La muerte de la señora Zenaida Socorro Castillo, esposa del artista Gilberto Julián Sarante Perdomo (Oro Duro), ha consternado a la sociedad dominicana, no sólo por la brutalidad y crueldad de sus autores, sino por la alevosía y la frialdad con la que actuaron éstos.
Por su parte, la Psicología Social y la Neuropsicología saben que, los factores psicológicos, neuropsiquiátricos y psiquiátricos que intervienen para que los autores materiales torturaran y le quitaran la vida a la señora Zenaida Socorro Castillo son, entre otros: (1) trastornos de la personalidad antisocial y psicopáticos.
También, (2) traumas negativos tempranos en la infancia, ya que las vivencias de maltrato infantil, el abuso físico, sexual, psicológico, el abandono extremo y la exposición a la violencia intrafamiliar, alteran profundamente el desarrollo psicológico y psicoemocional de un ser humano.
Asimismo, (3) alteraciones en la estructura cerebral por una disfunción en la corteza prefrontal, lo que se evidencia en delincuentes y criminales altamente violentos. Como se sabe, la región prefrontal del cerebro humano se encarga de evaluar los riesgos, la toma de decisiones el control de los impulsos.
Además, (4) desequilibrios químicos y hormonales, disfunción que provoca alteraciones en los niveles de los neurotransmisores de la serotonina y la dopamina. Según nos consta, la serotonina regula el estado de ánimo; mientras que, la dopamina interviene en la regulación de los niveles elevados de testosterona o en las anomalías del cortisol, condición que predispone biológicamente al organismo humano a actuar con violencia.
Otros factores psicosociales que intervienen para que los autores del crimen hayan cometido el hecho brutal son: (5) factores sociales y el entorno ambiental, los cuales influyen en el aprendizaje social y en la desensibilización de la persona, ya que crecer en comunidades y ambientes de violencia, uso de armas y donde las dinámicas de poder se resuelven mediante la brutalidad, es un caldo de cultivo para que las personas desarrollen conductas violentas extremas.
También, (6) abuso de alcohol y sustancias prohibidas, ya que el consumo severo de alcohol y sustancias prohibidas, destruye los frenos inhibitorios del comportamiento que debe exhibir una persona en condiciones normales, ya que el consumo de sustancias psicoactivas nubla el juicio, exacerba la impulsividad y la crueldad al momento de una persona cometer un crimen brutal.
Asimismo, (7) factores estructurales y económicos, tales como la pobreza extrema, la exclusión social, la migración y la falta de oportunidades, entre otras, las cuales generan desesperanza y resentimiento social.
Y, (8) la fragilidad institucional y la impunidad, ya que cuando el sistema policial y de justicia es frágil, existe una baja probabilidad de apresar y castigar ejemplarmente a quienes cometen actos violentos y los crímenes, lo fomenta el sicariato y los ajustes de cuentas sin temor a ser sometidos a la Justicia.
Por su parte, la Psicología Social y la Neuropsicología saben que, los traumas que se arrastran desde la infancia, deterioran la capacidad de la persona para regular el estrés, la ansiedad, las emociones y resolver conflictos de forma pacífica o civilizada; mientras que, las personas antisociales y psicopáticas con incapaces de sentir remordimiento y tienen una visión meramente instrumental del prójimo. Es decir, este tipo de personas trata a los demás como objetos.
Como tales, los actos de violencia brutales dejan heridas abiertas que nunca se curan, las cuales entristecen y enlutan a los familiares de las personas afectadas, heridas que dejan secuelas que se expanden como pólvora por todo lo ancho y largo de un país civilizado como el nuestro.
En tal sentido, para prevenir que los jóvenes con trastornos de personalidad antisocial y psicopáticos que hemos mencionados, se requiere que el Estado Dominicano y sus instituciones, identifiquen a los jóvenes en condiciones de altos riesgos y vulnerabilidad desde temprana edad, mediante el método de predicción temprana triangular o tridimensional.
Asimismo, se requiere que el Estado Dominicano y sus instituciones, inviertan los recursos económicos, humanos y tecnológicos necesarios, para reeducar y reintegrar a los jóvenes a sus respectivas comunidades, así como apoyarlos para que éstos se interesen y se involucren en iniciativas de emprendimientos, guiados y acompañados por técnicos y profesionales experimentados.
Por su parte, la Psicología Social y la Criminología Moderna reconocen que “no existe un gen del asesino”, ni una única causa explicativa conocida para analizar los hechos criminales horrendos, sino que los actos de extrema violencia ocurren cuando coinciden dos o más factores psicológicos, antisociales, neuropsiquiátricos y psiquiátricos que los desencadenan.
Según hemos visto, los investigadores de la Policía Nacional identificaron y apresaron a los responsables del horrendo y brutal crimen en un tiempo record; mientras que, ahora le corresponde a la propia Policía y a la Justicia, proceder a profundizar el caso, calificarlo y enviar el expediente a un tribunal para que juzgue y condene a los criminales, según el Código Penal de nuestro país.
Finalmente, la Neuropsicología sabe que los hechos criminales brutales, son el resultado de una compleja interacción multifactorial en la que intervienen, entre otros, los factores biológicos, psicológicos, antisociales, neuropsiquiátricos, psiquiátricos y epigenéticos (ambientales, sociales y económicos y de crianza de los involucrados).
“La brutalidad del crimen deshumaniza tanto a quien la comete como a la sociedad que la tolera” (ANONIMO).
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