Aún no he perdido la capacidad de asombro. El repositorio, plataforma oficial que centraliza, almacena y publica las estadísticas del Servicio Nacional de Salud (SNS) en nuestro país, presenta, hasta el 21 de abril de 2026, datos difíciles de ignorar: 449 adolescentes esterilizadas, "preparadas", reportadas como Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV) entre 2024 y el primer trimestre de 2026. No es un detalle técnico: es una señal de alerta.
La esterilización es un procedimiento irreversible que, en adolescentes, abre cuestionamientos profundos sobre la garantía de sus derechos fundamentales.
El sistema de Naciones Unidas establece que la AQV debe ser voluntaria, informada y libre de presión, un estándar difícil de garantizar en contextos de vulnerabilidad. En ese marco, resulta especialmente sensible que 294 intervenciones hayan ocurrido tras parto o aborto —momentos de alta fragilidad física y emocional—, a los que se suman 155 procedimientos realizados de forma ambulatoria, según el SNS.
En 2024, tras denuncias sobre estos registros en adolescentes, los datos fueron eliminados. Pero la verdad no se entierra, se siembra: en 2025 reaparecieron en reportes oficiales, nuevamente cientos de casos de AQV en adolescentes.
Frente a esto, el director Materno Infantil y Adolescente del SNS, Martín Ortiz García, sostuvo en declaraciones a Telenoticias (2024) que "la mayoría son errores de digitación" y que "en todo el país son 16 casos", atribuyendo las cifras iniciales a fallos de clasificación. Este video ya no está disponible.
Ortiz también afirmó que "por error, en enero se reportaron 91 eventos obstétricos en adolescentes, pero solo dos correspondían a esterilizaciones", y que "tres casos de AQV se reportaron en adolescentes, pero en realidad eran adultas" (Hoy, 2024).
Detalló que "tres jóvenes de 19 años fueron esterilizadas": una con 40 semanas de embarazo, preeclampsia severa, soplo cardíaco y paridad satisfecha; otra con 38 semanas y sífilis tratada; y una tercera con 39 semanas y tres cesáreas. Agregó que "una joven de 18 años, con esquizofrenia y víctima de violación, fue esterilizada con consentimiento familiar", y que "otra de las jóvenes tenía esquizofrenia" (Hoy, 2024).
Las estadísticas son como el agua: se filtran por los recovecos. En el primer trimestre de este año, se han reportado 10 menores de edad esterilizadas.
Las cifras de embarazo adolescente nos exponen como país: evidencian el desfase entre el discurso y la realidad. Intervenir de forma irreversible en la capacidad reproductiva de menores no resuelve ese problema: es una violación de derechos. Cuando los datos se repiten, cuando reaparecen, cuando insisten, cuando son reportados por diferentes hospitales de distintas provincias, no son errores aislados, sino un patrón. Y cuando eso ocurre, la responsabilidad deja de ser individual.
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