La correcta aplicación de la Protección Contra Incendios (PCI) en los edificios no se limita al diseño arquitectónico inicial, sino que debe integrarse de forma coherente en todas las fases del proyecto, la ejecución de la obra y la vida útil del edificio. En este sentido, el CTE y el RIPCI establecen un marco normativo que abarca tanto los criterios de diseño como los requisitos técnicos de las instalaciones y su mantenimiento posterior.
Aunque el CTE y el RIPCI persiguen un objetivo común —garantizar la seguridad en caso de incendio—, su ámbito de actuación es diferente:
– El CTE, a través del DB-SI, define qué medidas de PCI son necesarias en función del uso, la ocupación, la altura y la superficie del edificio, y mu yen código de medidas pasivas.
– El RIPCI establece cómo deben ser los equipos y sistemas, regulando sus características técnicas, condiciones de instalación, mantenimiento, inspecciones periódicas y vida útil; muy en código medidas activas.
Por tanto, el CTE determina la obligatoriedad de los sistemas y el RIPCI asegura su correcta ejecución y funcionamiento a lo largo del tiempo.
El DB-SI, en su exigencia SI 4, identifica los principales sistemas de PCI que pueden ser obligatorios en un edificio, entre los que destacan:
– Extintores portátiles, como primer medio de intervención frente a conatos de incendio.
– Bocas de incendio equipadas (BIE), destinadas a la actuación inicial de los ocupantes o de los servicios de extinción.
– Sistemas de detección y alarma, que permiten la identificación temprana del incendio y la activación de los protocolos de evacuación.
– Sistemas de control de humos y calor, fundamentales para mantener condiciones de evacuación seguras.
– Sistemas automáticos de extinción, como rociadores, en edificios de mayor riesgo o superficie.
La elección y dimensionado de estos sistemas depende directamente del uso del edificio y de sus características constructivas.
Desde el punto de vista de la arquitectura y la eficiencia energética, la PCI debe integrarse de forma coordinada con el resto de instalaciones del edificio.
La compartimentación contra incendios, la resistencia al fuego de los cerramientos y la disposición de recorridos de evacuación influyen directamente en el diseño espacial y en el comportamiento energético del edificio.
Una vez finalizada la obra, el RIPCI establece la obligatoriedad de realizar operaciones periódicas de mantenimiento, revisión e inspección de todos los sistemas de PCI. Estas tareas son esenciales para garantizar que los equipos funcionen correctamente cuando sean necesarios.
Compartir esta nota