Los profesionales que nos dedicamos a comprender la conducta humana para así poder incidir positivamente en ella a través de nuestra profesión, nos siguen sorprendiendo el impacto que han generado las plataformas digitales o “redes sociales de internet” en el comportamiento de muchas personas en casi todas partes del mundo.

Aunque no podemos determinar con precisión el alcance a nivel de afectaciones mentales que se pueden derivar del uso excesivo o disfuncional de las mismas en determinadas personas. Sin embargo hay estudios de la OMS, en la población de adolescentes europeos hablan de un incremento de un 11% de psicopatologías derivadas del uso problemático de los videojuegos (OMS, 2024)

De inicio sabemos que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse y que las ciencias en sus diferentes ramas deben ir evolucionando con las mismas, para de este modo poder responder a los desafíos constantes que se nos presentan en las ciencias de la educación, así como también en la psicología y sus diferentes ramas, pero, aún más en la psicología clínica y es a ella que nos vamos a referir.

Observamos que las redes sociales pueden provocar en algunas personas cierta ilusión de grandiosidad y que por momento puede aliviar ciertos vacíos emocionales.

Los vacíos emocionales de los individuos pueden tener sus raíces en la niñez a causa de un pobre vinculo con las figuras parentales y una familia disfuncional en donde “el sentido del yo” no se pudo estructurar adecuadamente.

Las redes a las que nos referimos actúan como herramientas para la construcción de un “yo artificial” que se alimenta de una necesidad de validación externa mediante likes, comentarios o visualizaciones que fomenta una alta dependencia a la aprobación ajena y al igual que fomenta actitudes narcisistas en los individuos.

“El síndrome del impostor” puede verse potencializado por plataformas como Instagram, Linkedln, Tik Tok entre otras, porque permiten la proyección de la vida perfecta, (sesgo de la positividad), comparación social constante, con versiones altamente editadas y filtradas afectando la percepción de la realidad de miles de personas.

El legendario psiquiatra Austriaco Viktor Frankl bien decía en uno de sus ponencias que la mayoría de las causas que llevan a los servicios de psicoterapia a las personas son los problemas existenciales.

Antes que él, algunos filósofos en diferentes etapas de la historia se habían planteado la problemática del vacío existencial del hombre.

Albert Camus, hablaba de que el mundo intrínsecamente carece de significado y que no existe el destino, sino que está en nosotros construirlos.

Jean Paul Sartre, señalaba que este vacío se produce pues al no haber valores absolutos dictados por el universo, somos completamente libres de elegir nuestro camino, decía que estamos condenados a crear nuestro propio significado, lo cual crea angustia e inseguridad.

Sobre este tema seguiremos profundizando en la próxima entrega.

Pedro José Vásquez

Psicólogo y educador

Pedro José Vásquez Castillo, M.A. Psicólogo clínico, profesor universitario, terapeuta familiar y de pareja. En los últimos años de ejercicio profesional se ha concentrado en PTSD, TCA y suicidios. Consulta privada en Hospiten Santo Domingo.

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