Las estafas virtuales se han convertido en un fenómeno mundial que se aprovecha del uso cotidiano de plataformas digitales en combinación de técnicas cada vez más elaboradas para engañar. Según un estudio de la Alianza Global contra las Estafas (Gasa, por sus siglas en inglés) y Feedzai, empresa especializada en prevención de fraude y delitos financieros mediante inteligencia artificial, realizado entre 46,000 adultos de 42 mercados, establece que 57 % de los encuestados experimentó una estafa durante los 12 meses previos, mientras que 23 % afirmó haber perdido dinero como consecuencia de estos fraudes.

El informe Las estafas alcanzan a más de la mitad de los adultos en el mundo y 23 % reporta pérdidas económicas también estima en US$442,000 millones las pérdidas ocasionadas por estafas en los 42 mercados estudiados. Además, señala que los fraudes relacionados con compras afectaron al 54 % de las víctimas, mientras que las estafas de inversión y aquellas vinculadas con dinero inesperado alcanzaron, cada una, al 48 %.

La investigación muestra, además, que la exposición al fraude ocurre con frecuencia a pesar de que las personas consideran que pueden reconocerlo. Según Gasa, 73 % de los adultos encuestados confía en su capacidad para identificar una estafa, mientras que 93 % asegura tomar al menos una medida para comprobar si una oferta es legítima. Sin embargo, entre las prácticas utilizadas figuran revisar errores ortográficos o gramaticales, buscar reseñas en el mismo sitio web o comprobar si una empresa tiene presencia en redes sociales, mecanismos que el propio informe identifica entre las formas menos efectivas de verificación.

WhatsApp aparece como uno de los principales canales

Mientras el estudio de Gasa muestra la dimensión del problema, una investigación internacional de Kaspersky permite observar cómo se producen estos engaños en los servicios de mensajería. El estudio The Great Messaging Heist (El gran atraco de la mensajería), realizado la empresa global de ciberseguridad y privacidad digital, Kaspersky recopiló las opin,iones de 2,806 víctimas de estafas por mensajería de entre 16 y 61 años a nivel global. De acuerdo con sus resultados, WhatsApp aparece en 43 % de las estafas por mensajería, seguido de los mensajes de texto SMS e iMessage, con 40 %; Facebook registra 27 %, Telegram 22 % e Instagram 19 %.

La suplantación de marcas representa, además, 31 % de los casos analizados por Kaspersky. Las falsas notificaciones de entrega encabezan las modalidades identificadas, con 38 %, seguidas por las estafas de inversión, con 37 %.

El estudio establece que el fraude tampoco se limita a una única plataforma. El 63 % de las estafas analizadas se desarrolla a través de varios canales, de manera que un contacto puede comenzar mediante un SMS y posteriormente trasladarse a WhatsApp o Telegram. Según Kaspersky, este desplazamiento permite que la interacción parezca más natural y dificulta su detección.

Menos de 30 minutos para completar el engaño

Otro de los elementos identificados por Kaspersky es la velocidad. El 52 % de las estafas exitosas por mensajería se completa en menos de 30 minutos, desde el primer contacto hasta que la víctima entrega dinero o información personal. Además, aproximadamente una de cada siete ocurre en menos de cinco minutos.

La presión para actuar rápidamente puede aparecer en mensajes sobre cuentas bloqueadas, paquetes pendientes, pagos urgentes o supuestas emergencias familiares. El objetivo, según el estudio, es reducir el tiempo disponible para que la persona compruebe el origen de la comunicación o consulte con alguien antes de responder.

Las consecuencias pueden ser económicas y relacionadas con la privacidad. Kaspersky establece que 51 % de las víctimas perdió dinero, mientras que 43 % entregó información personal. La pérdida promedio de una estafa exitosa por mensajería alcanzó US$733 por víctima. Además, 28 % de los encuestados aseguró haber sido estafado tres o más veces durante los seis meses anteriores.

La inteligencia artificial añade una nueva dificultad

La evolución de estas estafas también está relacionada con el auge de la inteligencia artificial. Según Kaspersky, 66 % de las víctimas cree que la IA estuvo involucrada en el fraude que experimentó. De ese grupo, 42 % identificó mensajes escritos con inteligencia artificial, 31 % reportó voces generadas o clonadas y 25 % encontró imágenes o videos deepfake.

De esta manera, las señales que anteriormente podían despertar sospechas, como errores de redacción o mensajes poco naturales, pueden ser menos evidentes. Los datos de ambos estudios muestran un escenario en el que la exposición al fraude convive con comunicaciones digitales cada vez más integradas a la vida cotidiana.

Para Kaspersky, el desafío ya no consiste únicamente en identificar un mensaje aislado, sino en reconocer recorridos fraudulentos que pueden comenzar en un canal, trasladarse a otro y utilizar herramientas de inteligencia artificial para imitar la forma de comunicación de empresas, bancos, servicios de entrega o personas conocidas.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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