Los avances de las ciencias, de las tecnologías, así como de las disrupciones que matizan la realidad mundial, regional y local requieren de la educación superior un liderazgo capaz de producir transformaciones que impacten más allá de las fronteras de las instituciones que lideran. Los cambios que deberían generar en los ámbitos socioeducativos, académicos e investigativos precisan de una implicación de todos los actores que forman parte de la comunidad institucional. Este liderazgo ha de mostrar una visión, unas concepciones y unas prácticas que apunten al logro de un cambio real. Las evidencias han de dar cuenta de que las IES están sustentadas por una propuesta coherente con su misión específica, con el discurso y con las necesidades del país.
En la educación superior dominicana es preciso un liderazgo capaz de fortalecer el trabajo compartido y de construir con otros para abrirse a nuevos aprendizajes. Los problemas que afectan al país y los tiempos digitales que vivimos demandan líderes con amplia capacidad de apertura para pensar e impulsar propuestas marcadas por la pluralidad de experiencias, de ideas y de culturas. Por la complejidad de la época, el liderazgo de las IES ha de potenciar y aguzar su mirada a la realidad local y global. Esto es conveniente para que su capacidad de acción estratégica se desarrolle y sea efectiva. Asimismo, los que lideran las IES deberán establecer un equilibrio entre la gestión institucional y su inmersión en procesos investigativos que fundamenten el sentido y el ejercicio de su liderazgo. Es necesario ponerle atención a este aspecto para avanzar hacia un liderazgo capaz de responder a las demandas de la cotidianidad de las IES y, al mismo tiempo, profundizar, abordar con hondura y actualización lo que proyecta y hace.
El liderazgo de las IES del país tiene el desafío de fortalecer su capacidad de pensar, de aportar a la solución de problemas a partir de un pensamiento lúcido y más comprometido con el desarrollo de la República Dominicana. El potencial intelectual e investigativo no es un imperativo exclusivo para los docentes de las IES; lo es, también, para los líderes de estas instituciones. El rezago en lo que respecta a fortaleza intelectual, formación y práctica investigativa incide en la gestión de las IES y en la calidad de los impulsos académicos, científicos y sociales que estas instituciones ofrecen. No se puede obviar la importancia del rol político que desempeña el liderazgo de las IES. Este rol tiene un resultado más efectivo si va acompañado de un pensamiento, de un discurso y de una práctica alineados en favor de una educación superior distante de intereses básicamente mercantiles.
Las instituciones de educación superior necesitan recursos económicos para desarrollarse y mantener su vigencia en la sociedad. Esta necesidad no debe ser una excusa válida para negociar, de forma soterrada o abierta, principios y valores que puedan fragilizar la ética institucional y personal.
Una educación congruente cuida de forma especial los principios y valores que le pueden garantizar una práctica ética, en el seno de la institución y en la sociedad, Un liderazgo ético refuerza la credibilidad y la integridad de la misión de las IES. Hoy, más que nunca, se necesita en las IES un funcionamiento ético que no se circunscriba a parafrasear y a colocar como estandarte un documento que se llama código ético. No es cuestión de reforzar listados de normas. Las IES han de construir una cultura guiada integralmente por el sentido y la práctica ética. La sociedad dominicana, América Latina y el Caribe requieren el refuerzo de esta cultura en todos los niveles y ámbitos. La formación y la vivencia desde una perspectiva ética constituyen una prioridad, porque esta dimensión se vuelve cada vez más escasa socialmente y en el campo de la educación. Globalizar la ética es una urgencia en el contexto dominicano. La educación superior no está exenta de esta tarea.
Los procesos que se han de promover para que el liderazgo de las IES sea más robusto y más comprometido con una cultura ética constituyen un camino esperanzado que promete un avance transformador en el campo de la educación superior. Este trayecto se ha de impulsar para que la educación superior de la República Dominicana sea un referente auténtico de las ciencias, de la innovación y de la ética; en suma, un referente congruente con las directrices de su misión y de las necesidades de la sociedad. Las IES han de analizarse con sentido crítico para constatar la calidad de sus aportes científicos y sociales. Han de indagar con más rigor la fuerza ética de sus decisiones de políticas, de sus relaciones y de sus prácticas. La congruencia toca las puertas de las IES. Abrir estas puertas y dejarse interpelar sin ambages es pertinente e imprescindible.
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