Es obvio que lo que vivimos hoy es conflagraciones por doquier producto de un reposicionamiento de países, y cuestionándonos si ya dejó de ser el mundo unipolar y cuántas puntas esta nueva recomposición de poder del mundo tiene.

Bueno es saber que en esta nueva configuración se hace evidente el tema económico a través de los recursos naturales, del intercambio comercial y las llamadas tierras raras, importantes para el desarrollo de la alta tecnología y para cuestiones militares en especial.

Es así oportuno destacar que las guerras regionales son a la vez luchas por posicionamientos en el espacio territorial y buscando recomponer las economías de aquellas potencias que se han inflado de poder militar y necesitan expandir su mercado comercial teniendo como aliados, lo militar y las guerras, sin embargo, el fin último es el mercado y los recursos tecnológicos.

Vemos que esta vez la ideología ha perdido terreno y pasa a segundo plano. Lo militar condiciona todo, lo económico se hace prioritario y lo política justifica las acciones e iniciativas en estas guerras, más por poder tecnológico y mercado, que por una razón de orden ideológica propiamente.

Sin embargo, en este nuevo orden mundial, las religiones han pasado a justificar confrontaciones, los paradigmas tradicionales de la Post guerra que trajo consigo la Guerra Fría, más que económica, aquella vez, lo fue ideológica. Las religiones, como dice la sociología moderna, han pasado a convertirse en un nuevo sujeto social con una determinación que gravita sobre lo social, lo político, lo militar y por qué no, lo cultural, creando nevos paradigmas hoy beligerantes y aun fuera de la atención de muchos analistas y teóricos sociales.

La mayoría de las confrontaciones militares de hoy tienen por fundamento lo religioso, tomado como excusa para dirigir la vida de sus pueblos y determinar las guerras de hoy, y esto es un nuevo paradigma que ha convulsionado todo, y la ideología es sustituida por la religión, menos racionalista y más pasional y de convicción que, de razón, que es una especie de ideología transmutada en lo sagrado, lo espiritual y lo religioso.

Las religiones han perdido su fundamentación, pues en vez luchar para salvar a la humanidad de la hecatombe, luchan para desangrarse en turbios argumentos de autenticidades, validaciones y representaciones de lo sagrado

Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos, si son hoy las litúrgicas religiosas, formas de ideologías camufladas, que enmascara, en lo espiritual, formas de dominación, formas de explotación, represiones, control social, sometimiento del otro, agitando la lucha social y la confrontación en oponibilidades y convertido todo esto, en un verdadero sistema de dominación político y social y con los beneficios de esa jerarquización social, política y económica que le acompaña.

Esta nueva situación obliga a un cambio de paradigmas que explique este nuevo fenómeno, ya históricamente reiterado, del papel social de la religión y de sus implicaciones más allá de lo sagrado. Esto evitaría que el marxismo y quienes lo asumen como marco metodológico, promoviendo, en muchos casos, alianzas con esta visión del mundo, y su apoyo a movimientos de sustrato religioso, y muy lejanos de su paradigma clásico, al menos que sea una manera de alianza de coyuntura o una defensa de causas perdidas, cualquiera que fuera sus motivaciones, son contradictorias con su esencia ´primaria.

Las religiones han perdido su fundamentación, pues en vez luchar para salvar a la humanidad de la hecatombe, luchan para desangrarse en turbios argumentos de autenticidades, validaciones y representaciones de lo sagrado, y cada vez más lejanas de lo que en sí pregonan, pero se exalta la muerte, el control represivo de la gente, el sacrificio a nombre de lo divino, se manipula informaciones y verdades, teniendo a la liturgia como excusa. Se usa la religión como mecanismo de adoctrinamiento, pero cargada sus prácticas de secularización.

Es pertinente destacar que, por ese camino, sobre todo, el caso de algunas de esas religiones, hoy producen dolor, muerte, y exterminio del otro, y ya ni se esconden los argumentos, algunos litúrgicos y otros políticos, más seculares que sagrado.

Hoy vivimos una penosa realidad en que los factores religiosos marcan la inestabilidad del mundo, al menos en Medio Oriente. Aunque vemos que se eleva la palabra divina y los fundamentos religiosos, al mismo tiempo, sus lideres argumentan razones políticas, económicas, culturales y militares, muy distante de lo sagrado, para justificar la confrontación, apoyada en una discursiva cargada de secularización, tema que me lleva a este escrito, sin omitir que las religiones siempre han estado muy cercanas al poder político y económico, frontera aún, muy incierta.

Carlos Andújar Persinal

Sociólogo

Sociólogo, profesor de la UASD. Miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y de la Academia Dominicana de la Historia. Premio Nacional de Ensayo 2010. Ex Director del Museo del Hombre Dominicano y del instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas UASD. Fue Coordinador de Programas Culturales del Centro León. Ex Director General de Museos del Ministerio de Cultura. Publicaciones: Presencia negra en Santo Domingo, Identidad cultural y religiosidad popular, Por el sendero de la palabra, Meditaciones de cultura, Diálogos cruzados con la dominicanidad, Apuntes antropológicos, Temas del Caribe y otros escritos, De cultura y sociedad, Oníricas de amor y desamor, Encuentros y desencuentros de la cultura dominicana, La cultura y la sociedad dominicana.

Ver más