Recientemente, a requerimiento de la Junta Central Electoral, JCE, el Centro de Asesoría y Promoción Electoral y el Instituto Interamericano de Derechos Humanaos, publicaron un estudio sobre las posibles razones de las abstenciones electorales de las elecciones del 2020 y la del 2024. Dicho estudio está plasmado en un informe de 332 páginas o cuartillas y que llevado a un encuadernación de 6.5 x 7.5, editada como libro, se estaría hablando de un contenido de más de dos mil páginas.

Entre tantas consideraciones y soportes, Capel y IIDH en el estudio de referencia se sostienen en seis hipótesis que vinculan el fenómeno con las siguientes hipótesis y que designas con las siguientes simbologías gramaticales.

H1) Desafección democrática; H2) Insatisfacción con candidaturas; H3) Polarización urbana; H4) Percepción de irrelevancia del voto exterior; H5) Impacto de la desinformación; y H6) Desconfianza institucional y barreras logísticas.

Desde las Hipótesis H1, y H2”-obviando las demás-, yo que estaba prácticamente con la mano en la cabeza esperando el golpe del diagnóstico de cuidado intensivo del sistema político dominicano y la democracia, como dice la canción, al ver los datos de los hallazgos, me llegó el alma al cuerpo ya que el estudio valora los resultados coyunturales, y que obedecieron a causas especiales que en nada tienen vínculo con un patrón persistente de desafección democrática. Se está hablando de un 44.7% de abstención en el 2020 y un 45.7 % en el 2024, esta ultima vez, sin tragedia de Covid. Sin embargo, viendo los promedios del comportamiento electoral desde 1978 al propio 2024, la participación ha transitado electoral ha transitado por una estabilidad histórica cercana a un 70%, y asimismo, quien suscribe lo ha examinado porcentaje por porcentaje de participación electoral, en el espacio de tiempo de 1978 al 2016, admitiendo que a partir de estos dos últimos procesos, hubo un mayor distanciamiento.

A pesar de esos escenarios, que hicieron poner el grito al cielo a los analistas y la propia Junta Central Electoral y otros actores, el estudio en cuestión en su punto 5, refiriendo “la calidad de la democracia en la República Dominicana en clave comparada”, plantea sin titubeos lo siguiente: La República Dominicana se sitúa en la actualidad como un caso de estudio excepcional dentro de la ciencia política comparada. Mientras el sistema internacional enfrenta lo que diversos informes denominan la “tercera ola de autocratización”, y América Latina registra su novena caída anual consecutiva en los índices de calidad democrática, la nación dominicana presenta una trayectoria de profundización democrática. Este informe analiza dicha situación positiva y los retos que aún enfrenta, evaluando cómo las reformas institucionales, la alternancia en el poder y el fortalecimiento de la independencia judicial han reconfigurado el mapa político nacional.

El estudio en cuestión, asevera que, el análisis de la abstención electoral en la República Dominicana no puede desvincularse de la calidad de su democracia. La legitimidad del sufragio depende no solo de la logística técnica de la Junta Central Electoral (JCE), sino de la percepción ciudadana sobre la utilidad del sistema para garantizar derechos, transparencia y bienestar. Este documento integra los hallazgos de cuatro de las fuentes más prestigiosas a nivel mundial: el Democracy Index del Economist Intelligence Unit (EIU) (2024), el Democracy Report del Varieties of Democracy (V-Dem) (2026), Institute, el Global State of Democracy de International IDEA (2025) y el Barómetro de las Américas (LAPOP) (2023)2 (P.30

Veamos el punto 5.3.1 (Estudio)

El significado de la democracia imperfecta según el EIU La Economist Intelligence Unit (EIU) publica anualmente el Democracy Index, que evalúa la calidad de la democracia en 167 países y territorios mediante 60 indicadores agrupados en cinco categorías principales (cada una puntuada de 0 a 10). Las áreas evaluadas son: ü Electoral Process and Pluralism (Proceso electoral y pluralismo) ü Functioning of Government (Funcionamiento del gobierno) ü Political Participation (Participación política) ü Political Culture (Cultura política) ü Civil Liberties (Libertades civiles).

El puntaje general es el promedio de estas cinco categorías y clasifica a los países en: democracias plenas, democracias defectuosas/imperfectas (flawed democracies), regímenes híbridos o autoritarios. Instituto Interamericano de Derechos Humanos. La clasificación de la República Dominicana como una democracia imperfecta (flawed democracy) por parte del Economist Intelligence Unit (EIU) en el informe 2024 sitúa al país en un grupo de naciones que han logrado consolidar el aspecto procedimental de la democracia, pero que aún enfrentan retos de calidad sistémica.

De acuerdo con la metodología del EIU, una democracia imperfecta es aquella que obtiene una puntuación general superior a 6,00 pero inferior o igual a 8,00 en una escala de 10. En el caso dominicano, la puntuación en el 2024 fue de 6,62 (puesto 52 global),  lo que refleja esta categorización. El país destaca con una calificación sobresaliente en el proceso electoral y pluralismo (9,17). Esto indica la existencia de elecciones libres, justas y un sistema de partidos competitivo. Sin embargo, la etiqueta de “imperfecta” se debe a debilidades en otras áreas: un funcionamiento del gobierno calificado con 5,00 y, especialmente, una cultura política de 4,38, que es el componente más frágil del sistema dominicano.

Esto implica que, aunque las instituciones formales funcionan, el arraigo de los valores democráticos en la sociedad y la eficacia de la gestión pública aún no alcanzan los estándares de una democracia plena (EIU, 2024).

