En un contexto de mayor digitalización, apenas el 6 % de las empresas a nivel global afirma estar completamente preparada para enfrentar ciberataques, según datos del informe Global Digital Trust Insights 2026, que también señala que solo la mitad de los líderes de seguridad considera que su organización tiene alta capacidad de resistencia.
El dato coincide con un aumento en la adopción tecnológica y el uso de inteligencia artificial (IA) en las empresas. Una encuesta global de 2025 indica que el 88 % de las organizaciones utiliza IA en al menos una función de negocio, aunque en la mayoría de los casos se limita a proyectos piloto o etapas de experimentación. Solo cerca de un tercio ha logrado escalar su uso a nivel empresarial.
En República Dominicana, este escenario adquiere relevancia por el crecimiento de entornos digitales en sectores clave de la economía. El aumento en la dependencia de datos y sistemas conectados eleva la necesidad de contar con capacidades de ciberseguridad que permitan no solo reaccionar ante incidentes, sino anticiparlos.
De acuerdo con la empresa tecnológica Cisco, la inteligencia artificial permite automatizar la detección de amenazas, analizar grandes volúmenes de información, identificar anomalías y responder en tiempo real. También contribuye a reforzar la gestión de identidades, la seguridad en la nube y la protección de dispositivos.
En ese contexto, SPC Internacional plantea la necesidad de impulsar una discusión más estratégica sobre el uso de IA en la ciberseguridad, especialmente en sectores sensibles como el financiero, energético, comercial y turístico, donde una interrupción tecnológica puede afectar operaciones y reputación.
“Tradicionalmente, la ciberseguridad ha sido percibida como una función reactiva; sin embargo, el paradigma actual exige una transición hacia la anticipación proactiva”, afirmó George Gil, representante de SPC en el país.
El ejecutivo sostuvo que el uso de inteligencia artificial permite identificar señales tempranas de riesgo y mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes, en un entorno donde la continuidad operativa depende cada vez más de la solidez de la infraestructura digital.
El desafío para las empresas dominicanas, según el análisis, no se limita a adoptar nuevas tecnologías, sino a integrarlas de forma que permitan mayor control, visibilidad y capacidad de respuesta frente a amenazas cada vez más complejas.
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