La semana pasada nos fijamos en la Conversión personal, que no se pone vieja porque comienza cada día y permanece con las fuerzas juveniles…

Sin embargo, las fuerzas del cuerpo nacen un día y se van gastando con el crecimiento hasta que el cuerpo se hace insostenible.

La amistad, a nivel inmanente,  y la espiritualidad, a nivel trascendente, son componentes de las relaciones humanas, que debemos cultivar para lograr un crecimiento personal y comunitario equilibrado, armónico.

Nuestro gran error está en emplear toda nuestra fuerza en el crecimiento personal/individual inmanente. Lo más que llegamos a impulsar en lo comunitario es a nivel familiar o una empresa económica…

El gran error, el gran pecado de la sociedad actual es la individualización del comportamiento humano. Nuestra esencia de identidad es abierta y necesita absolutamente al Otro. Esa necesidad absoluta del Otro es la que me hace reconocer que el Otro tiene necesidades que sin mí no las resuelve y yo sin él, tampoco me realizo. En ese encuentro con el otro se realiza el encuentro de lo divino y lo humano, el misterio trinitario: Yo + Tú = Nosotros., con identidades diferentes formamos la Unidad Trinitaria: NOSOTROS.

El no tener en cuenta la espiritualidad en el desarrollo personal, ni en el desarrollo social, que hace que el Yo se trascienda a sí mismo, y no  “tener en cuenta al otro como a mí”, para formar el NOSOTROS, es anular el sentido más profundo de humanidad: negar lo divino en lo humano… Es negar la insaciabilidad del MÁS en la persona y en la humanidad…

Vimos cómo en nuestras casas nos enseñan a relacionarnos con un Ser Trascendente, Dios, a quien no conocemos; pero que no podemos negar… El desconocido que vive en mí porque oigo su Palabra y puedo leer su presencia en el universo, y soy hechura de sus manos, Ps.8,2-10. Él está conmigo, está en mí, en tí y en Nosotros. Esa presencia desconocida, activa en mi interioridad, en tí y en nosotros una dinámica que nos eterniza en la Plenitud de Vida. Nos diviniza.

Podemos tener relaciones de amistad con otra persona como yo, que somos un cuerpo espiritual; es decir, veo el cuerpo, pero no veo el espíritu y podemos tener relaciones con un ser que es espíritu corporal; es decir, con una persona resucitada… Por Ejemplo, Jesús. Se ve el espíritu y no vemos el cuerpo. Jesús tuvo que pedirle algo de comer a sus apóstoles para que vieran que él  es el mismo que antes de morir. Ahora, ha resucitado y es un espíritu corporal y lo apóstoles no lo reconocen… Además, llama a Tomás y le dice: “mete tu dedo en mis manos y tu mano en mi costado, y no seas incrédulo…” para que identificaran su cuerpo, CFR.: Jn.20,27

En el cultivo de nuestras relaciones con el Ser Trascendente surgen realidades que debemos identificar:

1°. ¿QUIÉN ES DIOS? Alguien que no puedo negar porque es origen y sostén de mi  existencia. Alguien diferente a mí y al otro; porque yo no he elegido tener vida. Yo no me he dado la vida y menos le he dado vida al otro igual que yo; ni otro como yo me la ha dado. Entonces: Alguien distinto a mi y al otro nos ha regalado la vida. Dueño de la Vida. Si lo niego tendría que negarme a mí mismo, lo cual es un absurdo…

  1. QUÉ ES RELIGIÓN: es un sistema organizado de creencias, dogmas, rituales y prácticas compartidas dentro de una comunidad, enfocado en la adoración de lo divino.
  2. CULTO: Actividades que me unen al Ser Trascendente, Dios; pueden ser personales o comunitarias. ¿En cuál culto comunitario participo? ¿Qué devociones personales tengo?
  3. RITO: Actividades simbólicas usadas en el culto, que identifican y diferencian el culto; especifican la religión que actúa… Podemos tener ritos diferentes, sin embargo, podemos estar unidos en el servicio a los empobrecidos/as… ¿Tengo experiencia de haber colaborado con personas de otra religión?
  4. SACRAMENTOS: son actividades simbólicas que la Iglesia usa para estimular y alimentar el Servicio Solidario, en nuestra vida de fe, que fortalecen a la persona en sus hechos vitales: el bautismo, la confirmación, la eucaristía, la confesión, el matrimonio, la consagración, la unción de los enfermos.

¿Cuál es el sentido de cada uno de los sacramentos?:

  • El Bautismo es la obligación libre, el compromiso de vivir teniendo en cuenta al otro como a mí mismo.
  • La Eucaristía es alimentarse con el cuerpo y la sangre de Cristo, comulgar, para que sea Jesús el que crezca en mí y yo en él
  • La Confirmación es ratificar el bautismo que mis padres hicieron por mí cuando era niño/a.
  • La Penitencia es reconciliarme con la Comunidad de la que me alejo por mis malas acciones. Es caer en la cuenta de lo malo que he hecho y corregirme diciéndole al sacerdote mi falta…
  • El Matrimonio es compartir la vida y comunicar vida con otra persona diferente en género.
  • La Consagración es ofrecer un servicio a los empobrecidos de la humanidad, de por vida, con la fuerza de la debilidad solidaria, sólo o acompañado.
  • La Unción de los Enfermos, realizada por el sacerdote, diácono o ministro, que fortalece y anima al enfermo ungiéndolo con el aceite bendecido por el Obispo el Jueves Santo.

Lo humano y lo divino no se oponen, sino que se coordinan dando identidad a las personas.

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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