El mundo contemporáneo vive en condiciones histórico-concretas, permeadas por graves problemas que son comunes para todos los habitantes del planeta, tales como: la destrucción del medioambiente, las guerras, el terrorismo, el consumo de drogas, etc., y otros que son específicos de una región o nación relacionados con la identidad cultural, los valores, la familia, el matrimonio, el empleo, entre otros.

Estos problemas que nos ocupan y preocupan a todos los que pertenecemos al sector educacional, y que tienen sus causas en una desenfrenada carrera por el control de los mercados, las fuentes de materias primas y la información, han influido en la redefinición de los polos de significación del mundo y la aparición de una nueva escala de valores donde el tener y el poder valen más que el ser y el sentir.

Los cambios que generan a escala social los problemas económicos, políticos, culturales y ambientales penetran el sistema educativo e inciden en la concepción del proceso educativo en cualquier institución destinada para este propósito, en todos los niveles en que se organiza este. En tal sentido, la formación integral de las nuevas generaciones no puede estar ajena a los problemas sociales; su tratamiento y contextualización en el proceso educativo escolar es de vital importancia para educar al ser humano en los valores que sustenta la sociedad en que vive y el significado de ellos en la conservación de la propia humanidad.

En la sociedad actual existen distintos tipos de problemas que involucran una serie de discusiones morales y éticas, no solo a nivel nacional, sino a nivel mundial. Hay algunos comunes para toda la sociedad a nivel global, como, por ejemplo: epidemias, calentamiento del planeta, escasez de recursos naturales, la deforestación, la contaminación de los océanos, el analfabetismo, la pobreza extrema, la insalubridad, entre otros, y conflictos que, aunque coincidentes en alguna medida, son muy particulares de determinada región, nación, localidad o comunidad; tales como: ideologías, modas, gustos estéticos, la comunicación y sus medios, relaciones interpersonales, la vivienda, la delincuencia, la prostitución, el juego, el alcoholismo, la violencia doméstica, el maltrato infantil, el racismo, el envejecimiento poblacional, etc., y muchas veces no nos damos cuenta de los efectos que estos causan sobre nosotros.

En tal sentido, la educación desempeña un rol fundamental en la solución y/o concientización de los problemas sociales que frenan hoy el desarrollo económico, político, social y cultural del mundo. Para ello, toda la sociedad debe involucrarse con un fin común que nos conduce a la noción de sociedad educativa o pedagógica, hasta su circunscripción a la educación escolar, considerando a la escuela como la institución a la que la sociedad le ha confiado esencialmente la misión de educar.

Para que la escuela en particular perfeccione su accionar pedagógico debe contar con las herramientas teóricas y metodológicas necesarias; por tanto, no es suficiente con el deseo del profesorado de tratar desde el proceso educativo determinados problemas sociales que constituyen limitaciones del desarrollo social que se aspira. Las Ciencias de la Educación y específicamente la Pedagogía no han abordado con suficiencia esta situación, que por su importancia debiera ser tratada en eventos, foros, simposios y publicaciones científicas con determinado grado de sistematicidad. Esto se evidencia en la escuela dominicana: aunque el maestro se está preparando y se hacen esfuerzos por mejorar la calidad educativa, no se vislumbra una instrumentación filosófico-metodológica que garantice la elevación y el compromiso consciente con el desarrollo de la sociedad dominicana desde los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Diversos estudios realizados sobre la calidad de la educación en América Latina permiten corroborar el divorcio, con algunas excepciones, entre la educación y la sociedad en que se vive; es por ello que se hace necesario reflexionar desde las universidades y sociedades científicas nacionales, regionales e internacionales del campo de la educación sobre la atención que se les brinda a los problemas sociales con los que convivimos, tanto globales como particulares, desde la concepción de la educación en sentido general y, en un marco más estrecho, la institucionalizada; es decir, desde la escuela.

No basta con transmitir ciencias: hay que trabajar con los problemas sociales como eje transversal desde la educación inicial hasta la universidad. Voy a poner un ejemplo que observé en la clase de evaluación de la educación que imparto en la universidad, y que me motivó a escribir este artículo. En plena guerra de Irán, con el mundo en vilo por los altos precios del petróleo, al iniciar la clase le pregunté a mis estudiantes cuál era el acontecimiento más importante que estaba sucediendo en el mundo en ese momento, y me contestaron que el Mundial de Béisbol que en ese momento se celebraba en Miami.

Ni un solo estudiante mencionó la guerra de Irán. Y estos van a ser los educadores de las escuelas, de manera que es necesario tener como visión, aparte del contenido de las clases, trabajar los problemas sociales con los estudiantes.

Francisco Ramirez

Educador

Alcancé el doctorado en ciencias pedagógicas en la Universidad pedagógica Enrique José Varona, La Habana, Cuba; Maestría en administración de la Educación concentración administración, Universidad Autónoma de Santo Domingo-Universidad de Montreal. Maestría internacional en gestión universitaria, Universidad de Alcalá, España, Especialista en educación por competencias, Universidad de Guadalajara, México, Licenciado en educación mención desarrollo agrícola y Rural, UCDEP. Me he especializado en gestión educativa. Experiencias: Exdirector del Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio, INAFOCAM, Director Regional de Educación, Director distrital, Director de escuelas maestro de primaria y secundaria. Profesor del área de educación en la Universidad Autónoma de Santo Domingo Profesor del postgrado en la UASD, PUCMMA, asesoró 241 tesis de maestría, profesor del doctorado que imparte la UASD con la Universidad Enrique José Varona, coordinador del postgrado UASD-SAN JUAN. Actualmente imparto docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la Facultad de Educación.

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