Recientemente, el señor presidente de la República, Luis Abinader Corona, se dirigió a toda la nación, a través de una cadena de radio y televisión, a raíz del conflicto bélico que se está llevando a cabo por los ataques de los Estados Unidos e Israel contra objetivos militares de Irán, causando la muerte de su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, situación que ha desencadenado un contraataque a instalaciones militares y energéticas de los Estados Unidos e Israel, extendiéndose dicho conflicto a toda la región del Medio Oriente.

Este enfrentamiento armado en esta región ha provocado el cierre definitivo del estrecho de Ormuz, por parte de Irán, ubicado entre este país y Omán, por el que se desplaza el 20 % del petróleo mundial, y ha generado una gran crisis en el suministro petrolero a nivel global.

En dicha alocución, el presidente Abinader, de manera enfática, expresó que, debido a dicho conflicto bélico, el costo del barril de petróleo se va a disparar, pues todo el combustible y el gas licuado de petróleo (GLP) que consume el país es importado, ya que no tenemos petróleo, por lo que la población debe estar preparada para un posible aumento en la tarifa de la energía eléctrica, con posibilidades de la ocurrencia de apagones; en el precio de los combustibles, de los pasajes en el transporte; en los precios de los alimentos, aún más de los que están; de los medicamentos, entre otros servicios básicos.

Con su discurso le autorizó en bandeja de plata al sector empresarial, comercial, industrial y energético para que inicien una escalada de aumento en los precios de los productos y servicios, los cuales, desgraciadamente, siempre recaerán sobre la población más necesitada.

Ya la población no soporta más sacrificios ni más aumentos en el costo de los productos y servicios básicos de la canasta familiar, la cual supera los 54 mil pesos mensuales, mientras que, para fines fiscales, a partir de un salario de 34 mil pesos mensuales se inicia el pago de impuestos a la DGII, y aun así usted no se apiada de aprobar una indexación en la escala salarial. Desde hace muchos años se le viene pidiendo más sacrificios y más ajustes en su correa, sin que se reciba una mejoría o un paliativo a su situación.

En cambio, señor presidente, su Gobierno no aplica un verdadero plan de austeridad y continúa derrochando una gran parte del presupuesto de la nación en: pagos de miles de pensiones, por un monto de hasta ciento cincuenta mil pesos, a personas que nunca han realizado una labor en el Estado dominicano, mientras que miles de personas, que sí la merecen porque fueron servidores públicos por muchos años, nunca han sido favorecidas con una pírrica ayuda; en canonjías, en restaurantes y vehículos de lujo; en viajes de placer; en publicidad política, no productiva; en el desplazamiento y en gastos por la asistencia de los funcionarios públicos en cada inauguración de una pequeña obra; en subsidios a empresarios, entre otros.

La crisis petrolera, originada en el Medio Oriente y por el cierre del estrecho de Ormuz, agravará aún más la situación económica que viven las personas más empobrecidas, sobre todo las más vulnerables del país, pues cada día sus pequeños ingresos se reducen a la mínima expresión.

Presidente Abinader, ya es hora de que el Gobierno que usted preside sea el que enfrente y cargue con todos los ajustes y con todos los aumentos de precios de los productos y servicios de primera necesidad, que ya se están manifestando bruscamente en el mercado, mediante la aplicación de un verdadero plan de austeridad, pues, desgraciadamente, las crisis siempre convierten a los ricos en más poderosos y a los pobres en más miserables.

Alfredo Cruz Polanco

Contador Público Autorizado, CPA

El autor es Contador Público Autorizado y Máster en Relaciones Internacionales. Ex diputado al Congreso Nacional y ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016.

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