En otras ocasiones me he referido a personas que nacieron con cerebros dotados de zonas cerebrales, algunas llamadas de Broca y Wernicke, y otras determinadas por genes -a las que se refería el lingüista Noam Chomsky- que, al haber sido estimuladas temprano, aprendieron a leer y escribir con facilidad, convirtiéndose en mentes grandes o brillantes. Y, he hablado de los casos de niños y adolescentes que sufrieron trastornos mentales como la depresión, ansiedad y agresividad por el uso, abuso y adicción a las redes sociales o las pantallas digitales.

Hoy enfocaré daños neuropsicológicos que han sufrido personas por el hábito exagerado de escribir en teclados, ya sean en las antiguas máquinas de escribir o maquinillas; las que comenzaron a usarse en la década de 1880 y fueron desplazadas por computadoras personales o dispositivos digitales, en la década de l980, hace un siglo. Aunque excepcionalmente algunas personas las utilizan.

En Suecia y Noruega y otros países, se han publicado investigaciones recientes que revelan los efectos de escribir a mano frente a escribir en teclados. En una, se controló a un grupo de estudiantes que tomaban notas a mano y a otro que lo hacía en teclados; los resultados demostraron que quienes escribían a mano obtuvieron mejores calificaciones en unos exámenes que les aplicaron.

En otra, se compararon a universitarios que escribían con un lápiz digital en una pantalla táctil, con otros que escribieron a manos, y estos últimos, mostraron una mayor actividad en circuitos cerebral claves relacionados con el aprendizaje. Y existe otra; donde unos participantes escribieron a mano en agendas físicas, o libretas de papel; y otros en pantallas digitales. Los que lo hicieron a mano recordaron un 25 % más rápido que los demás.

Estos estudios revelan que escribir a mano estimula conexiones cerebrales complejas y esenciales, favorece el pensamiento crítico, la creatividad y la generación de ideas; que beneficia la memoria y la concentración.

Recordemos que libros muy influyentes en el mundo, como La Biblia, Don Quijote de la Mancha y El Capital, fueron escritos a mano. Igualmente, el emblemático poema Hay un país en el mundo, el doctor Pedro Mir, lo escribió a manos en hojas de mascotas que clavaba en las paredes de su cuartucho donde dormía en Cuba, en 1949. Y la famosa novela En la carretera del norteamericano Jack Kerouac, la escribió en unos rollos de papel empatados; que al extenderlos alcanzaron 35 metros de largo, en 1957.

Los estudios y evidencias plantean que mientras menos usamos ciertos zonas cerebrales y músculos más se disminuyen habilidades y reacciones conscientes e instintivas. Por esta razón, cada vez más psicólogos y neurólogos recomiendan, para mantener la mente más clara y ágil, escribir a mano y realizar ejercicios psicológicos o juegos de mesas; indican leer y hacer resúmenes a mano; jugar ajedrez; hacer sudokus, sopa de letras y ejercitarse con aplicaciones como Lumosity, Skills, entre otras,

Aunque no existen estudios concluyentes que asocien escribir a mano con vivir más tiempo; por sus múltiples beneficios mentales y emocionales, sin duda que influye en una mejor calidad de vida. Por lo pronto, para calmarse, escriba a mano y si desea recordar algo, escríbalo a mano.

** Este artículo puede ser escuchado en audio en Spotify en el podcast Diario de una Pandemia por William Galván

William Galván

Profesor de psicología y antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Investigador académico y consultor de empresas.

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