El comercio detallista, el colmado, es representativo de la sociedad dominicana desde la época de la colonia. Antes de las grandes exportaciones agrícolas, antes del crecimiento de las zonas francas industriales y mucho antes del auge del turismo, una fuente de sustento para numerosas familias era destinar una ventana externa de la casa como lugar para que los residentes pudieran encontrar en un mismo lugar una variedad de mercancías, sobre todo alimenticias.
Hoy día existen por lo menos dos grandes centros de distribución que empezaron como detallistas: La Sirena y CCN, que en sus etapas iniciales estaban en la avenida Mella de la ciudad capital. Así está documentado en las imágenes captadas por Kurt Schneider, un austríaco que, ante la imposibilidad de validar sus diplomas, se ganó la vida como fotógrafo en el Santo Domingo de los años 40. Trabajó para la alta sociedad y para ilustrar el trabajo realizado por diferentes estamentos estatales, pero su amor por la imagen lo llevó a tomar escenas cotidianas donde el colmado estaba siempre presente. Las imágenes resultaron tan entrañables que luego otros fotógrafos siguieron ofreciendo sus particulares perspectivas y, cuando las primeras oficinas de promoción del turismo hacia la República Dominicana quisieron buscar un tema que tuviera un alto valor de reconocimiento, a menudo volvieron a tomar este tema como inspiración.
Hoy día inclusive personas que no tienen que ver directamente con nuestro país han utilizado el tema del colmado tropical para decorar fastuosas fiestas a las que se les quiere imbuir un aire acogedor y convivial. Este fue el caso del Baile de la Rosa en Mónaco el pasado año 2025. Probablemente también tuvo que ver con esta particular apreciación el hecho de que la embajadora Rosa Hernández de Grullón, cuando representaba a la República Dominicana ante este país, organizó una serie de eventos destacando el carácter marítimo de ambas naciones y la estética cautivó a muchos.
Estos comerciantes han sabido modernizarse a través de un mayor acondicionamiento de sus lugares, es decir, el creciendo hasta convertirse en “colmadones”, lugares donde la gente se abastece de bienes materiales, pero también de bienes inmateriales como la música, la compañía, la alegría y hasta la diversión en forma de baile o juego de dominó. Otra modernización consistió en la incorporación del delivery, que llega a representar, según el sector, hasta el 70 % de las ventas realizadas.
Y si distribuyen tantos alimentos —hasta el 70 % dicen las estadísticas del Ministerio de Industria y Comercio—, si representan casi el 40 % de los establecimientos comerciales en el país, si son fuente de sustento para más de 70,000 familias, ¿quiénes los sirven a ellos?
Tres fuentes principales son las que ayudan a través del conocimiento, la reflexión y la asunción de posiciones como gremio: la primera y más importante, las asociaciones y entidades que, de manera voluntaria y autónoma, reagrupan a detallistas por sectores; la segunda y también determinante, el ya citado Ministerio de Industria y Comercio y Mipymes; y la tercera, la fuerza del Altísimo o de la Virgen, tal y como es posible ver en la decoración interior de muchos de estos locales.
Una reciente manifestación de este apoyo al gremio fue la celebración de la II Convención Nacional de Negocios Detallistas, organizada por la Central Nacional de Detallistas Unidos, que reunió tanto a los representantes del sector como a los agricultores, industriales e importadores que los abastecen.
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