El pasado jueves participé en el diálogo con ambientalistas “Desafíos de la protección ambiental en el ordenamiento territorial”, un espacio convocado por el Viceministerio de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Regional, bajo la dirección del viceministro Domingo Matías. Compartir con los actores sociales los avances y las estrategias que impulsa esta institución representa una iniciativa fundamental para armonizar la gestión ambiental, la planificación del espacio físico y el desarrollo humano sostenible.

Escuchar a las comunidades es una práctica de gobernanza inteligente que coloca a la sociedad civil en el centro del desarrollo sostenible, permitiendo comprender de primera mano las necesidades locales en materia de suelo y protección de los recursos naturales. Sin embargo, debemos reconocer que los conflictos territoriales obedecen a dinámicas complejas, donde pobladores y autoridades locales a menudo ceden ante presiones internas y externas, vulnerando la integridad del territorio y sobreponiendo intereses particulares al bienestar colectivo.

Lograr un ordenamiento territorial que garantice la preservación de nuestros recursos sigue siendo un desafío crucial frente a las exigencias del desarrollo. La planificación ambiental y la zonificación deben definir con claridad los usos adecuados del suelo, la delimitación de las áreas protegidas y la vocación natural de los ecosistemas, previniendo así enfrentamientos entre las actividades productivas y la conservación. Lamentablemente, con frecuencia esta etapa preventiva se omite en los procesos reales de ocupación del espacio.

A esta problemática se suma la urgencia de identificar y evaluar de manera integral los riesgos de desastres y los efectos del cambio climático, considerando sus impactos directos, indirectos y acumulativos sobre la población. Asimismo, resulta indispensable articular eficazmente la legislación ambiental y de ordenamiento territorial, asegurando que los planes municipales y provinciales cuenten con el respaldo de normas técnicas rigurosas y decisiones de políticas firmes.

El diálogo promovido reflejó avances institucionales significativos en materia de coordinación intersectorial, políticas públicas y articulación con los gobiernos locales. No obstante, para consolidar este proceso, la toma de decisiones debe complementar la indispensable participación comunitaria con la integración estratégica del sector privado, el desarrollo de sistemas de información geoespacial e indicadores de sostenibilidad, y una gestión integral del agua que asuma las cuencas hidrográficas como unidades naturales de planificación por encima de los límites político-administrativos.

Desde nuestra experiencia en la gestión del riesgo de desastres, identificamos que los principales obstáculos son el incumplimiento y la débil aplicación del marco legal, la expansión urbana desordenada, los conflictos por el uso del suelo, la falta de actualización y divulgación de la información cartográfica, así como la impunidad ante los delitos ambientales por la ausencia de sanciones rigurosas.

En conclusión, la estrategia de acompañamiento planteada por el Viceministerio representa un paso valioso hacia la formulación de planes participativos e inclusivos. Fortalecer la gobernanza, hacer cumplir el marco legal y pasar del diálogo a la acción efectiva serán clave para superar los desafíos del ordenamiento territorial. Asimismo, la gestión adecuada del suelo resulta fundamental para proteger el medio ambiente y mitigar los riesgos de desastres ante amenazas hidrometeorológicas y geológicas, garantizando así un desarrollo sostenible en beneficio de toda la sociedad.

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Bernardo Rodríguez Vidal / Periodista, psicólogo clínico y organizacional, con maestría en Alta Gerencia. Consultor en gestión de riesgo de desastres y temas ambientales; dedicado a la labor social y política de manera incansable desde su juventud.

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