Estamos atravesando las primeras semanas de un año que, como hemos empezado a notar, no se parece a ninguno de los anteriores. Si sientes que el ritmo de los acontecimientos ha tomado una velocidad inusual o que situaciones que dabas por sentadas han comenzado a moverse, es porque ya estamos dentro de la energía de la primera temporada de eclipses del año.

Este periodo, que se extiende del 18 de enero (con la luna nueva en Capricornio) hasta el 18 de marzo (con la luna nueva en Piscis), marca una ventana de 45 días donde los movimientos planetarios activan los nodos de la Luna – puntos matemáticos determinados por la intersección del plano orbital de la Luna con la eclíptica que nos indican el axis en que se dan los elipses -. En nuestras vidas lo vemos como que la realidad parece acelerarse para situarnos en el lugar que nos corresponde. Lo que antes tomaba meses en decidirse, ahora demanda una ejecución urgente.

Esta etapa se distingue por una exposición constante a lo inesperado y por transformaciones que escapan de nuestro control. Es un proceso que se manifiesta incluso a nivel físico, la sensbilidad aumenta y es común experimentar sensaciones similares a una gestación con mareos, cansancio o variaciones de energía. Estos síntomas son señales de que el sistema nervioso está procesando una actualización profunda, lo que nos obliga a buscar momentos de pausa para no actuar con impulsividad ante la rapidez de los hechos.

En este año, el cambio no espera por nadie y la función alineadora de los eclipses acomoda nuestra realidad para que vivamos con mayor autenticidad. La pregunta que debemos hacernos no es qué va a pasar, sino qué tan preparados estamos internamente para sostener nuestra integridad ante sucesos imprevistos. El respaldo y la protección este año no serán económicos ni externos, sino internos, basados en vivir en sintonía con nuestros valores reales.

Eclipse de sol en Acuario y la crisis de autenticidad

El primer gran hito de esta temporada ocurre el 17 de febrero con un eclipse solar en el grado 29 de Acuario. El hecho de que suceda en el último grado del signo es técnicamente relevante porque se trata de un grado "anarético" o de crisis. Representa un momento de culminación donde debemos completar una lección antes de avanzar. Este evento es particularmente potente porque inaugura una nueva serie de eclipses en el eje Leo-Acuario que nos acompañará por el próximo año y medio, marcando el inicio de un giro profundo en nuestra identidad colectiva.

Acuario rige nuestras comunidades, los grupos a los que pertenecemos y nuestra visión de futuro, pero también la rebelión necesaria para encontrar nuestro nicho. Muchos estamos sintiendo una liberación mental potente; esa claridad repentina donde admitimos que una alianza, un contrato o una estructura de vida ya no tienen sentido. Urano, el regente de este eclipse, se encuentra en Tauro interviniendo directamente en la dinámica, lo que sugiere que estas transformaciones no son solo ideales, sino que afectan nuestra estabilidad material y financiera. La energía nos empuja a dejar de hacer las cosas por compromiso, por mantener un estatus o por guardar las apariencias, algo muy propio de la energía de Capricornio que estamos dejando atrás con Plutón ya firme en Acuario.

Sin embargo, existe una tensión real entre la mente y la materia. Debido a la oposición entre Júpiter retrógrado en Cáncer y el asteroide Juno en Capricornio, es posible que sepas con certeza que quieres irte de un lugar, pero que la liberación física no sea inmediata por dependencia económica o compromisos legales. La toma de conciencia es el primer paso, y las negociaciones o rupturas encontrarán su momento de implementación a partir del 10 de marzo.

Este eclipse también trae un choque con la verdad. El Nodo Norte en Piscis nos conecta con una realidad que no es visible a simple vista, revelando como son en realidad las situaciones y las personas que nos rodean. Es un periodo propicio para tener conversaciones incómodas que hemos estado evitando; pues, aunque sean difíciles, estos intercambios son necesarios para obtener resultados positivos y honestos. Durante estos días el karma se hace sentir y nos pone a recibir lo que hemos sembrado en nuestras relaciones y compromisos, de modo que nos toca elegir actuar con integridad en lugar de buscar lo que simplemente nos conviene.

Eclipse de Luna en Virgo y la purificación de los sistemas

El 3 de marzo se da el segundo eclipse de la temporada, una Luna llena en el grado 13 de Virgo que marca una fase de depuración profunda en nuestras rutinas diarias, hábitos de salud, alimentación y la forma en que organizamos nuestro trabajo cotidiano. Este evento, se vincula con un proceso que iniciamos en marzo del 2025 y, al igual que sucede con todos los eclipses, representa una actualización necesaria para nuestra evolución. Esta energía suele traer situaciones que aceleran procesos de cambio que quizás no nos habíamos atrevido a realizar por nosotros mismos, permitiendo que la limpieza del Nodo Sur deje espacio a una estructura mucho más funcional.

Como Mercurio, el planeta regente de este eclipse, se encuentra retrógrado en Piscis, notamos que nuestra mente no procesa los datos de manera lineal ni objetiva. La claridad que buscamos no llega a través de hechos factuales, sino que se manifiesta mediante la intuición, los sueños y los presentimientos. Es el espacio que tenemos para asimilar emocionalmente esos cambios que ocurrieron hace meses, dándonos el tiempo de digerir vivencias que antes no pudimos procesar, mientras el cuerpo libera el cansancio de etapas anteriores de mucho movimiento.

