“Sueña el mundo como debería ser”. Toni Morrison
Zohran Mamdani, el joven político estadounidense nacido en Uganda que se convirtió en un fenómeno electoral el año pasado, asumió como el primer alcalde musulmán de Nueva York el primer día del año que acabamos de estrenar. Mamdani también es el primer alcalde neoyorquino con raíces en el sur de Asia, el primero nacido en África y el más joven de los últimos 100 años. Menos de dos semanas después, él y la gobernadora del estado, Kathleen Hochul, anunciaron el pasado viernes un sistema de guarderías totalmente gratis para todos los niños y niñas del centro urbano más grande de los Estados Unidos.
Mamdani no representa un milagro ni una panacea. Su elección no resolverá todo lo que él se propone resolver y su gestión enfrentará muchos problemas como siempre ocurre en las políticas públicas; especialmente en una ciudad tan compleja como es la ciudad de Nueva York. Tampoco es ni puede ser perfecto ni como ser humano ni como político. Pero su campaña, su programa de gobierno y él como hombre y como figura pública reflejan muchas de las aspiraciones que tenemos muchas personas tanto en Estados Unidos como en República Dominicana y otras partes del mundo.
En estos días en los que nuestras pantallas nos inundan con el impacto terrible de la violencia, la negligencia y la arrogancia, es importante recordar que “otro mundo es posible”, como reza el lema del Foro Social Mundial. Hechos como el sufrimiento inimaginable de la pequeña Brianna a manos de sus tíos, el juicio de Jet Set, el asesinato de Renée Good en Minneapolis, la continuación de los asesinatos y abusos en Palestina o el reinicio de la política del garrote en nuestra región (independientemente de la opinión que tengamos sobre Maduro) nos pueden hacer creer que ese otro mundo más justo es simplemente una fantasía.
La trayectoria de Mamdani nos recuerda que la pregunta no es si construir un mundo mejor es una fantasía si no cuáles son las fantasías por las que decidimos luchar. Cambios cruciales que hoy damos por sentado como la abolición de la esclavitud, la jornada de trabajo de 8 horas o el derecho a votar de las mujeres y las personas de color fueron también considerados como imposibles hasta que los grupos de gente que los consideraban no solo posibles sino necesarias decidieron luchar por conseguirlas. Darnos permiso de soñar nuevos sueños colectivos es lo que el antropólogo indio Arjun Appadurai llama “la capacidad de aspirar”, la capacidad de imaginar un futuro diferente que nos da la energía para convertirlo en realidad. Es también lo que el sociólogo catalán Manuel Castells llama la “identidad proyecto”: los movimientos sociales como el feminista y el ambientalista que proponen un proyecto nuevo de sociedad.
Mamdani y su espectacular equipo son un ejemplo interesante, en primer lugar, porque lograron conectar con esa capacidad de la gente de soñar con una vida mejor. Hasta hace unos meses Mamdani era un joven y poco conocido integrante de la asamblea del estado de Nueva York recién electo en el 2020. Al año siguiente empezó a aparecer en las noticias por unirse a la huelga de hambre de los taxistas por mejorar sus condiciones de trabajo. En 2023, otras personas lo conocerían por ser de las primeras figuras públicas en denunciar el genocidio del pueblo palestino por Netanyahu y su gobierno como hizo, por ejemplo, en sus declaraciones en solidaridad con la protesta de cientos de personas judías en la estación de trenes Grand Central continuando las posturas en defensa de Palestina que ha tenido desde joven.
Todavía a principios del año pasado, Mamdani solo era un precandidato más en el amplio grupo de personas que aspiraban a reemplazar a Eric Adams como alcalde. Sus posturas pro-Palestina y como socialista democrático lo hacían irrelevante para el liderazgo del Partido Demócrata que apoyó a Cuomo, el famoso gobernador del estado durante la pandemia, en lo que se asumía sería su regreso triunfal del exilio político. Cuomo lideró las encuestas por meses mientras Mamdani aparecía como el último de la fila empezando con menos del 1% de la intención de voto a inicios del 2025.
En este contexto tan difícil, la mayoría de los medios ignoraban a Mamdani. Como ex neoyorquina que soy, no recuerdo haber escuchado a mis amistades de la ciudad mencionándolo y yo misma tardé en fijarme en su campaña. Pero mi curiosidad crecía a medida que se acercaba la fecha de las primarias del Partido Demócrata, especialmente cuando me enteré de quiénes es hijo. Su madre es Mira Nair, una cineasta feminista que me encanta y su padre es Mahmood Mamdani, uno de los intelectuales del sur global más respetados en la academia en EEUU. Era fan de la Nair hace tiempo desde que vi su película Monsoon Wedding y admiraba a Mahmood Mamdani desde que leí su trabajo durante mi doctorado.
