Estos términos se utilizan a veces indistintamente, pero presentan ciertas diferencias que conviene conocer. De una u otra forma, aluden a la persona que tiene dificultad para adaptarse satisfactoriamente a la vida social.
Si presentas dificultad para encajar en tu medio y piensas que solamente los demás son responsables, es importante que sepas que una psicopatía dificulta ver nuestras deficiencias personales. La dificultad podría estar en ti.
Respecto a la causa de estos trastornos se ha planteado que podría ser tanto hereditaria como adquirida. Es necesario aclarar: no se hereda directamente la psicopatía, ni las circunstancias de vida determinan obligatoriamente trastornos antisociales. Aunque sean elementos predisponentes, siempre existe la posibilidad de modificar esas tendencias biológicas o sociales. Realmente no cambiamos la estructura mental profunda, pero sí su manifestación.
En primer lugar, debemos precisar que los términos “psicópata” y “sociópata” no son términos oficiales de la psicología, aunque se utilizan constantemente. El término oficial o formal que engloba estas alteraciones es: Trastorno de Personalidad Antisocial (TPA). Pero veremos la connotación con que se utiliza cada término.
Se tiende a exagerar tanto las características de estos trastornos, que los afectados llegan a considerarse como no humanos, de manera que alguien con esas características podría no darse cuenta de que está dentro de esa clasificación. En realidad, los psicópatas son más parecidos a nosotros de lo que quisiéramos reconocer, aunque no podamos categorizarlos dentro de la normalidad. Varios de tus conocidos lo son.
Psicópata: es un término muy utilizado en criminología, aunque también en psicología. Presenta un patrón de insensibilidad emocional, manipulación y falta de empatía, tendencia a mentir, irresponsabilidad, conductas impulsivas y antisociales. Pueden llegar a ocupar posiciones importantes dentro de la Sociedad, ya que podrían tener suficiente control de sus alteraciones emocionales.
Un psicópata puede tener una personalidad encantadora, frialdad emocional, ausencia de culpa, manipulador, pero con conducta aceptable. Puede tener afecto y algo de empatía, pero de forma superficial. La mayoría no son delincuentes ni violentos.
Sociópata: parecido a lo anterior, pero con más capacidad de afecto, algo más de empatía, pueden sentir algo de culpabilidad y la conducta social inapropiada es más acentuada. Presentan dificultad para adaptarse a normas sociales. Tienden a ser delincuentes y con relaciones sociales inestables.
Trastorno de la Personalidad Antisocial: es el término registrado de manera formal, que engloba estas alteraciones o patologías. No toda persona con Trastorno de Personalidad Antisocial cumple criterios de psicopatía, ni todo psicópata presenta necesariamente conductas antisociales graves.
Muestran habitualmente desprecio por las normas sociales o leyes, falta de sentimiento de culpabilidad, son manipuladores e impulsivos. Para diagnosticarlos debe ser en la vida adulta, aunque deben haberse presentado indicios previamente.
En estas personas la neurociencia ha detectado alteraciones a nivel de la amígdala cerebral, conexiones débiles con la corteza prefrontal y poca activación con el temor y el castigo.
Cuando se habla de psicópatas se alude principalmente al trastorno emocional, cuando se habla de personalidad antisocial, a las alteraciones conductuales, y el término sociopatía se refiere a la manifestación social de lo anterior.
Según Robert Hare (2003), de las personas que conoces posiblemente el 1% podría clasificarse como psicópata y tú no lo sabes, y probablemente él tampoco lo sepa. Con personalidad antisocial podría ser alrededor de un 4% (según el DSM 5).
Si pensamos en la competitividad, la agresividad empresarial, falta de escrúpulos y la búsqueda obsesiva del dinero, la mentalidad del psicópata podría parecer la ideal. Pero resulta el equivalente de la metáfora de “vender el alma al diablo” y aunque a corto plazo parecería ventajoso, vamos a ver de qué se pierde el psicópata.
El verdadero placer de vivir está en las gratas emociones que experimentamos, pero el psicópata tiene déficit emocional, por lo que, lo que a otro le daría mucha felicidad, a él lo deja vacío.
Las emociones están estrechamente ligadas al aprendizaje y sin emociones, nuestra capacidad de aprender se ve muy limitada, mostrando tendencias a repetir los mismos errores. Tienden a conductas peligrosas y las estadísticas muestran que suelen tener vidas más cortas.
Es difícil el tratamiento de estas alteraciones, entre otras cosas porque suelen tratar de engañar e incluso a utilizar al terapeuta, podrían no tener ningún interés en mejorar, pero sí en hacer creer que lo están logrando. Tienen un déficit emocional, no moral, pero es muy difícil que reconozcan que están mal, y se mantienen engañando a los demás, porque incluso se autoengañan.
Las motivaciones para mejorar rara vez son morales y usualmente son pragmáticas o por conveniencia.
Si esta reflexión te ha hecho pensar que eres psicópata, debes saber que no es sinónimo de monstruo y en la medida en que procures pensar en los demás, agradarlos, respetes lo que ellos valoren y conozcas sus sentimientos, puedes superarlo. El otro camino consiste en seguir negando tu situación y manteniendo apariencias.
No podrás ser feliz hasta que aprendas a reír con los que ríen y llorar con los que lloran.
American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR: Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). American Psychiatric Publishing.
Hare, R. D. (2003). Without conscience: The disturbing world of the psychopaths among us. Guilford Press.
Blair, R. J. R. (2007). The amygdala and ventromedial prefrontal cortex in morality and psychopathy. Trends in Cognitive Sciences, 11(9), 387–392. https://doi.org/10.1016/j.tics.2007.07.003
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