De la Independencia Nacional a la seguridad multidimensional del siglo XXI
Desde su nacimiento en 1844, las Fuerzas Armadas de la República Dominicana han sido uno de los pilares en la construcción, defensa y consolidación del Estado. Su evolución ha acompañado los momentos decisivos de la historia nacional: independencia, restauración, conflictos internos, profesionalización institucional y adaptación a los desafíos contemporáneos de seguridad.
El origen: defensa de la soberanía (1844–1865)
La proclamación de independencia el 27 de febrero de 1844 no solo dio nacimiento al Estado dominicano, sino también a su estructura militar inicial. Bajo el liderazgo ideológico de Juan Pablo Duarte y los trinitarios, y con la acción militar decisiva de figuras como Pedro Santana y Antonio Duvergé, se organizaron fuerzas que enfrentaron las invasiones haitianas en las batallas del 19 y 30 de marzo de 1844.
Posteriormente, durante la Guerra de la Restauración (1863–1865), el componente militar resultó decisivo para revertir la anexión a España y restablecer la soberanía nacional (Moya Pons, 2010). No obstante, la decisión previa de anexar el país a la Corona española -impulsada de manera unilateral por el inconsulto caudillo- empañó gravemente los logros alcanzados en la consolidación de la independencia. En este período, las fuerzas militares actuaron esencialmente como instrumento de defensa existencial del Estado y como garante de la recuperación de la autodeterminación nacional.
Entre la inestabilidad y la institucionalización (1865–1930)
Tras la Restauración, la joven república enfrentó conflictos internos, luchas caudillistas e intervenciones extranjeras, incluida la ocupación estadounidense (1916–1924). Durante este período se reorganizaron las estructuras militares bajo modelos más profesionalizados, sentando las bases del Ejército Nacional moderno (Atkins & Wilson, 1998).
El papel militar fue ambivalente: por un lado, garantía de orden; por otro, actor político relevante en la dinámica de poder nacional.
Consolidación institucional y autoritarismo (1930–1961)
Durante la dictadura de Rafael Trujillo, las Fuerzas Armadas se convirtieron en el eje del aparato estatal. Se modernizaron las infraestructuras, se fortaleció la organización militar y se consolidó el control territorial. Sin embargo, también fueron instrumentalizadas como sostén del régimen autoritario (Crassweller, 1966).
En esta etapa, la institución militar fue clave para la centralización del poder político y el fortalecimiento del aparato estatal.
Defensa constitucional y transición democrática (1961–1996)
Tras la muerte de Trujillo en 1961, las Fuerzas Armadas jugaron un papel complejo durante la crisis política que culminó en la Guerra de Abril de 1965. La intervención extranjera y la posterior transición democrática redefinieron el rol militar hacia una función más institucional y subordinada al poder civil (Wiarda & Kryzanek, 1992).
La Constitución dominicana consolidó el principio de subordinación militar al poder civil, fortaleciendo la profesionalización y delimitando su papel en la defensa nacional.
Modernización y seguridad multidimensional (1996–2025)
En el siglo XXI, las Fuerzas Armadas dominicanas han ampliado su misión más allá de la defensa convencional:
- Protección de la frontera terrestre con Haití.
- Apoyo en desastres naturales y emergencias.
- Lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional.
- Seguridad aeroportuaria y portuaria.
- Participación en operaciones de apoyo a la población civil.
La Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas (Ley 139-13) establece como misión fundamental la defensa de la independencia, la soberanía y el orden constitucional, en coordinación con los demás organismos del Estado.
En el contexto actual, caracterizado por amenazas híbridas, migración irregular y crimen organizado transnacional, la institución militar dominicana opera bajo un enfoque de seguridad integral y multidimensional.
Aportes estructurales al Estado dominicano
A lo largo de 181 años de historia, los aportes fundamentales de las Fuerzas Armadas al Estado dominicano pueden sintetizarse en cinco dimensiones:
- Defensa de la soberanía nacional (1844, 1863–1865).
- Consolidación territorial y estabilidad interna.
- Apoyo a la institucionalidad constitucional.
- Construcción de infraestructura y presencia estatal en zonas estratégicas.
- Contribución a la seguridad humana y gestión de emergencias.
Conclusión
Las Fuerzas Armadas dominicanas han transitado desde un instrumento de guerra por la independencia hasta convertirse en un componente esencial del sistema de seguridad y defensa del Estado moderno. Su evolución refleja la historia misma de la República Dominicana: defensa, crisis, reforma, profesionalización y adaptación.
Hoy, en un entorno regional complejo, su papel continúa siendo decisivo en la preservación de la soberanía, la estabilidad y el desarrollo nacional.
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