Celebrar los quince años de Acento siendo parte de su plataforma, es celebrar la vigencia de un periodismo que ha sabido mantenerse fiel a su esencia: la defensa de la libertad de expresión, el compromiso social, la ética periodística, la denuncia responsable, la apertura al pensamiento plural y el periodismo independiente como buque insignia.
En tiempos donde la palabra suele condicionarse, negociarse o temerse, Acento ha demostrado que el ejercicio del periodismo independiente no solo es posible, sino necesario. Su existencia durante estos quince años constituye una afirmación constante de que la sociedad necesita medios que no se limiten a informar, sino que también interpelen, cuestionen, reflexionen y acompañen los procesos históricos y culturales de un pueblo.
Desde nuestra experiencia particular, este aniversario tiene un significado profundamente especial. Hace cuatro años recibimos la oportunidad de publicar la columna cultural semanal, que le dimo el nombre de Kalunga, un espacio de reflexión cultural, e independiente que nace del compromiso con la identidad, la memoria y la diversidad de miradas. En estas páginas hemos podido escribir desde la libertad plena, sin censuras, sin condicionamientos, sin miedo y sin la sombra de aquello que “no debe decirse”. Y esa libertad no es un detalle menor.
Quienes trabajamos en el ámbito cultural sabemos que no todos los espacios permiten el pensamiento crítico, ni la exploración profunda de los temas que incomodan, ni la visibilización de realidades históricamente silenciadas. Hemos estado en otros medios donde determinadas temáticas eran objeto de advertencias, de limitaciones, cambios de enfoques, imágenes y títulos en los artículos o de exclusiones explícitas. Espacios que, por esa razón, terminamos dejando atrás.
En Acento, en cambio, nunca se nos ha dicho qué no publicar. Aquí la cultura se entiende en su complejidad, en su diversidad, en su densidad histórica. Aquí caben los debates, las memorias, las resistencias, las preguntas incómodas y también las celebraciones colectivas. Aquí se comprende que la cultura no es un discurso único ni una versión oficial, sino un tejido vivo de experiencias humanas.
Por eso afirmamos que Acento mantiene un compromiso real con la identidad dominicana, con sus raíces, con sus tensiones y con sus múltiples formas de expresión. Es un medio que permite pensar la historia en sentido amplio, cuestionarla, reinterpretarla y proyectarla. Un espacio donde todo puede ser materia de análisis, donde cada tema encuentra lugar, donde la palabra no se reduce, sino que se expande. Además, su público y lectores fieles son de todas las categorías y mucho más que los que los atacan y en ocasiones hacen que sus publicaciones se hagan virales, lo que no está mal en esta era digital para que el alcance sea mas alto en audiencia.
Hoy, Acento se ha consolidado como una de las plataformas más respetadas del país, reuniendo una extraordinaria diversidad de voces intelectuales, académicas y profesionales de múltiples áreas del conocimiento. Cada día, sus páginas recogen ideas, investigaciones, memorias, experiencias, dolores, resistencias y esperanzas. Es un espacio donde el pensamiento se escribe y se comparte, donde el país se piensa a sí mismo en tiempo real.
Nuestra gratitud se extiende de manera especial a Fausto Rosario Adames y a Gustavo Olivo Peña, quienes han abierto las puertas a la reflexión libre y han sostenido con firmeza un proyecto periodístico comprometido con la sociedad. Su liderazgo ha permitido que este medio no solo informe, sino que también construya ciudadanía crítica.
Acento es, sin duda, un medio necesario. Un medio que resiste presiones, ataques y controversias porque entiende que el periodismo auténtico no se acomoda, sino que se sostiene. En nuestro caso, algunos de los temas publicados han generado debates intensos, incluso reacciones virales, especialmente cuando abordamos cuestiones vinculadas a la identidad afrodescendiente o a perspectivas culturales que desafían visiones únicas y excluyentes. Pero precisamente ahí radica el valor del espacio: en permitir el análisis profundo, el debate abierto y la narración honesta de nuestras historias.
Por todo ello, hoy nos sumamos con entusiasmo a felicitar a este periódico que durante quince años ha demostrado que el periodismo independiente es un pilar indispensable para la democracia y la vida cultural de República Dominicana.
Invitamos a quienes leen estas líneas a seguir Acento, a acompañar su trabajo informativo y, muy especialmente, a sumergirse en sus espacios de opinión y cultura. Y, si nos lo permiten, sumarse cada domingo al team de lectores de la columna Kalunga, escrita desde el amor, el compromiso, el respeto y la convicción de que visibilizar nuestra cultura es también una forma de dignificarla.
Que Acento continúe creciendo, cuestionando, iluminando y acompañando al pueblo dominicano. Que siga siendo ese espacio abierto donde la palabra no se teme, donde la cultura se honra y donde el pensamiento permanece libre.
¡Felices quince años!
Compartir esta nota