Esta lunación ocurre en oposición a Mercurio retrógrado, lo que nos deja con la sensación de observar los hechos sin terminar de entender su trasfondo o incluso negando lo que tenemos frente a nosotros. Aceptar que la claridad llegará de forma gradual es fundamental, permitiendo que la mente y el corazón se sincronicen en este proceso de revisión kármica. La honestidad con nosotros mismos se convierte así en la herramienta principal para reconocer qué hábitos de supervivencia ya perdieron su vigencia y necesitan ser reemplazados por una estructura mucho más saludable.

Durante estos días, Júpiter en Cáncer nos abre un espacio para sanar los patrones que heredamos y reorganizar nuestra estabilidad familiar con el apoyo de personas con experiencia. Mercurio realiza una serie de conexiones con Júpiter que culminan el 3 de abril; fecha en la que por fin tendremos la claridad necesaria para decidir sobre mudanzas o movimientos de recursos importantes. Es un momento propicio para observar la verdadera naturaleza de nuestras alianzas y resolver temas pendientes sobre bienes compartidos desde la transparencia total.

Este eclipse también nos trae una reorganización financiera y estructural vinculada a la unión de Saturno y Neptuno en Aries en el grado 0 de Aries, evento que representa el momento en que nuestros ideales y nuestras estructuras se encuentran para revelar qué es sostenible realmente y qué es simplemente una ilusión. El propósito es priorizar vínculos auténticos y alianzas que nazcan desde la honestidad, aprovechando esta energía de limpieza para soltar los compromisos basados solo en la apariencia o el estatus. Esta configuración permite que las situaciones caigan por su propio peso, ayudándonos a avanzar hacia un nuevo capítulo con estructuras mucho más saludables y coherentes.

Marte en el grado 0 de Piscis nos recuerda que, durante este eclipse, la acción más efectiva es la pausa o el saber esperar. Este ingreso planetario nos señala que nuestra labor principal consiste en disolver las viejas estructuras en lugar de intentar forzar resultados externos, especialmente después de las tensiones e impulsividad que vivimos a finales de febrero. Al terminar este proceso, la configuración planetaria del 7 de marzo —el punto medio de la retrogradación de Mercurio o cuando el Sol y Mercurio se encuentran juntos en la esfera celeste y hay más claridad— nos permitirá visualizar el inicio de un nuevo capítulo, donde la limpieza de nuestras rutinas nos dará el sustento que necesitamos para avanzar con mayor ligereza y autenticidad.

El proceso físico y la regulación interna

Atravesar estas semanas nos invita a reconocer que nuestra sensibilidad física es parte esencial de esta temporada. Notamos señales claras en el organismo, como un agotamiento que llega a los niveles más básicos, mareos ocasionales o cambios bruscos de energía que no responden a nuestra actividad diaria habitual. Estas sensaciones nos indican que nuestro cuerpo está recibiendo una gran cantidad de información que la mente lógica procesa de forma más lenta; por eso, respetar nuestro propio ritmo biológico se vuelve una prioridad para evitar que el sistema se agote por completo.

Priorizar una alimentación consciente nos sirve de soporte principal para cuidar el sistema nervioso en este tiempo de revisión. Elegir alimentos de fácil digestión y con propiedades antiinflamatorias ayuda a que nuestra energía pueda enfocarse en asimilar los cambios internos, en lugar de desgastarse en procesos digestivos pesados que suelen generar un gran esfuerzo sin muchos resultados. Esta atención a lo que comemos nos brinda la estabilidad necesaria para observar nuestras transformaciones sin sumar un estrés innecesario a la parte biológica de nosotros.

Establecer límites claros y respetar nuestras horas de sueño es un acto de responsabilidad con nosotros mismos y con nuestra labor profesional. Necesitamos ver el descanso como una situación activa donde nuestro sistema se regula y se prepara para los eventos astrales del mes de marzo. Al proteger estos espacios de recuperación ante las demandas externas, garantizamos que nuestro sistema nervioso no se sature, permitiendo que procesemos toda la información en un ambiente de calma y contención.

Mantener nuestro autodominio frente a las tensiones externas es vital, especialmente hacia finales de febrero, cuando el clima tiende a volvernos más reactivos o impulsivos. Cultivar una regulación interna sólida nos permite reflexionar antes de actuar, evitando movimientos precipitados que podrían comprometer acuerdos o relaciones que nos importan. Esta madurez emocional nos ayuda a responder con la coherencia que exige la verdadera naturaleza de este tiempo de cambios, asegurando que cada decisión que tomemos tenga un sustento real.

Hacia un nuevo capítulo

Vivir esta temporada de eclipses con conciencia nos ofrece la oportunidad de alinear nuestra realidad con lo que realmente somos, dejando atrás las estructuras que solo manteníamos por inercia o presión social. El significado evolutivo de este momento reside en el paso hacia una soberanía personal, donde nuestra autoridad ya no depende del estatus externo, sino de la coherencia interna que hemos cultivado en estas semanas. Al soltar lo que ya no tiene sustento, estamos creando el espacio necesario para que nuestra verdadera naturaleza se manifieste, permitiéndonos avanzar hacia un modelo de vida basado en la honestidad y la transparencia.

Patricia Dore Castillo

Astróloga y herborista

Astróloga y herborista. Desde el 2020, ofrece lecturas astrológicas y de diseño humano, con apoyo del ThetaHealing y la bioneuroemoción. También elabora y vende herramientas que acompañan procesos de autoconocimiento, búsqueda personal y regulación emocional, cuentos como las flores de Bach, productos de aromaterapia, tinturas, oleatos, mieles herbales y ungüentos. Desde el 2012, ha estado estudiando astrología humanista, transpersonal y psicológica con un enfoque en Jung. A partir del 2022, se ha especializado en astrología dracónica y astrología infantil. Actualmente, está estudiando astromapping (astrocartografía y astrología local).

Ver más