El pasado 5 de febrero del corriente, la promoción de médicos que nos graduamos en febrero de 1971 cumplimos 55 años de habernos graduado en la UASD, como doctores en medicina.
Para la ocasión, celebramos un almuerzo en que nos reunimos la mayoría de médicos vivos, estrechándonos en abrazos y besos después de 55 años sin vernos en algunos, y varios años sin tener conocimiento de sus actividades en otros.
Cuando nos acercábamos nos llamamos por nuestros nombres, ya que algunos a pesar de la edad, su fisonomía no se mantenía igual, sin embargo en otras sí.
El almuerzo se celebró en el Santo Domingo Country Club y hubo un ambiente de camaradería agradeciéndole a la vida mantenernos bien y disfrutándola.
El Dr. Tito Suero, excelente ortopedista y por muchos años director del Hospital Darío Contreras, hizo un recital llamando las características de muchos de sus amigos.
Julio Ravelo, ex rector de la UASD y psiquiatra de profesión, estuvo junto con Vicente Liz Linares, ya que los psiquiatras se mantienen unidos.
El ortopedista que no se puede esconder por su estatura, al que le decimos Maravilla, estuvo muy alegre junto a Cayo (Abel González), me refiero a Frank Valdez.
Por otro lado, no puedo dejar de agradecerle a Raisa Soto, Víctor Pimentel y Josefina Fernández, la dermatóloga, ya que existen tres con el mismo nombre, de especialidades diferentes, toda la logística para poder reunir compañeros que vinieron expresamente desde los Estados Unidos y del interior del país.
Hubo un minuto de silencio al iniciar la reunión por los compañeros y compañeras idos que sumaron 51. Además, recordamos aquellos que están en tratamiento y no pudieron asistir.
Cantante, orquesta, mariachis y bufete espléndido con bebidas espirituosas, vinos y refrescos para animar el encuentro.
Durante el encuentro hubo una discusión entre amigos acerca de las palabras retira y jubila. Unos decían que retirarse significaba derrota, lo relacionaban como en una guerra que el que se retira es porque se siente derrotado. En cambio, decir jubilarse, viene de júbilo, alegría, por lo cual después del deber cumplido, lo que las personas finalizan debe ser de alegría y de ahí que se diga jubilarse.
Después de ponerse de acuerdo con decir jubilar y no retirar, vienen otros amigos, profesionales de la pediatría y de la ginecología y obstetricia, y dicen en la discusión, señores, los profesionales de nuestras especialidades ni se retiran, ni se jubilan, nos jubilan.
El porqué de esta situación, es que los que se casan y tienen hijos son jóvenes y se entienden mejor con especialistas jóvenes como ellos. Y de esta manera, al transcurrir el tiempo los pacientes de los especialistas mayores de edad cada vez serán menos.
No obstante, aquellos especialistas mayores de edad, que se mantienen estudiando y asistiendo a congresos y reuniones científicas, van adquiriendo más conocimientos y experiencia que los jóvenes, pero eso será para satisfacción personal y no para convencer a las parejas de jóvenes que se casan, los cuales, mucho de ellos nacieron en las manos de ginecólogo-obstetra y atendido en su etapa de la niñez por el pediatra con solera.
Así es la vida y lo importante es vivirla en salud y hacer lo que nos entretenga.
Compartir esta nota