Si la justicia se ha equivocado, ¿por qué ustedes no? (Juan Bosch).

La anterior sentencia política, es la respuesta de Juan Bosch al reclamo de un grupo de paleros que pedían entregar para   linchar un supuesto calié trujillista que se parapetó en el local del PRD del Parque Colón de aquella época (Vega, B).

Resulta altamente preocupante la manera arbitraria y nada sujeta a las reglas y principios de las ciencias forenses las formas y manera de como manejan y desenlazan las escenas de los hechos entre la policía y los presuntos delincuentes, con hipotéticas órdenes de arresto.

Más allá de las circunstancias y la naturaleza del desenlace, es de simple lógica jurídica, de que no existe ninguna excusa para la policía ni ningún ciudadano e instancia pública o privada, desacatar la ley y protocolo de las ciencias forenses sobre la escena de un crimen.

En los crímenes cometidos en los hipotéticos intercambios de disparos cabe hacerse estas preguntas ¿de ellos se conserva y protege la escena del crimen? ¿Sé hace un embalaje respetando la dignidad del cuerpo levantado? ¿se resguarda el área de la escena hasta que llegue el forense y las autoridades competentes? ¿se acreditan los elementos de prueba y testigos presenciales?, esta otra no puede obviarse sobre de quien declara al “prófugo de la justicia”: ¿El Ministerio de Interior y Policía, la Policía Nacional o los tribunales?

Pongo a disposición del DICRIM y el Ministerio Público a título de préstamo con devolución: el Manual de Psiquiatría Forense para jueces y Fiscales de la autoría de José Carlos Fuertes Rocañín, también, el Manual de Ciencias Forenses de Fuertes Rocañín y varios autores, y, para una lecturita breve; el Derecho Procesal Penal de Juan Ml. Pellerano Gómez. Tal vez estos textos les haga entender que toda muerte violenta en el signo jurídico es un homicidio y todo homicidio es de imperativo categórico moral y legal su investigación.

Cabe preguntarse, y no sobra hacerlo, de cuál es el destino de las armas en poder del delincuente abatido, si se procede después de estar en manos del DICRIM a hacer un registro o un tratamiento de custodio y almacenamiento especial, bajo la autoridad del ministerio público. Si lo descrito anteriormente no acontece como se describe, entonces, si es verdad, que la puerca retuerce el rabo.

Voy a concluir integrando a estas reflexiones una sentencia sobre el dilema de matar del filósofo francés genio del poder de la Razón, Voltaire; cita que creo oportuna y pertinente para esta tragedia humana que vivimos los dominicanos con los intercambios de la policía en República Dominicana: “Está prohibido matar; por lo tanto, todos los asesinos son castigados a menos que maten en gran número y bajo el sonido de las trompetas”.

Vega, B (Julio 1993) Kennedy Bosch. Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo Rep. Dom. Editora Taller Isabel la católica 309,

https://acento.com.do/opinion/la-policia-la-persona-humana-y-el-sentido-de-la-vida-8993871.html

Juan Tomás Olivero

Filósofo-Jurista

Juan Tomás Olivero. Filósofo Jurista. Profesor Titular Filosofía y Ética de la Comunicación, Facultad de Humanidades, y Filosofía de la Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Con Suficiencia Investigadora (DEA) Universidad del País Vasco (UPV-EHU 2009). Maestría en Enseñanza Superior (UASD-1990). Vicepresidente Tribunal Disciplinario Colegio de Periodistas (CDP). Barahona (Savica) República Dominicana.

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