Los ejecutivos del sector energético en Venezuela advierten que están teniendo dificultades para contratar suficientes trabajadores calificados para reactivar el deteriorado sector petrolero del país, incluso mientras Washington y Caracas presionan para aumentar la producción.
Es improbable que los salarios, los cuales son una fracción de los que se pagan en el extranjero, logren atraer de vuelta a los miles de trabajadores petroleros que abandonaron Venezuela durante los Gobiernos socialistas revolucionarios del expresidente Nicolás Maduro y de su predecesor, Hugo Chávez. Además, las universidades del país han estado preparando a muy pocos ingenieros petroleros para satisfacer la demanda, señalaron los líderes de la industria.
A pesar de contar con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, la producción de Venezuela cayó de más de 3 millones de barriles diarios (b/d) a principios de siglo a menos de 500,000 b/d en 2020 debido a la mala gestión, a la corrupción y, posteriormente, a las sanciones impuestas por EEUU. Hoy en día, la producción ronda el millón de b/d, pero una serie de reformas y acuerdos petroleros desde la captura de Maduro por parte de las fuerzas especiales estadounidenses en enero buscan incrementar esta cifra.
"El problema aquí es que, para alcanzar los 3 millones de barriles diarios, de alguna manera tenemos que lograr recuperar a algunos de esos trabajadores que se fueron y capacitar a otros nuevos", dijo Alejandro Terán, presidente de la Asociación Latinoamericana de Empresarios Petroleros en Texas (ALEP) y figura destacada de la industria petrolera venezolana.
"Existe una gran escasez de personal, sobre todo en los niveles técnicos medios y bajos, que son quienes realmente llevan a cabo las operaciones", agregó Terán.
Los trabajadores petroleros se encontraban entre los 8 millones de venezolanos que emigraron durante los regímenes de Maduro y Chávez; muchos de ellos se establecieron en Colombia, Canadá y EEUU, contribuyendo al auge de las florecientes industrias petroleras de esos países. Terán estimó que había 4,800 ingenieros venezolanos de petróleo y gas en EEUU, mientras que 2,500 trabajan como soldadores en la industria de hidrocarburos de Israel.
Un ingeniero petrolero venezolano que actualmente trabaja en la industria energética de Surinam —la cual está experimentando un rápido crecimiento— señaló que, aunque le gustaría regresar a su país natal algún día, las condiciones aún no eran lo suficientemente favorables.
"No hay garantías para una familia que ha estado en el extranjero durante 15 años y trabajando en otra compañía petrolera", explicó el expatriado. "Los salarios simplemente no se ajustan a la realidad".
Según Terán, los ingenieros de la petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA) ganan un salario base de unos US$200 al mes, en comparación con los US$2,000 a US$3,000 mensuales que pagan las compañías privadas que operan en el país. En comparación, los venezolanos que trabajan en el sector del petróleo y el gas en EEUU ganan un promedio de alrededor de US$5,000 al mes.
"Si no les pagas según las tarifas internacionales, no vendrán", aseguró Gualberto Bello, un consultor de gestión venezolano con décadas de experiencia en el sector petrolero.
Volver a capacitar a trabajadores de otros sectores, o utilizar tecnología como la inteligencia artificial (IA) para optimizar la producción, no cerraría la brecha de capital humano, agregó Bello. "No se necesita inteligencia artificial para operar la industria. Se necesita gente para realizar inspecciones, reparaciones, instalaciones de tuberías y soldaduras".
En agosto, Washington y Caracas anunciaron un inusual acuerdo que le otorga a North American Blue Energy Partners (NABEP) —el segundo mayor productor privado de petróleo de Venezuela— concesiones de 100 años sobre 17 yacimientos petroleros. El Pentágono adquirirá una participación del 35 por ciento en la empresa matriz de NABEP, la cual está controlada por Alejandro Betancourt, una de las figuras empresariales más polémicas de Venezuela.
Un ejecutivo encargado de la contratación en NABEP insistió en que la firma había observado "un creciente interés por parte de candidatos altamente calificados" y que "varios de ellos ya están en camino para unirse a nosotros en Venezuela, incluyendo miembros de la diáspora venezolana que regresan a su país".
Algunas grandes compañías internacionales —incluyendo BP, Repsol y Eni— también han anunciado planes para expandir sus operaciones en Venezuela. La empresa estadounidense Chevron, la cual ha estado operando en Venezuela desde hace más de un siglo, anunció en septiembre que duplicaría su producción mediante una expansión de US$7 mil millones.
Un funcionario de Chevron en Venezuela afirmó que la compañía se encontraba en mejor posición que otros operadores porque nunca se había marchado de Venezuela, pero reconoció la dificultad para encontrar trabajadores calificados, especialmente soldadores. El gigante estadounidense ha establecido escuelas de formación profesional para capacitar a los trabajadores.
"No solo estamos hablando de geólogos y geofísicos", explicó el funcionario. "También necesitamos mano de obra especializada, como soldadores, electricistas y especialistas en construcción".
Otros señalan que los lentos procesos de tramitación de visas también pueden dificultar la contratación de personal del extranjero.
Carlos Borges, un ejecutivo de servicios petroleros, afirmó que "ya no quedan recursos humanos" en Zulia, un estado del occidente del país que alguna vez fue el corazón de la industria petrolera venezolana.
Mientras tanto, solo cuatro de los 52 ingenieros que se graduaron el mes pasado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) —la más grande del país— se especializaron en petróleo, según Julio Molina, el decano de la Facultad de Ingeniería.
Molina señaló que la matriculación estaba aumentando, con 125 estudiantes que ahora están cursando la carrera, pero agregó: "No vamos a tener muchos ingenieros petroleros por el momento".
Numerosos ingenieros abandonaron la industria petrolera venezolana entre 2002 y 2003, después de que Chávez despidió de PDVSA a 19,000 supuestos "traidores" tras su participación en una huelga contra el Gobierno.
Rafael Ramírez, quien se desempeñó como ministro de Petróleo de Chávez y presidente de PDVSA antes de romper posteriormente con Maduro, estimó que "debido a la persecución interna bajo el Gobierno de Maduro y también a la situación en el país, alrededor de 30,000 trabajadores, empleados y gerentes abandonaron la compañía".
Algunos de los que permanecieron en PDVSA sufrieron persecución, según grupos de derechos humanos que afirman que 77 trabajadores han estado tras las rejas desde 2024 bajo cargos que incluyen contrabando, sabotaje y corrupción, después de haber exigido mejores salarios y condiciones laborales.
María Corina Machado, la líder más popular de la oposición y ganadora del Premio Nobel de la Paz del año pasado, regresó a Venezuela el domingo después de casi 10 meses en el exilio.
Machado le declaró este mes al Financial Times (FT) que los migrantes venezolanos no regresarían "mientras el mismo régimen que los expulsó siga en el poder".
Desde que Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro, asumió el cargo en enero, la administración de Donald Trump ha dicho en repetidas ocasiones que quiere ver una transición política, aunque no ha llegado a establecer un itinerario para las elecciones.
"Necesitamos que regresen los ingenieros, los abogados, los médicos, las enfermeras y los maestros", agregó Machado.
Joe Daniels y Ana Rodríguez Brazón. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.
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