Finalmente, el presidente Trump entendió que iniciar la guerra con Irán a instancias de Israel fue un gravísimo error. Y escalarla nuevamente es un suicidio. Irán fue derrotado militarmente, aunque no destruido, pero causó un tremendo daño a la economía mundial.

Todos los planes del presidente Trump de HACER A ESTADOS UNIDOS GRANDE DE NUEVO se fueron a pique desde el 28 de febrero pasado, generando un rechazo a su gestión que incluye gente de su propio entorno.

Pero Netanyahu piensa lo contrario. Empujó a Trump a la guerra con Irán y quiere que continúe hasta destruirla por completo, sin importar las consecuencias.

Mientras Estados Unidos e Irán negocian un acuerdo de paz en secreto, sin pausa, pero sin prisa, dan como un hecho que el conflicto terminó, aunque pasen meses para concretarlo. Pero Israel boicotea ese acuerdo con todas sus fuerzas. ¿Y cómo lo hace? Atacando al Líbano y especialmente a Beirut, a pesar de las fuertes advertencias de Trump de no hacerlo.

Esos ataques mantienen encendida la guerra en Oriente Medio. Cuando Irán atacó sorpresivamente a Israel el domingo pasado, rompiendo la tregua, Netanyahu vio el cielo abierto y, aunque el presidente Trump le dijo que no respondiera a los ataques, después permitió que Israel tomara represalias y atacara a Irán. Todo sucedió en 36 horas y la calma volvió. Y fue la decisión correcta, ya que ese ataque requería una respuesta de Israel.

¿Netanyahu está desobedeciendo a Trump? Sí, aunque su existencia depende de Estados Unidos. Ese conato de conflicto entre Israel e Irán disparó las alarmas a nivel mundial y el precio del petróleo subió en segundos entre un 6 % y un 7 %, con caídas en los índices bursátiles. Eso muestra que Irán es un barril de pólvora que puede hacer explotar a Israel y a todos los países del Golfo Pérsico, aunque quede hecho cenizas. La economía mundial retrocedería 15 años con estanflación y muerte por hambruna de millones de personas.

El presidente Trump insiste en que Israel detenga los ataques en el Líbano porque sin eso no habrá paz con Irán. Los países del Golfo, bastante afectados por la guerra, también quieren una solución urgente del conflicto.

Ante esa posición conciliadora del presidente de Estados Unidos, el mercado de valores se recuperó y el precio del petróleo comenzó a caer iniciando la semana. Trump necesita tranquilidad, alejarse de esa guerra, para bajar el precio del petróleo, la inflación y las tasas de interés. Todo para llegar a noviembre con algunas opciones de victoria en las elecciones de medio término, lo que podría definir su futuro.

¿Podríamos sentirnos tranquilos de que no habrá más guerra en Oriente Medio? No, mientras Israel siga atacando al Líbano e invadiendo su territorio.

Para finalizar, Netanyahu tiene razón para estar cabreado. No hay perspectivas de que el uranio enriquecido de Irán sea extraído de su territorio. El estrecho de Ormuz se abrirá, pero bajo las condiciones de Irán. Y el régimen de los ayatolás seguirá gobernando el país. Un total fracaso.

José Lois Malkún

Economista

Economista dominicano. Trabajó como consultor de varios organismos internacionales, como el BID y el Banco Mundial. Fue director de la Comisión para la reforma del Sector Salud, Ministro de Finanzas y Gobernador del Banco Central, en el período 2003-2004.

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