A continuación, se comparan los tipos de régimen definidos por el EIU para contextualizar la posición de la República Dominicana:

Tipos de régimen según el EIU Democracy Índex

Tipo de régimen Puntuación Descripción Situación de R.D
Democracia Plena >8,00 Libertades políticas y civiles básicas respetadas y reforzadas por una cultura política conducente al florecimiento democrático. Funcionamiento del gobierno satisfactorio y justicia independiente. Meta aspiracional. El país aún debe mejorar su cultura política y eficacia administrativa.
Tipo de régimen Puntuación Descripción Situación de R.D
Democracia Imperfecta >6,00 y <8,00 Elecciones libres y justas y respeto a libertades básicas. Presenta debilidades en gobernanza, cultura política subdesarrollada y bajos niveles de participación. Clasificación actual (6,62). Destaca en elecciones, pero falla en cultura cívica y eficiencia estatal.

 

Hibrido >4,00 y <6,00 Irregularidades sustanciales en elecciones que impiden que sean plenamente libres. Debilidad en el Estado de derecho y acoso a periodistas. Superado. El país muestra una estabilidad electoral que lo aleja de esta categoría.
Autoritario <4,00 El pluralismo político es ausente o limitado. Violaciones flagrantes a las libertades civiles y medios de comunicación estatales o controlados. Contrasta con vecinos regionales como Haití, Cuba o Nicaragua.-

Fuente: Elaboración propia con base al informe tomado de EIU Democracy Index

El ascenso de nueve posiciones en el ranking global es una de las mejoras más notables registradas en el informe 2024 para la República Dominicana, impulsada por una percepción de mayor estabilidad y avances técnicos en la administración pública. (Ibídem p.39)

El punto 5.3.2 República Dominicana como “stand-alone democratizer” (democratizador independiente)

Según V-Dem Mientras el EIU categoriza el estado actual, el Instituto Varieties of Democracy (V-Dem) analiza la trayectoria del cambio. V-Dem identifica a la República Dominicana como uno de los escasos ocho países en el mundo que están profundizando activamente sus instituciones en medio de un contexto global de retroceso democrático. A diferencia de otros procesos que dependen de tendencias o bloques regionales, un democratizador independiente avanza por causas internas, como reformas institucionales o cambios de liderazgo que buscan fortalecer la calidad democrática. De acuerdo con el informe V-Dem 2026, la República Dominicana alcanza la posición 64 en el Índice de Democracia Liberal (LDI) entre un total de 179 países evaluados, con una mejora acumulada de 0,166 desde 2018.

El país obtiene una puntuación de 0,50, formando parte del grupo de naciones situadas en el “Top 30-40%” del ranking mundial. La razón por la cual V-Dem otorga esta distinción se fundamenta en lo que denomina “profundización democrática” (deepening), un proceso que comenzó a acelerarse tras las elecciones de 2020.

En el informe, sobresalen los factores tales como: ● Reformas constitucionales e institucionales: El actual periodo gubernamental ha impulsado cambios para salvaguardar la independencia del poder judicial y fortalecer el Ministerio Público, alejándolos de la influencia directa del Poder Ejecutivo. ● Garantía de alternancia: Se han establecido mecanismos claros para garantizar la alternancia en el poder, reduciendo los riesgos de personalismo caudillista que afectaron al país en décadas previas. ● Transparencia y anticorrupción: Se reportan avances en la implementación de medidas de transparencia electoral y el fortalecimiento de los órganos de control, lo que ha aumentado la integridad percibida del sistema. ● Componente deliberativo: Un hallazgo detallado de V-Dem, como se desarrolla más adelante, es que los políticos dominicanos justifican cada vez más sus posiciones en términos del bien común y el razonamiento público. Esto ha llevado al país al puesto 22 a nivel mundial en el Índice del Componente Deliberativo (DCI), superando a naciones con democracias mucho más antiguas. La República Dominicana ha alcanzado un éxito técnico e institucional notable, logrando revertir tendencias autocráticas que afectan al resto de América Latina. No obstante, el desafío para reducir la abstención no reside ya en la limpieza de las elecciones –área en la que el país es líder regional– sino en elevar la calidad de la cultura política y asegurar que la profundización institucional se traduzca en mejoras tangibles en el bienestar básico y la seguridad jurídica del ciudadano común.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES:

Como se ve, en básico aspecto, el diagnostico ha sido saludable con baja falencia. Inclusive, es un referente en américa el fortalecimiento de la democracia. Se observa que históricamente, la abstención electoral ha sido circunstancial. Y ha formado parte del sistema y la propia cultural política dominicana. Como bien se ha visto en el informe Según V-Dem, como se aprecia, a pesar de los porcentajes de abstención 2020 y 2024, la democracia es sólida sujeta a mejora. Corrigiendo el déficit de su funcionamiento, que resulta típico de la cultura política dominicana, por tanto, este diagnóstico resulta una sana evidencia de que la democracia dominicana, corrigiendo los aspectos subrayados, podría llegar a convertirse en una democracia plena. Por lo tanto, mi receta solo se contrae a recomendar, tomar el rumbo de la formación política, respetar la legislaciones electorales, leyes; 33-18 y 20-23 y sobre todo la Constitución, marcadamente en lo atinente al papel que esta le señala en el artículo 216. Y máxime que, su sistema de sufragio no es obligatorio. Enhorabuena.

José Lino Martínez Reyes

Abogado

Politólogo, abogado, docente en asuntos políticos y electoral. Y Magister en Estudios Políticos y Electoral.

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