Una persona que está llena de ternura, de autoestima, puede ejercer ciudadanía activa y ser parte del tejido que permite la gobernanza en los espacios sociales y políticos. No sirve la sumisión a la democracia, solo sirve al autoritarismo. La sumisión es abyección y se suele cultivar en la pobreza.
A las sociedades que han vivido dictaduras tras dictaduras, con personas con pocos recursos, empleos precarios, magros recursos y una apropiación concentrada de los resultados de la productividad en pocas manos, se les suele ir endureciendo el alma, la empatía, la autoestima, la sinergia, el espíritu colectivo.
Cuando se desarrollan capacitaciones, programas para la sensibilización y para aportar al tejido social, al espíritu colectivo, es necesario estar sumergidos/as en los sentimientos de la solidaridad, de la integridad, en el ejercicio de un liderazgo desinteresado y empeñados en la comprensión de todos y todas para impulsar objetivos comunes.
El diálogo, el autocuidado y la suavidad deben ser actitudes transversales y deben estar presentes en todo accionar formativo.
El autocuidado, la formación continua y la autoestima son sentimientos y acciones que nos alimentan para poder dar y ejercer un liderazgo inspirador desde quien es parte importante en la formación.
Si no están presentes el respeto y el buen trato, no se puede educar en la libertad y en la ciudadanía firme, con coraje, pero cuidando de las demás personas.
Cero seguridades a costa del peligro y de humillaciones.
No es posible aportar a la formación en ciudadanía activa si no amamos en nuestros hogares, a los vecinos y las vecinas, a la comunidad toda, a los grupos sociales, a los maestros y las maestras, al personal de salud, si no amamos la participación en la política como servicio, entre las múltiples otras esferas donde nos relacionamos y accionamos.
Nuestra sociedad está atravesando males que debemos superar
- El patrimonialismo; la creencia de que al hacer política podemos coger los fondos públicos. Decían Pepe Mujica, el papa Francisco y muchos líderes y lideresas de la buena política que a quien ame el dinero como leitmotiv para vivir se le dificulta la coherencia y ser ejemplo para transformar la sociedad, por lo que debe buscar otra ocupación. Sus sueños no son el bienestar colectivo en su accionar.
- El autoritarismo; nos está faltando la humildad, la horizontalidad, para escuchar, rendir cuentas, consultar…
- La agresividad y la violencia. Es casi un consenso que en RD la gente está agresiva, que debemos tener más serenidad para conversar y afrontar las dificultades, las diferencias.
- La falta de relaciones de equilibrio de género entre mujeres y hombres en toda la sociedad es un mal ejemplo para hacer personas generosas, que se escuchen en diálogo y armonía.
- En RD hay pobreza institucional y de la ética. Parte de las personas de altos mandos, parte de la clase media, personas pobres, suelen creer que sus acciones incorrectas no pueden sufrir consecuencias. Y falta integridad en quienes deben dar el buen ejemplo.
- Falta de régimen de consecuencias, sin privilegios.
- Debilidad en relaciones afirmativas y en la comunicación asertiva. Faltan conocimientos para saber conversar, escuchar, corregir.
- La desigualdad de los partidos en la política. Predominan las campañas caras y ganan las candidaturas que más pueden gastar; que se viene denunciando que se meten a la política para buscar dinero.
- Nos falta superar el machismo y el clasismo en la política, y construir mujeres con proyectos de vida con autonomía, sin dependencias.
- Superar la visión de las niñas, niños, adolescentes y adultas como objetos sexuales, e ir superando las uniones y embarazos tempranos. Educación sexual para niñas y adolescentes, hombres y mujeres.
Compactar la sociedad en la bondad, en escucharnos y el respeto, la igualdad, son cualidades fundamentales para superar la agresividad y la violencia que nos vienen afectando.
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