¿Fue realmente una invasión o una operación militar antiterrorista la acción que ejecutó Estados Unidos contra Venezuela la madrugada del pasado 3 de enero?
Luego de esos acontecimientos, la discusión mundial es si la Operación Lanza del Sur, ejecutada por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, bajo las órdenes del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es si fue legal o ilegal la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Una invasión es una acción militar que consiste en la entrada de tropas militares de un país en el territorio de otro, sea para su conquista, o el derrocamiento del gobierno establecido. Y eso fue lo que hicieron los EE.UU. en Venezuela.
Pero también hubo una acción militar amparada en una ley que otorga derecho a EE.UU. a usar fuerza militar contra cualquier persona acusada como terrorista en cualquier parte del mundo, para lo cual no necesariamente deberá tener la aprobación del Congreso.
En 2020 Maduro fue acusado por el gobierno estadounidense de narcoterrorista, una imputación que le dio la oportunidad al presidente de EE.UU. de actuar en su contra, amparado en la Ley AUMF (Autorizaciones para el Uso de la Fuerza Militar), del 14 de septiembre de 2001, promulgada por el expresidente George W. Bush.
Es por ello por lo que, ante la acusación formal que pesaba sobre Maduro, de “conspiración para importar cocaína y liderar el Cartel de Los Soles”, el presidente Trump ordena su apresamiento, sin necesidad de declarar una guerra o invasión.
De haber declarado la guerra al gobierno de Venezuela, entonces el presidente de los EE.UU sí hubiese necesitado la aprobación del Congreso para llevarla a cabo.
Lo que acaba de hacer Trump fue lo mismo que hizo el expresidente George Bush, amparado en esa misma ley, que ordenó una acción militar similar contra el expresidente y dictador panameño Manuel Antonio Noriega, quien fuera apresado en su país el 3 de enero de 1990 y extraditado a EE. UU., acusado de narcotráfico y lavado de activos.
Noriega fue condenado por un juez federal a 40 años de cárcel. Maduro apenas comienza el proceso judicial en su contra. Si no negocia con la fiscalía, le esperan por lo menos dos cadenas perpetuas por los cargos que enfrenta.
De disfrutar un reinado en el Palacio de Miraflores como presidente de Venezuela a vivir repentinamente en una cárcel del Centro Metropolitano de Nueva York, ha sido una de las experiencias más desgarradoras y vergonzosas para Maduro y su esposa.
El exdictador venezolano se vanagloriaba de ser la figura más poderosa militar y económicamente de Latinoamérica y el Caribe.
En más de una ocasión no solo se burló del presidente Trump como mandatario, sino que también se atrevió a desafiar a los Estados Unidos como nación.
Su ínfula lo llevó a creer que, de ser atacado militarmente por EE.UU. u otra nación enemiga, los líderes de gobiernos aliados, como Xi Jinping, de China; Vladimir Putin, de Rusia; Daniel Ortega, de Nicaragua; Gustavo Petro, de Colombia y el supremo de Irán, Ali Jamenei, reaccionarían con ayuda militar a su favor y como un solo bloque.
Luego de los hechos ocurridos el pasado 3 de enero, lo único que han hecho esos aliados estratégicos, y no son tontos para otra cosa, es condenar a nivel diplomático la acción militar de EE.UU. contra el régimen dictatorial de Maduro.
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