A principios del siglo pasado, el fisiólogo ruso Iván Pavlov, utilizando perros, realizó experimentos a partir de los cuales descubrió los llamados reflejos condicionados; estos explican aprendizajes o adquisición de respuestas y cambios cerebrales mediante la asociación de estímulos, por lo que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1904.

En los años cuarenta, el psicólogo norteamericano Burrhus F. Skinner, auxiliándose de ratas y palomas en sus experimentos, aportó una novedosa teoría del aprendizaje, según la cual los comportamientos se adquieren e instalan en el cerebro debido a las recompensas y consecuencias que reciben.

En los noventa, el destacado psicólogo Daniel Kahneman, distinguido con el Premio Nobel de economía, realizó estudios sobre la mente y el pensamiento humano. Junto con sus colaboradores, trabajó con personas y no con animales. Descubrió que existen dos formas de pensar. Una es rápida, intuitiva y emocional, requiere menos energía y atención; la otra es lenta, lógica y deliberada, y exige más esfuerzo y tiempo. Además, explicó el éxito como resultado de la suma de talento y suerte.

Estos conocimientos y aportes de Pavlov, Skinner y Kahneman han sido muy favores a la educción y al progreso social, y probablemente fueron estudiados y aplicados por quienes diseñan y programan videojuegos y herramientas de las redes sociales; que recursos informáticos que se asocian con cambios cerebrales y hormonales responsables de algunos trastornos mentales.

Desgraciadamente, desde 2010 ha detectado un crecimiento de las adicciones a las redes sociales y los celulares. Algunos las llaman depredadoras, porque producen dañan cerebros y convierten en zombis ciertas personas. Las asocian con la depresión, la ansiedad, las autolesiones, los intentos suicidas. Por tales razones, se han presentado denuncias e iniciado juicios en tribunales de Estados Unidos, México, España y otros lugares, contra empresas tecnológicas globales productoras de Facebook, Instagram, Google y TikTok y otras. Y además, contra el programador y multimillonario norteamericano Mark Zuckerberg. Los demandados alegan en su defensa que los usuarios y sus familiares son los responsables del uso excesivo de las redes, que muchos mienten sobre sus edades para usarles, que los médicos no se ponen de acuerdo sobre la relación entre las redes sociales y los daños psicológicos; y que muchos usuarios tienen predisposición a las adicciones. Por otro lado, recuerdan que las redes sociales, promueven la creatividad, la conexión social, ofrecen informaciones útiles y apoyo comunitario.

Lo cierto es que se estiman en miles las demandas pendientes que aun no se conocen. En la República Dominicana abundan los adictos a las redes sociales, y evidentemente muchos no pueden desligarse de las pantallitas, en la calle, en la mesa, conduciendo, y dondequiera.

Por eso, expertos y centros de investigación recomiendan no usar celulares antes de los 14 años ni redes sociales antes de los 16 años. También exhortan a continuar atentos a los resultados de los estudios científicos y de los juicios legales contra propietarios y programadores de estas tecnologías digitales. De ahí, que el conocido filósofo coreano Byung Chul Han, atribuye esta crisis psicológica y estas adicciones a las presiones y explotaciones que sufren las personas, algunas veces  autoinducidas, con la esperanza del éxito.

William Galván

Profesor de psicología y antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Investigador académico y consultor de empresas.

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