El Consejo del Poder Judicial (CPJ) ha de elegirse este próximo viernes 20 de abril. En dichas elecciones los jueces de todo el país deben elegir su representante en función del nivel de su categoría. Las curules a elegir son el representante de los jueces de corte, jueces de primera instancia y jueces de paz con sus respectivos suplentes.
El Consejo del Poder Judicial es el órgano encargado de la administración y disciplina del Poder Judicial, según mandato del artículo 156 de la Constitución, teniendo como funciones:
La administración financiera y presupuestaria del Poder Judicial.
Nombramientos y creación de cargos, funcionarios administrativos.
El traslado y control disciplinario de los jueces.
Aparece por primera vez en la historia republicana dicho consejo en la reforma constitucional del año 2010, con la finalidad de democratizar la gobernanza dentro del Poder Judicial. Es por ello que dicho consejo está integrado por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, quien lo encabeza; un juez de la Suprema Corte de Justicia, elegido por sus pares; un juez de corte de apelación; un juez de primera instancia, y un juez de paz, todos con sus respectivos suplentes. Los elegidos permanecerán en el cargo por cinco años sin que exista la reelección.
Los jueces celebraremos una fiesta de la democracia donde se elegirá la representación de cada escalafón para constituir el nuevo consejo. Durante los últimos meses los diferentes candidatos han realizado jornadas de acercamiento para conquistar sus votos, encuentros grupales y personales. Importante es destacar que todos los candidatos han realizado unas propuestas electorales que buscan fortalecer la institución y todas reflejan el sentir de la mayoría, la intención de que las cosas mejoren de forma positiva para la comunidad jurídica. De tal suerte que, sin importar quién resulte elegido, deben tener presente:
Mantener el contacto y cercanía con los jueces que le eligieron. NO sean como los políticos partidarios que llegan a la curul y se olvidan de sus pares. Se engrandecen y marcan una línea imaginaria de petulancia. Manténgase humilde, que en cinco años volverá a bajar.
La necesidad inminente del aumento y la indexación salarial a los miembros del Poder Judicial. Los jueces y colaboradores del Poder Judicial devengan salarios que no se corresponden con la realidad económica y social del país, pero que mucho menos se corresponden con la formación profesional y académica, y menos aún se corresponden con el riesgo para la integridad física que implica la función. Cualquier funcionario del Gobierno central de quinta categoría devenga un salario mucho más decente que el del juez.
Hay que terminar de una vez por todas con la mal creencia de que para ser honesto hay que carecer de medios económicos dignos, de que el pobre necesariamente es honrado y el acomodado no es ladrón. La función judicial requiere que el juzgador no deba preocuparse por el costo de la canasta básica, la gasolina o los colegios de los hijos; debe tener una retribución salarial que le permita enfocarse en hacer justicia con los casos que le son apoderados, porque su salario le permite la holgura requerida y que paradójicamente le es impuesta por la misma sociedad.
Seguridad policial y militar. Debe el consejo velar para que la ley se cumpla. Recordemos que la seguridad debe ser para el juez y su familia. Lamentablemente, la mayoría de jueces no tienen una escolta que se corresponda con el peligro que corren por sus funciones. Es toda una peripecia conseguir una seguridad, y ver cómo muchos funcionarios y personalidades de la vida pública cuentan con esos miembros policiales aun sin serles conferido por ley, solo por amiguismo.
Recursos humanos, logísticos y herramientas digitales acordes con los requerimientos de la institución. El plan de cero moras y de digitalización de la justicia conlleva un tablero en tiempo real; sin embargo, la dura realidad es que muchos tribunales no cuentan con los recursos humanos, logísticos y tecnológicos necesarios para cumplir con su función, lo que se traduce en una sobrecarga laboral, pues no reponen los empleados cancelados. En adición, en muchas ocasiones el sistema realiza unos cálculos de plazos que legal y humanamente no son correspondientes, quizás porque lamentablemente en fase de implementación y desarrollo hace falta conocimiento real, experiencia de campo en la labor diaria de los tribunales.
Sin ánimos de cansar al lector, sin temor a equivocarme, hablo por todos los jueces del país al manifestar que los jueces somos servidores judiciales comprometidos con la justicia, apegados a trabajar de forma incansable por garantizar el respeto al debido proceso y la tutela judicial efectiva, pero también necesitamos las reformas positivas en favor de la clase. Ya está bueno de que seamos la cenicienta de los poderes.
Ah, sin importar los resultados, lo importante es que el sábado no existan grupos, sino que como jueces todos luchemos por las mejores causas del país.
Y haréis justicia.
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