Lionel Messi, desciende de argentinos con orígenes italianos. Nació en 1987, hace 39 años, en Rosario, Argentina, una ciudad muy unida al fútbol; deporte que forma parte de  la  vida cotidiana de niños y adultos, incluidos sus padres, quienes trabajaban en fábricas en ese pueblo.

A los diez años fue diagnosticado con deficiencia de la hormona del crecimiento que, inicialmente, le limitaba la práctica del futbol pero que posiblemente pudo compensar al desarrollarle zonas cerebrales que le dotaron de una coordinación cerebral, motora y visual única, al igual que de unas piernas cortas favorables para el fútbol.  El tratamiento era muy caro, y su humilde familia no podía pagarlo. Por esta razón, el Futbol Club Barcelona, de España, acordó financiar la medicación e incorporarlo a sus categorías inferiores.  Aquella experiencia, lejos de debilitarlo, al parecer le fortaleció su madurez, su disciplina y su extraordinaria capacidad de sacrificio y adaptación.  Sin miedo, y con una meta muy clara, se adaptó a diferentes entrenadores, estilos de juego y compañeros.

Según expertos en fútbol,  incluido el astro futbolista español Lamine Yamal,  Messi es el mejor jugador de la historia. La super mega estrella Shakira declaró que lo que está haciendo es más que extraordinario, al demostrar que una persona no se define por la edad o por lo que otros dicen. Un columnista del influyente diario británico The Guardian escribió que, allí donde juega, su "inevitable fuerza de gravedad" termina inclinando la balanza a favor de su equipo.

Ahora bien, ¿cómo se explica que Messi sea  la personalidad del deporte mundial más exitosa y popular en la actualidad?

El psicólogo Daniel Kahneman, premio Nobel, explica que "nada es tan importante como parece cuando piensa en ello". Es decir, que los seres humanos tendemos a construir relatos perfectamente coherentes una vez que conocemos el desenlace de los acontecimientos. Esto ocurre por el “sesgo o error de juicio del éxito”, que consiste en la tendencia que la mayoría de gente tiene para fijarse solo en el vencedor e ignorar las condiciones que hicieron posible su triunfo; creer que  el éxito es predecible y desconocer el peso de la suerte, de las oportunidades, del contexto social y de las circunstancias históricas.

En mi opinión, en el caso de Messi, además de su talento excepcional, resultaron decisivos el apoyo de la familia, la oportunidad que le brindó el Futbol Club Barcelona, los  entrenadores, la consagración al entrenamiento, la perseverancia y una enorme capacidad para sobreponerse a la adversidad.

Messi no es solo una estrella del fútbol; significa valiosas enseñanzas sobre la condición humana: ratificar que el talento necesita disciplina, las dificultades pueden convertirse en fortaleza y nadie alcanza la grandeza por sí solo. Una vez más, se cumple la máxima de que la práctica hace al maestro y lleva a la perfección. A ello habría que añadir un elemento que tanto Kahneman como Maquiavelo consideraban decisivo: el azar o la suerte, entendida como ese conjunto de circunstancias imprevisibles que también influyen en el destino de las personas.

Esperamos que hayan disfrutado del juego de   la final de la Copa Mundial de futbol. Aun cuando ganó España, el equipo argentino defendió con valentía su territorio y Messi brilló como el extraordinario futbolista que ha sido. Al grandioso espectáculo, celebrado en New Jersey, asistieron más de ochenta mil personas, incluidos el presidente Donald Trump, la presidenta de México Claudia Sheimbaum, el presidente de España Felipe VII, y presidente del gobierno español Pedro Sánchez, el primer ministro de  Canada  Mark Carney, entre otros jefes de estado. Por primera vez en la historia de este mundial, en el medio tiempo actuaron figuras de la talla de Shakira, Madonna, Justin Beber, Coldplay, los BTS y el director de orquesta Gustavo Dudamel, quien condujo una agrupación formada por músicos de la Filarmónica de New York y la Sinfónica Simón Bolivar de Venezuela.

Salud y larga vida para Messi, cuyo legado ya forma parte del patrimonio deportivo de la humanidad.

William Galván

Profesor de psicología y antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Investigador académico y consultor de empresas.

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