Falleció este viernes 30 de enero, el exsenador y miembro fundador del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Ramón Alburquerque Ramírez.

Alburquerque Ramírez nació el 5 de junio de 1949 en la provincia Monte Plata, República Dominicana.

Fue un ingeniero químico y político dominicano cuya trayectoria combina el ejercicio de funciones públicas, liderazgo legislativo y participación activa en la vida política nacional.

Desde muy joven se inclinó por el estudio, lo que le permitió consolidar una formación académica sólida en ingeniería y planificación económica, así como un profundo conocimiento sobre políticas públicas y desarrollo.

Tras completar sus estudios superiores, que incluyeron la ingeniería química en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y especializaciones internacionales, Alburquerque se integró a la administración pública en cargos técnicos y de gestión. Su formación lo llevó a ocupar posiciones de responsabilidad, donde combinó su experiencia técnica con la toma de decisiones en ámbitos estratégicos del Estado dominicano.

En la vida legislativa, Ramón Alburquerque Ramírez fue elegido como senador de la República por la provincia Monte Plata en varias ocasiones, comenzando por el período constitucional 1990-1994, representando al Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Durante su tiempo en el Congreso Nacional, se destacó por su participación activa en la construcción de leyes y por ocupar puestos de liderazgo en la Cámara de Senadores, donde llegó a servir como presidente de esa cámara en distintos períodos.

Además de su labor parlamentaria, Alburquerque ha ejercido diversos cargos en la administración pública dominicana, incluyendo ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA), Presidente de la Comisión Nacional de Energía, Presidente de la Comisión Nacional Técnico Forestal (CONATEF) y director de otras instituciones de Estado. Estas posiciones le permitieron influir en políticas de energía, planificación económica y desarrollo sostenible.

A lo largo de su carrera política y profesional, ha sido reconocido por su vocación de servicio, su experiencia en temas técnicos y legislativos, y su aporte al debate público en áreas claves como la planificación económica, el desarrollo industrial y la gobernanza.

En 2023, el dirigente del PRM inscribió formalmente su solicitud de precandidatura presidencial con miras a las elecciones del 2024. Sin embargo, en la XXII Convención Nacional Extraordinaria del PRM, en octubre de 2023, fue elegido el presidente Luis Abinader como candidato presidencial para las elecciones del año siguiente.

En medio de una de las jornadas de mayor tensión política de finales de los años noventa, el entonces presidente del Senado, Ramón Alburquerque, protagonizó un episodio que quedó grabado en la memoria colectiva dominicana. Ocurrió en enero de 1999, cuando un grupo de senadores intentó ingresar a la sede de la Liga Municipal Dominicana (LMD) en protesta por lo que consideraban una injerencia del Poder Ejecutivo en esa institución.

"Entren to' coño"

En medio de una de las jornadas de mayor tensión política de finales de los años noventa, el entonces presidente del Senado, Ramón Alburquerque, protagonizó un episodio que quedó grabado en la memoria colectiva dominicana. Ocurrió el 25 de enero de 1999, cuando un grupo de senadores intentó ingresar a la sede de la Liga Municipal Dominicana (LMD) en protesta por lo que consideraban una injerencia del Poder Ejecutivo en esa institución.

El acceso estaba bloqueado por un cordón policial, lo que provocó empujones, forcejeos y momentos de alta crispación entre legisladores y agentes del orden. En medio del caos, y mientras exhortaba a sus compañeros a avanzar pese al cerco, Alburquerque lanzó la frase que se volvería icónica: “Entren to’ coño”. El momento quedó registrado en video y se difundió ampliamente en los medios.

Más allá del exabrupto, el incidente reflejó el choque entre poderes del Estado y las profundas divisiones políticas del momento, bajo el gobierno del presidente Leonel Fernández. La protesta dejó heridos, denuncias de represión y un debate público sobre los límites de la autoridad policial frente a representantes electos.

Con el paso del tiempo, la expresión trascendió el hecho puntual y pasó a formar parte del imaginario político dominicano, citada tanto como símbolo de confrontación institucional como en tono irónico para describir situaciones de desafío abierto al poder establecido.