El reciente Decreto 309-26 emitido por el presidente dominicano Luis Abinader (n. 1967) el pasado 6 de mayo de 2026 ha provocado una rápida y eficiente reacción crítica por parte de los gremios y sindicatos dedicados a defender los derechos de las y los profesionales de la educación en nuestro país. Según palabras del profesor Fernando Peña[1], , coordinador del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), este decreto presidencial forma parte de una estrategia regional que persigue la privatización de la enseñanza pública y la disminución del papel del Estado en la garantía del derecho a la educación.
Si leemos entre líneas el documento mismo del decreto en cuestión[2], podremos constatar con claridad que el mismo está pensado para beneficiar a las grandes industrias tecnológicas extranjeras, pues lo que se destaca en este es la ideología del “progreso” que viene dominando el discurso público dominicano desde hace décadas. En otras palabras, se trata de un decreto que busca impulsar la educación tecnocientífica en detrimento de todas las demás ramas del saber que también son necesarias para el auténtico desarrollo sostenible de nuestra nación.
Recientemente[3], el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza (n. 1981), afirmó que el gobierno está dispuesto a explotar las tierras raras que se ocultan debajo de nuestro rico suelo nacional, asegurando que dicha explotación se realizaría acorde con los estándares medioambientales adecuados, a pesar de que la propia Academia de Ciencias de la República Dominicana ha reiterado en repetidas ocasiones que la megaminería a cielo abierto es totalmente tóxica y dañina para las zonas ecológicamente vulnerables. Tampoco debemos olvidar el Decreto 324-24[4], firmado por el presidente Abinader el 13 de junio de 2024, que declaró de alta prioridad nacional el desarrollo de la industria de semiconductores en la República Dominicana, tras lo cual el gobierno inició sus planes de fortalecimiento de la formación técnica especializada, incluyendo programas del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA).
Estas medidas son coherentes con los intereses capitalistas que el gobierno del presidente Abinader y su Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha evidenciado una y otra vez proteger, en perjuicio de las grandes mayorías de la población del país. Este conjunto de acciones tomadas por el gobierno del PRM demuestra que estamos siendo mal gobernados por un partido que se interesa más por la acumulación de capitales en pocas manos en lugar del verdadero beneficio social y ecológico de nuestra sociedad. A la vez que intenta privatizar la educación pública, fomenta con casi exclusividad la formación tecnocientífica para generar “capital humano” y “mano de obra” capacitada para ser explotada en la fabricación de los semiconductores que ha declarado prioritarios para el supuesto “desarrollo” de la nación.
Todo esto, sumado a la participación del gobierno dominicano en el infame Escudo de las Américas, debería alertarnos a todos y todas de la naturaleza verdaderamente entreguista y proimperialista del presidente Abinader y sus principales funcionarios. Pues no solo permiten que las Fuerzas Armadas estadounidenses utilicen la base aérea de San Isidro y el aeropuerto internacional de Las Américas a su antojo —primero, para coordinar el brutal ataque a la hermana República Bolivariana de Venezuela y el consiguiente secuestro ilegal de su presidente; luego, para intentar amedrentar a la hermana República de Cuba—, sino que también pretenden subyugar nuestra nación tecnológica y económicamente ante las necesidades materiales del imperialismo estadounidense y su aliado, el Estado ilegítimo, genocida, terrorista y asesino de Israel, con el cual el presidente Abinader se ha negado a romper relaciones diplomáticas y comerciales.
Esto es así porque los semiconductores cuya producción el presidente tanto prioriza por encima de todo lo demás son de extrema necesidad para el complejo militar-industrial-tecnológico que dirige los destinos del decadente poderío imperial occidental y su satélite israelí, que actualmente se hallan en guerra en varios frentes, especialmente en las regiones del Báltico y de Oriente Medio. Los Estados Unidos de Norteamérica están perdiendo la carrera tecnológica contra la República Popular China, que está fabricando esos mismos semiconductores con mayor rapidez y a menor costo. Por lo tanto, el verdadero plan de nuestro presidente y su partido en el poder es convertir a nuestro país en la zona franca del mundo, que produzca los semiconductores que el imperialismo requiere para librar sus mortíferas campañas belicistas, a la vez que vende nuestras tierras raras a las mismísimas industrias en cuestión, para que se lucren del daño medioambiental sobre nuestros territorios en un doble movimiento de su lógica extractivista y exportadora que nos mantiene en la más abyecta miseria y dependencia con respecto a las potencias internacionales.
El objetivo del PRM en el poder ha sido desde sus comienzos beneficiar a las clases dominantes de nuestro país y sus socios internacionales, por medio del desarrollo de complejos turísticos de lujo, megaminería extractivista y exportación de productos de tecnología de punta, a la vez que conserva intacta y agrava la gran dependencia de la nación sobre la importación de los rubros alimenticios más básicos. Además, la flagrante corrupción de sus funcionarios —que ha estallado una y otra vez en los últimos tiempos— engulle casi todos los fondos del Estado que son adquiridos por medio del extremo endeudamiento externo del país, que nos mantiene en relaciones de vasallaje económico con respecto a los Estados Unidos de Norteamérica y los países de la Unión Europea.
Todo apunta a que, a menos que nuestro amado país dé un cambio de rumbo pronto, el statu quo permanecerá firmemente en su lugar y continuará arrastrándonos hacia un precipicio del cual resultará sumamente difícil salir. Mientras nuestros gobernantes planean seguir vendiéndonos al mejor postor, el encarecimiento de los artículos de la canasta básica familiar, así como de los combustibles y demás rubros importantes, continúa en ascenso, beneficiando exclusivamente a los mismos intereses que el gobierno protege. Solo cuando los dominicanos y las dominicanas de a pie se decidan a poner fin a este estado de cosas, presenciaremos ese necesario cambio de rumbo que tantos y tantas anhelamos.
[1] https://acento.com.do/actualidad/adp-faprouasd-y-observatorio-de-la-uasd-rechazan-decreto-sobre-transformacion-educativa-9678978.html
[2] https://presidencia.gob.do/decretos/309-26?utm_source=chatgpt.com
[3] https://acento.com.do/politica/rd-debate-su-lugar-en-el-nuevo-orden-mundial-en-el-primer-congreso-internacional-de-geopolitica-9677591.html
[4] https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-declara-de-alta-prioridad-nacional-el-desarrollo-de-semiconductores?utm_source=chatgpt.com
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