Cuando hace 16 años tuvo lugar el terrible terremoto en Haití que prácticamente destruyó a Puerto Príncipe, el Gobierno norteamericano aplicó el esquema del “Temporary Protective Status” (TPS), es decir, “Estadía de Protección Temporal” para todos aquellos haitianos que se encontraban ilegalmente en el país del norte. Ese mismo mecanismo ha beneficiado a los salvadoreños, nicaragüenses, venezolanos y a otros inmigrantes indocumentados de 14 países africanos y asiáticos, afectados por tragedias de la naturaleza o políticas. Implica que no pueden ser deportados mientras se mantenga el TPS.
Lamentablemente ese mecanismo acaba de expirar para los haitianos, sin que exista la intención del Gobierno de Trump de renovarlo, lo que obliga a deportar a 350,000 haitianos. Con ese propósito Washington ha decidido ofrecer US$2,600, más pasajes de avión, a aquellos haitianos indocumentados que voluntariamente quieran retornar a su país. Como el TPS resultó en un registro de los beneficiarios del mismo, “La Migra” norteamericana tiene los nombres y la ubicación de los mismos y los está buscando, lo que ha provocado que estos no quieran salir de sus residencias por temor a ser capturados en sus lugares de trabajo. Muchas mujeres haitianas laboran como enfermeras en hospitales y en residencias de ancianos y muchos hombres se ubican en la industria de la construcción. Ya el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha dicho que sacará de su nómina a los haitianos que están amparados por el TPS, al tiempo que, sin embargo, ha pedido el mantenimiento del TPS. A los haitianos indocumentados que acuden a las oficinas de migración se les coloca una tobillera que permite su ubicación a distancia.
La actuación de las bandas de terroristas en Puerto Príncipe es tal que no solo el Gobierno norteamericano recomienda a sus ciudadanos no visitar ese país, sino que los aviones comerciales no aterrizan en el aeropuerto de esa ciudad por temor a ser baleados. Según Naciones Unidas en Puerto Príncipe unas 6,000 personas murieron por la violencia de los terroristas tan solo en el 2025 y más de una décima parte de la población del país, alrededor de unos 1.4 millones de haitianos, han sido desplazados de sus hogares. Nosotros agregamos que una parte de esos desplazados se han trasladado a la República Dominicana. A pesar de esa violencia Trump eliminó el TPS. Los deportados bajo el TPS están llegando, pues, al aeropuerto de Cabo Haitiano, el cual está apenas a una hora, en una carretera muy buena, de Juana Méndez y de Dajabón. Aunque existen tropas de origen africano bajo mandato de Naciones Unidas y mercenarios norteamericanos en Puerto Príncipe, a la fecha no han podido enfrentar efectivamente a esas bandas terroristas porque no ha llegado el grueso de las mismas, ni el equipo que requieren, lo que ha provocado un gran desplazamiento de haitianos hacia lugares en el interior de su país, pero también hacia la República Dominicana.
Consecuentemente, la deportación de 350,000 ciudadanos implica una gran posibilidad de que muchos de ellos opten por cruzar la frontera. En encuestas recientes se ha preguntado a los dominicanos cual es su principal preocupación y un 80% se refiere al costo de la vista, a que el dinero no alcanza y a la violencia. Apenas un 5% indica que su principal preocupación es la presencia de haitianos. Aún así, está claro que la eliminación del TPS para los haitianos perjudicará mucho a nuestro país.
Se dice que la corrupción entre los soldados dominicanos es tal que aceptan sobornos para permitir el paso de haitianos por la frontera y evitar su retorno a través de ella y que esa corrupción llega hasta los altos rangos militares. En uno de los gobiernos de Balaguer este ordenó que a un soldado quien había permitido el paso de haitianos, frente a las tropas en formación se le retiraran las insignias militares de sus hombros, como escarnio y ejemplo. ¿Se podrá repetir esa acción disciplinaria en la actualidad?
Para complicar la cosa, el Gobierno de Trump también está deportando a dominicanos sin papeles, pero, por suerte, representamos una de las diásporas con menos proporción de indocumentados. El Gobierno de Trump también ha dificultado la unificación familiar a través de las llamadas “tarjetas verdes”.
Al complicarse que dominicanos puedan trasladarse a Estados Unidos, estos están optando cada día más por irse a España y Canadá. Por cierto, ¿existen estadísticas sobre la cantidad de estudiantes becados por el Gobierno dominicano para realizar estudios en el extranjero que nunca retornan? Sería el colmo que enviáramos estudiantes meritorios e inteligentes al extranjero y que nunca retornasen, al tiempo que permitimos que haitianos poco educados crucen ilegalmente nuestra frontera.
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