La invasión ilegal de Ucrania, iniciada por Rusia y liderada por el dictador Vladímir Putin (n. 1952), a partir del 24 de febrero de 2022, inmediatamente dividió a la izquierda política a nivel mundial. No faltaron los opinadores, comentaristas y analistas “antiimperialistas”, que afirmaban que la “operación militar especial” rusa (tal como se le conoce eufemísticamente al interior de Rusia, por imposición del dictador) estaba plenamente “justificada” por la supuesta “amenaza” que representaba la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) para el gigante euroasiático. Para esta facción “antiimperialista”, con su visión blanca y negra del mundo, todo lo que hacen los Estados Unidos de Norteamérica es malo y todo lo que hacen sus rivales geopolíticos —especialmente, Rusia y la República Popular China, así como sus Estados socios, como la República Islámica de Irán— es bueno.

Se trata de una visión simplista y de doble rasero, que exime de toda culpabilidad a los Estados que adversan al imperialismo estadounidense por el solo hecho de hacerlo, mientras que reserva toda su crítica y su veneno exclusivamente para los Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, la realidad siempre persiste tercamente en tratarse de hechos mucho más complejos y llenos de matices y de grises que lo que a muchas personas —especialmente a esta vieja guardia de “izquierda” fuertemente adoctrinada y que aún vive ideológicamente en la lógica binaria de la Guerra Fría— les gustaría reconocer.

El hecho es que Ucrania es un país con abundancia de minerales, tierras raras y recursos agrícolas, y que esto la coloca en una posición de interés geoestratégico tanto para los Estados Unidos como para Rusia. Atrapada en esta complicada realidad geopolítica, Ucrania se ha visto obligada a andar sobre una cuerda floja, intentando balancearse entre los intereses rusos y los occidentales, todo con el deseo de meramente sobrevivir a la brutal embestida de su vecino hostil. Objeto de toda clase de teorías conspirativas y de propaganda, la resistencia ucraniana ha sido acusada de operar como un conjunto homogéneo y sin fisuras de fuerzas títeres de los Estados Unidos. Obedeciendo a la propaganda prorrusa, se le ha querido retratar como compuesta enteramente por neonazis, cuando, en realidad, es Putin quien ha sido denunciado por brindar apoyo material a grupos neonazis en varias partes del mundo.[1]

Por otra parte, la mayoría de los movimientos progresistas, socialistas, izquierdistas y libertarios ucranianos tomaron partido desde el inicio en contra de la agresión rusa[2], poniendo en evidencia las burdas mentiras de la propaganda emanada desde el Kremlin. Además, el reciente giro inesperado realizado por el presidente estadounidense Donald Trump (n. 1946), de acordar con Putin la suspensión de las sanciones a la exportación de combustible ruso por seis meses, para suplir las desesperadas necesidades de un mercado global en plena crisis energética[3], demuestra que Ucrania ha sido vista por ambas potencias como poco más que una pieza de ajedrez en un tablero geopolítico que ignora descaradamente la soberanía del pueblo ucraniano para decidir su propio destino.

A cambio de este acuerdo con el tirano ruso, Trump ha exigido al gobierno ucraniano que cese sus ataques con drones a las refinerías de petróleo rusas, que recientemente han estado golpeando al gigante euroasiático y mermando sus capacidades para conducir su despiadada guerra genocida y de conquista. Previamente, el gobierno estadounidense ya había dejado de proporcionar dinero y armas a Ucrania, pero ahora, además, ante la negativa del presidente ucraniano Volodímir Zelenski (n. 1978) de frenar sus ataques a las refinerías rusas, la potencia norteamericana ha cortado la inteligencia que alerta a Kyiv sobre la cercanía de los misiles balísticos rusos.[4]

No se trata de idealizar a Zelenski ni al gobierno ucraniano, sino de defender el derecho a la autodeterminación del resiliente pueblo ucraniano, así como a su izquierda política, que está poniendo en riesgo su integridad física para proteger a su pueblo de las nefastas embestidas del titán ruso, a la vez que intenta sortear su supervivencia en medio de las descaradas maniobras geopolíticas de las dos grandes potencias que utilizan a su país como un mero medio en sus conflictos interimperialistas.

[1] https://www.elconfidencial.com/mundo/2025-04-28/rusia-recurre-grupos-neonazis-sabotajes-ucrania-reino-unido_4117688/

[2] https://www.elsaltodiario.com/guerra-en-ucrania/obliga-izquierdistas-tomar-decisiones-dificiles-violencia

[3] https://cnnespanol.cnn.com/2026/10/11/mundo/trump-putin-diesel-quiebre-alianza-trax

[4] https://www.independentespanol.com/noticias/mundo/europa/ucrania-no-recibio-inteligencia-de-otros-paises-sobre-misiles-rusos-b3066120.html

Gabriel Andrés Baquero

Filósofo

Gabriel Andrés Baquero (n. 1992, Santo Domingo, República Dominicana) es filósofo y escritor. Licenciado en Humanidades y Filosofía por el Instituto Superior Pedro Francisco Bonó (2018) y Magíster en Estudios Caribeños por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (2022), se dedica a la investigación y reflexión sobre temas culturales, históricos y políticos.

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