El año pasado escribí una serie de nueve artículos sobre los grandes movimientos planetarios que están marcando nuestra época. En uno de ellos exploré cómo Plutón en Acuario refleja los cambios que estamos atravesando en las estructuras de poder, la tecnología y la manera en que nos relacionamos como humanidad. Pueden leer ese artículo aquí.
Ahora que Plutón acaba de empezar su retrogradación en Acuario, que durará del 6 de mayo al 15 de octubre de 2026, entramos en una etapa más personal de ese proceso.
Quisiera aclarar, para quienes no están familiarizados con el lenguaje astrológico, que cuando decimos que un planeta está retrógrado no significa que realmente retroceda en el cielo. Es solo un efecto visual en el que, desde la Tierra, parece que el planeta va hacia atrás en el zodíaco.
Desde la astrología, esto habla de un momento en el que la energía que representa el planeta deja de proyectarse hacia afuera y pasa a llevar la atención hacia adentro. Lo que en su fase directa afecta estructuras externas, en la retrógrada actúa sobre nuestra mente, nuestro mundo interno, nuestras memorias y lo que aún no hemos procesado. Es un tiempo para asimilar los cambios que ha estado trayendo el tránsito de Plutón en Acuario.
A diferencia del tan nombrado Mercurio retrógrado, cuyos efectos suelen ser más inmediatos y se sienten en lo cotidiano, Plutón trabaja lento y profundo. Retrograda cada año durante unos cinco meses, y su influencia no siempre es evidente, porque actúa sobre lo que no queremos ver, sobre las cosas que hemos aprendido a aceptar sin cuestionarlas.
Plutón retrógrado trae preguntas incómodas, como: ¿qué estructuras de poder sigues manteniendo en tu vida aunque ya no te sirvan? ¿Qué has aceptado por miedo, comodidad o por no saber que existen otras posibilidades? ¿Dónde estás dando mucho de ti sin recibir una devolución justa? ¿Qué te está drenando la energía? No son preguntas fáciles ni rápidas de responder. Son preguntas que vale la pena sostener y dejar decantar a lo largo de estos meses.
También, tomando en cuenta que Acuario es el signo de las redes, la tecnología, la innovación y la comunidad, Plutón aquí nos lleva a preguntarnos cómo usamos esas herramientas, cómo impactan nuestras vidas y de qué manera las incorporamos en nuestra cotidianidad. ¿Las redes sociales realmente nos ayudan a conectar más o, en muchos casos, terminan aislándonos? ¿La inteligencia artificial potencia nuestra capacidad de pensar, crear y relacionarnos, o poco a poco está reemplazando esas funciones sin que lo notemos? ¿Qué formas de vigilancia hemos aceptado por practicidad, comodidad o miedo a quedar fuera?
En el artículo anterior mencioné que la última vez que Plutón estuvo en Acuario (1777-1798) fue un período de grandes cambios políticos, como la Revolución Haitiana, la Revolución Americana, la Revolución Francesa y la rebelión de Túpac Amaru. Es imposible no notar los paralelos entre ese momento histórico y lo que estamos viviendo ahora. Con crisis de sistemas políticos, desconfianza hacia las instituciones, luchas colectivas por redistribuir el poder, avances tecnológicos que están transformando radicalmente la vida cotidiana y una sensación generalizada de que el mundo que conocíamos está dejando de existir. Y las cosas solo apuntan a que seguiremos viendo este tipo de movimientos durante las próximas dos décadas de Plutón en Acuario.
Otro paralelo histórico es que la última vez que Plutón estuvo en Acuario coincidió con la Revolución Industrial, un proceso que transformó para siempre nuestra relación con el trabajo y la tecnología. Y es difícil no ver una correlación con la revolución digital que estamos atravesando ahora y los avances en la inteligencia artificial.
En aquel entonces, muchas personas atravesaron por el miedo de ser reemplazadas por máquinas. Oficios que habían existido durante generaciones comenzaron a desaparecer. El ritmo de vida se aceleró, llevando a que la relación con el tiempo, el cuerpo y el sentido del trabajo entrara en crisis. Esto es muy parecido a como la inteligencia artificial está cambiando la manera en que trabajamos, pero también la manera en que procesamos las ideas, creamos y nos comunicamos. Y no solo para quienes la usan directamente, teniendo en cuenta que gran parte del contenido que consumimos hoy en redes sociales, en los medios y en internet ya está generado o filtrado por inteligencia artificial, aunque no siempre lo sepamos.
Y aunque muchas de estas herramientas facilitan procesos y, de alguna manera, democratizan el acceso al conocimiento, también nos confrontan con preguntas difíciles e incómodas: ¿qué valor tiene el talento, el arte y la creación humana en una época en la que las máquinas pueden producir imágenes, textos, música e incluso tomar decisiones? ¿Qué pasa con el valor del tiempo humano en un sistema cada vez más obsesionado con la hiperproductividad y la automatización?
También empiezan a surgir preguntas sobre el futuro del trabajo y la economía. ¿Qué tipos de empleos desaparecerán y cuáles surgirán? ¿Cuánto tiempo puede durar ese proceso de transformación y qué impacto tendrá sobre la estabilidad económica de millones de personas? Porque se habla de que toda revolución tecnológica crea nuevas posibilidades, y siento que para muchas personas que han sabido aprovechar este momento eso está siendo cierto. Pero también estamos viendo cómo se profundizan desigualdades que ya existían, ampliando aún más la distancia entre quienes tienen acceso a recursos, tecnología y estabilidad, y quienes viven cada vez más precarizados.
Plutón retrógrado en Acuario no trae respuestas inmediatas a estas preguntas, pero sí nos ayuda a detenernos y mirar de manera más consciente el futuro hacia el que vamos avanzando, y cuál puede ser nuestro granito de arena en todo esto. Con Plutón retrógrado en Acuario, el movimiento es hacia adentro. No para alejarnos de lo colectivo, sino para entender desde dónde participamos en él. Porque si algo enseña Plutón es que las transformaciones colectivas también exigen de una revolución personal e interna.
Aunque los próximos veinte años de Plutón en Acuario estarán profundamente atravesados por movimientos tecnológicos, la tecnología no es el centro de este tránsito, sino nuestra capacidad de resistir la deshumanización y regenerar formas de vida, trabajo, vínculo y comunidad más humanas.
Acuario se mueve rápido, pero Plutón no. En un mundo que exige inmediatez, este tránsito nos está obligando a sostener procesos más largos, habitar la incomodidad y permitir que el cambio madure lentamente antes de tomar forma.
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