Después me enteré de que varias jóvenes dominicanas ya se habían involucrado en la campaña de Mamdani y criticaban el apoyo que recibía Cuomo de los políticos de la comunidad dominicana. De manera similar con lo que había ocurrido años antes con Alexandra Ocasio Cortez, Mamdani atraía a las mujeres, a la juventud y a la gente de la clase trabajadora porque se atrevía a hablar de sus vidas y de sus prioridades. Les recuerdo que el ser un socialista democrático, como también se define Ocasio Cortez, es todavía una mala palabra en la política estadounidense. En EEUU, la historia oficial ha borrado las contribuciones de izquierdistas, sindicalistas y anarquistas y mucha gente ve a la izquierda como el Papa vería al diablo en candela. Incluso días internacionales como el del trabajo (1ero de mayo) y el de la mujer que inició como el día de la mujer trabajadora (8 de marzo) se conmemoran en casi todo el mundo pero son casi invisibles en EEUU a pesar de que parte de su historia tuvo lugar en varias de sus ciudades.
Como destacó el periodista Thiago Ferrer Morini en El País, una de las fortalezas de la campaña de Mamdani fue el usar el principio de “no huyas de lo que eres”. En vez de minimizar sus ideas socialistas y su identidad como musulmán, las asumió y las hizo aún más visibles. Así hizo, por ejemplo, en la serie de entregas sobre los movimientos sociales que apoya incluyendo el movimiento por los derechos de las personas trans, un grupo más estigmatizado todavía. Por eso Mamdani pasó meses explicando su plataforma de manera sencilla a los grupos más pobres de la ciudad incluyendo las comunidades de inmigrantes como la nuestra. Su plataforma se centró en la necesidad de reducir el costo de la vida enfatizando cuatro propuestas que repetía en todas partes: congelar los alquileres de los apartamentos con renta controlada por la ciudad, autobuses rápidos y gratuitos, ofrecer productos de primera necesidad a bajos precios y las guarderías gratuitas que acaba de anunciar.
Esa plataforma también se reflejaba en el carácter colectivo de su campaña basada en el trabajo voluntario de más de 100 mil personas, en su gran mayoría jóvenes, combinado con elementos novedosos como priorizar el contacto cara a cara escuchando a la gente y a la vez usar creativamente las redes sociales. Como han planteado Ferrer Morini y otros analistas, Mamdani y su equipo aprovecharon su capacidad de reírse de sí mismo como hizo en el anuncio de su campaña para la comunidad latina, su talento para la comunicación y el debate y su don de gentes. (Su sonrisa constante fue parte de la sátira que le hicieron en el programa de comedias Saturday Night Live).
Como socialista democrático que es, Mamdani también prioriza la equidad entre mujeres y hombres como ha planteado en diferentes entrevistas y evidencia en sus actuaciones. A diferencia de Cuomo, quien cayó en desgracia cuando fue acusado por acoso sexual por 11 mujeres, Mamdani creó el primer equipo de transición exclusivamente femenino de la ciudad al ser elegido. Las mujeres también son muy visibles en su equipo actual ocupando 15 de los 28 puestos directivos del gobierno de la ciudad que Mamdani había designado hasta el 6 de enero, incluyendo 4 de las 5 vicealcaldías.
El tiempo nos dirá qué tanto podrá lograr Mamdani en su gestión. Pero desde ya es mucho lo que podemos aprender del camino construido por él y su equipo y de la creatividad de sus estrategias. En el caso específico de EEUU, el ejemplo de Mamdani podría ayudar a impulsar un cambio generacional y de estrategias políticas en el Partido Demócrata y otros sectores progresistas. De hecho, más de 10,000 jóvenes demócratas mostraron interés en candidatearse en diferentes partes del país poco después de que ganara las primarias en junio. El hecho de que consiguiera el apoyo de 7 de cada 10 personas jóvenes cuando volvió a enfrentar a Cuomo en noviembre también nos dice mucho. Más aún, dentro y fuera de EEUU, su ejemplo nos muestra lo crucial que es darnos permiso de soñar nuevos sueños colectivos en estos tiempos difíciles.
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