Durante la celebración de la Parada Dominicana celebrada el domingo 26 de julio en el Condado de El Bronx, fue abucheado el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, figura principal invitada al evento.
Mamdani participó en el gran desfile dominicano para verse de frente con una parte de la diáspora después de las elecciones primarias del Partido Demócrata del 23 de junio en la que salió airosa Darializa Ávila Chevalier quien enfrentó al veterano político dominicano Adriano Espaillat.
Como Mamdani no habla español, era casi seguro que no entendía lo que vociferaba un grupo minoritario de quisqueyanos contra él.
Fue un momento tenso para los agentes de seguridad de Mamdani, para los representantes oficiales y agentes policiales presentes allí que, al parecer, sí entendían el idioma español.
El desfile inició a las 11:00 am con el tradicional despliegue de 32 vistosas carrozas bajo la dirección y organización de Felipe Febles, fundador y director ejecutivo de la Parada Dominicana.
En cada carroza se encontraban reconocidas figuras artísticas y del deporte, la reina y virreina del carnaval quienes ondeaban con orgullo la bandera dominicana. El desfile concluyó a las 2:00 de la tarde.
Para Febles fue un evento exitoso, pero lamentó que al final de la Parada se produjeran pleitos protagonizados por gente que se filtraron para supuestamente hacer daño a su tradicional desfile.
Lo más negativo de los revoltosos no fueron solo los desórdenes que protagonizaron sino el poco valor que le tienen al símbolo tricolor del país que los vio nacer.
Más que llevarla en lo alto, utilizaban la bandera como un trapo viejo para cubrirse los pechos, como tapa rabo realizando movimientos vulgares o como paño en la cabeza para que les recogiera el sudor.
Los pleitos a puñetazos entre hombres, riñas violentas entre mujeres, daños cuantiosos a vehículos privados y policiales fue la más vergonzosa acción observada en la avenida Grand Concourse, una de las vías más importante del Condado de El Bronx.
Como huellas del desorden callejero, todos los extremos de ambas aceras quedaron repletos de basura las que al final de la jornada tuvo que ser recogida por camiones y personal de limpieza del ayuntamiento de la ciudad.
Parada Africana de Harlem
Al día siguiente participé a las actividades culturales de la comunidad afroamericana que durante todo el mes de julio celebra la diáspora afroamericana en Harlem, Nueva York.
Lo vivido como invitado en la Parada Africana de Harlem fue diferente, la decencia, el respeto y el orden prevalecieron en cada uno de los eventos masivos que afroamericanos, senegalenses y los ghaneses realizaron en honor a su raza, su cultura y su historia.
Harlem se vistió de gala en cada una de sus actividades. Prevaleció la música folklórica, jazz en vivo en diferentes esquinas, desfiles de moda, conciertos, variedad de comidas típicas, actividades familiares y programas comunitarios.
Se realización historias sobre la fundación de la ciudad por sus primeros habitantes, se rindieron honores a los principales líderes comunitarios, religiosos y deportistas en sus diferentes ramas.
Los eventos más destacados de los afroamericanos de Nueva York están: Honrando nuestro legado (Honoring our legacy); Carnaval “Go África Carnival”; Día del “Cheikh Ahmadou Bamba”; el Afrolatino Festival de Nueva York y el desfile del Día Afroamericano “África American Day Parade”.
Un mes completo de actividades que reúne no solo a estos grupos étnicos africanos, sino que atrae a cientos de turistas y residentes de otras nacionalidades de los diferentes condados neoyorkino.
Fue notoria la ausencia del alcalde de Nueva York en las actividades festivas de la comunidad afroamericana en Harlem.
Una de las celebraciones más vistosa y masiva fue el festival “Go África Carnival” celebrado en la 116 calle entre la 7ma y 8va avenida de Harlem.
En ningún momento hubo abucheos contra las autoridades oficiales de la ciudad, ni contra los representantes congresuales invitados. Ni pleitos o riñas que empañaran los eventos.
Las unidades policiales encargadas de la protección y vigilancia disfrutaron a distancia de todo el evento, degustaron de las comidas típicas y refrigerios.
Una brigada de hombres y mujeres ataviados aun con sus ropas y trajes folklóricos, escoba en manos y recogedores de basura, limpiaban toda el área para entregársela a la ciudad como la recibieron: limpia y ordenada.
En verdad, sentí vergüenza ajena al hacer comparación de lo que ocurrió en la Parada Dominicana de El Bronx con la Parada Africana de Harlem.
Si el alcalde Zohran Mamdani decide el año que viene no otorgar permiso para que se lleve a cabo la Parada Dominicana del Bronx, Nueva York, ya sabemos las causas de por qué tomó esa gran decisión.
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