Los resultados de la prueba PISA del año 2025, publicados recientemente, han creado una verdadera revolución a nivel de la opinión pública en nuestro país.
La preocupación de los dominicanos y sus instituciones por la calidad de la educación encontraron una oportunidad para expresar pareceres, criticas, propuestas y esperanzas sobre la necesaria e impostergable transformación del modelo educativo dominicano.
El modelo educativo dominicano necesita un estudio diseñado y aplicado basado en la realidad dominicana y su recorrido por todos los procesos históricos más allá de la inversión y asuntos puramente pedagógicos.
Los medios de comunicación han puesto un alto interés sobre los asuntos educativos del país. Muchos periodistas investigadores presentaron, al respecto, la pasada semana trabajos dignos de antología.
Los países que obtuvieron una mejor valoración fueron los asiáticos, por ejemplo, en las jurisdicciones chinas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang, junto con Singapur, encabezaron el mejor desempeño en las tres áreas evaluadas. De igual forma, Japón, Corea, Taipéi y Macao también tuvieron los mejores resultados.
La prueba PISA tiene debilidades y fortalezas. En el primer caso, no aborda los aspectos sociográficos, históricos, socioeconómicos ni antropológicos que deben acompañan cualquier estudio en el área educativa, y sus respectivos resultados.
En segundo lugar, es evidente que dicha prueba no aborda en sus análisis las realidades sociales y culturales de cada país como entidad única e irrepetible.
Un dato alentador lo constituye el indicio de elementos determinantes que están sobre el tapete que pudieran crear las condiciones para el debate de las instituciones educativas y de las fuerzas vivas de la nación para realizar un profundo estudio acerca de la educación dominicana.
El país ha entrado en una etapa ideal para debatir la calidad de la educación dominicana y redefinir la pertinencia y calidad del gasto (inversión) del 4% por ley para la enseñanza preuniversitaria. Se calcula que se han erogado fondos por la suma de 2.2 billones de pesos del presupuesto nacional sin los resultados que esperan la nación y el pueblo dominicano.
Nos llena de alegría la información publicada en los medios de comunicación que anuncia que el Consejo Nacional de Educación (CNE) ha convocado a su tercera reunión para, entre otros puntos, analizar el presupuesto y también los resultados de la prueba PISA.
Reiteramos que los resultados de la prueba PISA, y lo expresamos anteriormente, simplemente nos ofrecen un mapa donde podemos visualizar la superficie del pasto; no así, la composición orgánica, nutricional, y viva del terreno contenido bajo la gramínea educativa.
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