dos dígitos a uno. Y le puedo hablar de otros indicadores más. Se devolvieron incluso dólares en la banca privada.
Entonces, la promesa de estabilizar la economía y vamos a dinamizarla sin crédito del Fondo Monetario Internacional se ha dado. Ahora, sí queremos un crédito para poder darle mucha más potencia al trabajo que estamos desarrollando, entonces, yo creo que si ponemos las cosas de manera clara y salimos tal vez de esto de trabajar sobre el gran titular, vamos a darnos cuenta que el presidente Rodrigo Paz ha sido consecuente con aquello que ha prometido. Tal vez no lo estamos comunicando, no lo estamos empaquetando, no estamos generando el branding que deberíamos en ese sentido. Y esto también se presta mucho a la desinformación. Obviamente hay una población enardecida que piensa que ahora, utilizando la cultura anterior de tensionar al Estado, va a lograr una prebenda y una respuesta a corto plazo, y en menos de seis meses, esto casi es irracional. Entonces hay que leer yo creo en esa perspectiva lo que está sucediendo en Bolivia. Y claro, si además estas demandas están siendo mal informadas con estos discursos, como viene la privatización, se están vendiendo partes del país, se está gobernando solamente para que haya más pobreza, y la gente lastimosamente continúa creyendo en algunos malos dirigentes, se genera este tipo de convulsión. Lo que el Gobierno ha hecho en estos últimos 13, 15 días es mantener un diálogo permanente y hemos suscrito más de una veintena de acuerdos.
RFI: ¿Qué se espera de esta nueva recomposición que anuncia el presidente? ¿Y por qué empezar con el cambio del ministro de Trabajo? ¿Qué aportará el nuevo ministro Williams Bascopé?
Fernando Aramayo: El sector obrero ha estado demandando una atención con una perspectiva y una visión tal vez diferente a la que teníamos bajo el liderazgo de nuestro ministro anterior. Entonces lo que se ha buscado es poder tener un cambio en la perspectiva de la conducción de esa cartera. De pronto la visión y la forma en la que ejercitaba su responsabilidad el ex ministro de Trabajo tuvo relevancia y fue útil en un tiempo anterior, pero en un nuevo ciclo en el que estamos, necesitamos un perfil como el del señor Bascopé. En todo caso, esa es decisión del presidente, él es quien define, y la reconfiguración del gabinete es algo que se va a dar de forma gradual. No queremos caer en estos estereotipos del anuncio y a continuación viene todo el cambio del gabinete, y se genera una crisis de gabinete, como se decía antes. Aquí lo que estamos haciendo es hacer ajustes conforme vamos viendo que se van necesitando para mejorar las respuestas en diferentes sectores.
RFI: Usted hablaba de la violencia en las calles y ha habido denuncias de que el Gobierno ha respondido con mucha fuerza o incluso con ataques, cuando la CIDH ha pedido que la fuerza sea el último recurso.
Fernando Aramayo: Creo que ha sido demasiado evidente la directriz presidencial en el sentido de que acá, la fuerza pública no va a ser como en antaño, que se utilizaba para reprimir. Acá la fuerza pública se usa para contener, para brindar garantías. Por eso incluso no hemos cedido a las provocaciones, y en esto yo quiero reconocer el gran trabajo de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas. Han sido provocados de una manera abusiva, agreste. Si usted observa las imágenes realmente unas golpizas letales prácticamente a policías, ataques con dinamita, con rocas, y ellos con equipo disuasivo. Entonces ha habido instrucción del presidente de no usar en ningún caso armas letales. Y esto da cuenta de que no hemos atendido la provocación de querer ensangrentar este proceso político, que es a lo que ha estado acostumbrado el régimen anterior. No, no hay que confundir la negociación de intereses y demandas con la vigencia plena de la justicia para que se castiguen los delitos.
RFI: ¿Cuáles son los amigos de Bolivia en el hemisferio? ¿Cuáles son esos países o esos aliados en los que Bolivia está haciendo o piensa hacer política en el futuro?
Fernando Aramayo: Todos aquellos que estén compartiendo valores y principios y que son básicos para nosotros, tal vez muy sencillos pero a la vez muy desafiantes. Primero estamos al lado de cualquier democracia, sea de derecha o de izquierda. Estamos en contra de cualquier tipo de dictadura, sea de derecha o de izquierda, en contra de cualquier acción que genere abuso de poder. Estamos en contra de cualquier Estado que tenga injerencia en los asuntos soberanos o de política interna de los Estados. Si me habla de eso, creo que vio de manera clara los apoyos que hemos tenido en este momento, de muchos países, no solamente los países vecinos a Bolivia. Hemos recibido realmente mucho apoyo de países del continente europeo, en Oriente Medio, países asiáticos. Estamos en esa construcción de una diplomacia pragmática pero basada en principios. Creemos que el apoyo de los vecinos da cuenta de que estamos por buen camino.
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