Un día recibí la llamada de una destacada figura intelectual que me invitaba a su casa. Mientras tomábamos café —un café excelente, a decir verdad, como el que compartía con el coronel Patrick Collins en la antigua embajada estadounidense del Bicentenario—, mi anfitrión encendió su ordenador. Había dedicado cerca de medio siglo a investigar a todos los generales haitianos desde el siglo XIX hasta el XXI. Me invadió una sorpresa absoluta al descubrir sus notas sobre el general Homère Merceron, padre del también general Pierre Merceron.
Si queremos comprender, asimilar y calibrar las urgencias y los desafíos actuales, debemos apropiarnos de la Historia —con mayúscula— de las FADH (Fuerzas Armadas de Haití). Resulta paradigmático que, entre 1951 y 1954, el coronel Roger Villedrouin sirviera en la guerra de Corea junto a un pequeño contingente de oficiales del Ejército de Haití. Aquel grupo se integró en las fuerzas armadas estadounidenses bajo el mandato de las Naciones Unidas para combatir la expansión comunista en la península.
No me extenderé hoy en la historia de aquel teniente enviado a España a principios de los años cincuenta para estudiar filología hispánica, concretamente en Madrid, Salamanca y Zaragoza. Se distinguió de manera extraordinaria al graduarse como número uno de su promoción, compitiendo contra estudiantes españoles, en su propio país y en su lengua materna.
Recuerdo haber organizado, muy recientemente, una serie de investigaciones sobre la memoria de un oficial con una brillante carrera en África. Entre 1964 y 1972, destacó en el Congo como asesor jurídico del Gobierno y participó en la reorganización de las estructuras del Estado Mayor militar. A fuerza de hablar y escribir sobre el legendario coronel Paul Corvington (19 de abril de 1915, Haití — 24 de mayo de 2001, Maryland), terminé coincidiendo con una amiga que me dio noticias de su familia en Estados Unidos.
«Las Fuerzas Armadas de Haití, garantes de la soberanía nacional, dan la bienvenida a la ciudadanía a sus cuentas oficiales. En el marco de la modernización de la institución militar, una comunicación clara, rigurosa, disciplinada y transparente resulta esencial para fortalecer el vínculo de confianza con la Nación. El comandante en jefe invita a la población a seguir estas plataformas oficiales para mantenerse informada sobre las actividades de las Fuerzas Armadas de Haití y compartir su compromiso militar», declaró el comandante en jefe, el teniente general Derby Guerrier.
En estos tiempos particularmente complejos, me atrevo a plantearme —retomando las palabras del ministro de Defensa, Mario Andresol: «La comunicación digital constituye hoy una herramienta esencial de transparencia, información y acercamiento a la población. Estas cuentas oficiales tienen como vocación promover los valores, la disciplina y la doctrina de las FADH, en el estricto respeto de su misión republicana. En ningún caso deberán ser utilizadas para otros fines»— si no ha llegado por fin el momento de instalar a las FADH en el corazón de nuestras aulas, directamente en nuestras pizarras.
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