Marzo es un mes en el que analizamos sobre cómo se han logrado los avances en las vidas de las mujeres, para definir estrategias y acumular valor, estímulos, hacia la igualdad, la ciudadanía plena de las mujeres y en general para consolidar la justicia social y la democracia con la participación de todas y todos.

Para este artículo hemos elegido tratar sobre la vida de las mujeres de Nueva Zelanda durante la mitad del siglo XIX, año 1893, cuando las mujeres lograron el derecho al voto. Se enfoca a las lideresas Kate Sheppar (colona europea) y Meri Te Tai Mangakāhia (indígena Maorí); también sobre las situaciones, luchas, que llevaron a que las mujeres de Nueva Zelanda sean las primeras que conquistaron el derecho al voto.

Hoy Nueva Zelanda tiene un poco más de 5 millones de habitantes, y forma parte de Oceanía, una isla solitaria que es una Monarquía parlamentaria con plena soberanía política que tiene vínculos simbólicos con el Reino Unido.

ALGUNAS EXPLICACIONES DEL PORQUÉ FUE EL PRIMER PAÍS EN EL MUNDO DE LOGRAR EL VOTO FEMENINO

La cultura Maorí

Los ancestros de los pueblos originarios en Nueva Zelanda son los Maorís, sociedades donde las mujeres eran valoradas, y las estructuras sociales eran flexibles; por sus creencias morales se creía que la igualdad de la mujer era importante para una familia saludable.

La colonización fue muy reciente y no sembró tradiciones rígidas y muy jerárquicas.

Las mujeres en Nueva Zelanda vincularon la participación femenina con la justicia, la comunidad y la continuidad cultural.
Se otorgó el voto a las mujeres colonas europeas y a las indígenas maoríes a pesar de las tensiones entre colonos europeos y pueblos originarios.

Estrategia de Petición masiva

Más de 30.000 firmas fueron presentadas al Parlamento, reflejando un movimiento transversal.

La influencia maorí le dio universalidad al logro del voto:

Liderazgo maorí de Meri Te Tai Mangakāhia (1868–1920):
Esta líder maorí en el 1893 pidió en el Parlamento maorí que las mujeres pudieran votar y presentarse como candidatas. En ese sentido este discurso fue más radical que el de muchas feministas europeas contemporáneas, pues defendía no solo el voto, sino la representación política directa de las mujeres.

Valores maoríes
– Valores comunitarios
: En la cosmovisión maorí, las mujeres tenían roles de liderazgo en la transmisión cultural, la tierra y la familia. Esto legitimó su participación política como extensión de su responsabilidad social.
– Moralidad y justicia: La defensa del voto femenino se vinculó a la idea de equilibrio y justicia en la comunidad, más allá de la moral cristiana de la Templanza que inspiraba a las colonas europeas.

Convergencia cultural y religiosa

– Colonial europeo: El movimiento de la Templanza, de raíz protestante, veía el voto femenino como herramienta moral contra el alcohol y la corrupción.
– Maoríes: La participación femenina se entendía como continuidad de la tradición de liderazgo comunitario y espiritual.
– Resultado: La unión de ambas visiones —moral cristiana y justicia comunitaria maorí— fortaleció la legitimidad del sufragio.

Significado
– Universalidad: Nueva Zelanda no solo fue pionera por aprobar el voto femenino, sino por incluir a mujeres indígenas, algo que otros países tardaron décadas en reconocer.

El sufragio de la mujer sirvió de puente de unidad entre las dos culturas, la europea con la ética protestante y la maorí de que las mujeres debían participar en la construcción de la sociedad. 

LA HISTORIA DEL ALCOHOL, LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y LA DIVISIÓN EN EL PARLAMENTO

El problema del alcohol

La lucha para superar los daños que ocasionaba el excesivo consumo de alcohol fue muy importante para el logro del voto de las mujeres en ese país en el año 1893. Este alto consumo era un problema común en las colonias británicas. En el siglo XIX fue uno de los motores políticos del movimiento sufragista.

En Nueva Zelanda había muchas tabernas y bares (public houses); los hombres gastaban gran parte del salario en esos centros. Esto generaba violencia doméstica, pobreza familiar y abandono de responsabilidades. Las mujeres sufrían directamente estas consecuencias.

El movimiento de templanza de las colonas europeas
De ese problema surgió un fuerte movimiento llamado templanza, que buscaba limitar o prohibir el alcohol. La organización más influyente fue Woman’s Christian Temperance Union (WCTU)
Esta organización llegó a Nueva Zelanda en 1885 y rápidamente organizó a miles de mujeres.

La conexión estratégica más influyente para lograr el  voto es que si las mujeres votaban

protegían  a la familia. Las líderesas del movimiento entendieron algo clave que sin derecho al voto, las mujeres no podían cambiar las leyes sobre alcohol.

Por eso el argumento central fue: “Si las mujeres sufren las consecuencias del alcohol, deben tener voz en las leyes que lo regulan.”

La unidad de maoríes y colonas europeas en peticiones masivas al Parlamento.
Esta unidad permitió la petición más grande del siglo XIX. En 1893, las sufragistas entregaron al Parlamento cerca de 32,000 firmas de mujeres en una población de menos de 800,000 habitantes. El documento tenía cientos de metros de largo de extensión.

Un Parlamento muy dividido

El proyecto casi fracasa varias veces. Muchos políticos se oponían porque temían que las mujeres votarían contra el alcohol, y los dueños de bares presionaban para impedirlo.
Finalmente, el primer ministro Richard Seddon intentó bloquear la ley, pero sus maniobras políticas generaron indignación y algunos senadores cambiaron su voto.

Resultado: El sufragio femenino se aprobó con dos votos de diferencia.

En las elecciones de 1893, más del 80 % de las mujeres registradas fueron a votar, algo extraordinario para la época. Esto demostró que el voto femenino no era una idea simbólica, sino una fuerza política real.

Los hombres no estuvieron muy radicalmente opuestos, pues no se hablaba tanto de igualdad sino de moral social y protección de la familia. Este fue un enfoque estratégico que no generó mucha resistencia como en otros países. Los hombres también estaban divididos, una parte compartía que la necesidad de controlar el consumo de alcohol era una demanda legítima por la cual las mujeres querían votar.

https://nzhistory.govt.nz/politics/womens-suffrage

https://en.wikipedia.org/wiki/Kate_Sheppard

Mildred Dolores Mata

Trabajadora social

Licenciada en Trabajo Social, PUCMM Maestría en Género y Desarrollo CEG-INTEC Feminista

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