En el contexto del encuentro de la CEPAL en Santiago, el Colectivo de Investigadores y Consultores STRATEGIUS del cual somos parte, junto a urbanistas y sociólogos santiagueros residentes en Estados Unidos, propone recuperar con fuerza una denominación que ya es ley: Avenida Luis Crouch Bogaert. No se trata de crear un nuevo nombre. Se trata de hacer visible, permanente y territorialmente reconocible una decisión del Estado dominicano adoptada hace más de una década mediante la Ley No. 12-15, que designó con el nombre de Luis Crouch Bogaert la avenida Circunvalación Norte de Santiago. La ley fue promulgada el 6 de febrero de 2015 y publicada en la Gaceta Oficial No. 10791.
La pregunta, entonces, es sencilla: ¿por qué una avenida legalmente bautizada con el nombre de uno de los grandes constructores institucionales del Santiago moderno todavía no proyecta masivamente ese nombre en su paisaje urbano?
Una marca que pertenece a Santiago y al Cibao
Luis Crouch Bogaert no fue simplemente un empresario. Fue parte de una generación que entendió que el desarrollo regional requería crear instituciones, conocimiento, educación, investigación, empresas y alianzas. La propia Ley 12-15 destaca que Crouch Bogaert participó, junto a empresarios de la región, en la creación de la Asociación para el Desarrollo, Inc. (APEDI), organización de la cual surgieron o fueron impulsadas numerosas instituciones vinculadas al desarrollo económico, educativo, científico y social del país. Se registra entre fundadores y como presidente durante el período 1970-1971 de esta entidad. Por eso, hablar hoy de Luis Crouch Bogaert como marca emblemática de Santiago y el Cibao no significa convertir su nombre en una simple referencia vial. Significa asociarlo a una cultura de desarrollo: empresa con responsabilidad social, educación, ciencia, agricultura, institucionalidad y cooperación público-privada. Ese es precisamente el valor de una marca urbana.
Deuda con la Memoria Colectiva
Las ciudades también construyen su identidad mediante los nombres que colocan en sus calles, avenidas, parques y espacios públicos. Una denominación legal que no aparece en la señalización, los mapas, los sistemas de navegación y la experiencia cotidiana de los ciudadanos queda reducida a una referencia documental. En tal virtud, la tarea pendiente es territorializar la Ley 12-15.. La Circunvalación Norte debe incorporar señalización monumental y moderna que indique claramente: El nombre debe aparecer en los accesos principales, mapas urbanos, sistemas digitales de navegación y elementos de orientación metropolitana. No es solamente un asunto de nomenclatura. Es una forma de educar sobre la historia del desarrollo de Santiago.
Félix García y la Movilización de Santiago
En esta historia debe reconocerse también el papel desempeñado por el ingeniero Félix García Castellanos, a quien como STRATEGIUS atribuimos una participación relevante en la movilización de sectores empresariales, sociales, académicos e institucionales que respaldaron la denominación de la Circunvalación Norte con el nombre de Luis Crouch Bogaert. Ese episodio representa una característica profundamente santiaguera: la capacidad de convertir una aspiración colectiva en una iniciativa institucional. La propia trayectoria de Crouch Bogaert está vinculada a esa tradición. APEDI surgió en 1961 como expresión de creatividad de empresarios y ciudadanos comprometidos con el desarrollo.
De Avenida a Corredor de Identidad
Proponemos que los alcaldes y autoridades territoriales vinculados al corredor; Santiago, Puñal, Licey al Medio, Tamboril y Villa González; trabajen en una visión compartida. La Circunvalación Norte no debería ser entendida solamente como una infraestructura para mover vehículos. Es también una pieza de la estructura metropolitana de Santiago y un territorio que requiere planificación de movilidad, usos de suelo, arborización, paisaje, drenaje, seguridad vial y protección ambiental.
Por eso STRATEGIUS propone tres actuaciones complementarias. Primera: ejecutar una rotulación oficial, monumental y permanente de la vía como Avenida Luis Crouch Bogaert. Segunda: convertir el corredor en una vía verde de identidad ambiental, con arborización, iluminación, paisajismo y protección de sus bordes, evitando la ocupación desordenada del suelo. Tercera: crear un monumento urbano dedicado a Luis Crouch Bogaert, concebido no solamente como escultura, sino como una verdadera Aula Urbana de Memoria Ciudadana.
El monumento podría incorporar códigos QR, contenidos audiovisuales y plataformas digitales para explicar quién fue Crouch Bogaert, qué instituciones ayudó a construir y por qué su nombre identifica legalmente esta importante avenida. Evitar que la Circunvalación pierda su función estratégica Aquí aparece el desafío mayor. La Circunvalación Norte fue concebida como infraestructura estratégica para mejorar la conectividad y orientar el crecimiento urbano.
Si sus márgenes terminan ocupados de manera caoticas por edificaciones, estacionamientos improvisados, comercios informales y usos incompatibles con la función víal, Santiago corre el riesgo de perder parte del valor territorial de una infraestructura que costó importantes recursos públicos. Una circunvalación no puede terminar convertida en un camino vecinal.
Su entorno debe ser objeto de ordenamiento territorial estricto, especialmente en materia de retiros, accesos, seguridad vial, drenaje, paisaje, preservación ambiental y control de usos de suelo. La protección de la vía también significa proteger la inversión realizada por el Estado y preservar la capacidad futura de Santiago para crecer de manera organizada.
Una Marca para el Futuro
Luis Crouch Bogaert puede convertirse en mucho más que el nombre de una avenida. Puede representar una marca territorial de Santiago y del Cibao, vinculada a una generación que entendió que el progreso no se construye únicamente con carreteras y edificios, sino con instituciones, conocimiento, educación, ciencia, empresas y ciudadanía. Ahora corresponde a la ciudad hacer visible ese legado. Rotular masivamente la Circunvalación Norte como Avenida Luis Crouch Bogaert no sería simplemente poner un nombre en una carretera. Sería convertir la infraestructura en memoria, la memoria en identidad y la identidad en una plataforma de futuro para Santiago y el Cibao.
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