Desde hace varios años, especialmente después de la pandemia, hemos abordado estas dos enfermedades que nos afectan en nuestro país, pero que no son un problema solo de nuestra nación. Debemos admitir, sin embargo, que ambas enfermedades ya venían recorriendo sus propios caminos en las sociedades modernas.
Los factores causantes de esta terrible, lamentable y triste enfermedad son conocidos por la psiquiatría y la psicología; sin embargo, más allá de los elementos genéticos y hereditarios, hay factores sociales, históricos y del medio ambiente —de cada época— que afectan a los seres humanos.
Hace unos meses, la prensa recogió una importante información sobre la decisión del presidente Luis Abinader con relación al abordaje de la salud mental como una prioridad del país. Eso nos alegró, porque una noticia de esa naturaleza debe llenarnos de alegría y satisfacción a los dominicanos que aún conservamos sensibilidad social, humana y patriótica. Por supuesto, esta noticia salió después de una actividad en el Palacio Nacional, con la presencia del presidente Luis Abinader, el ministro de Salud Pública, Dr. Víctor Atallah, y el Dr. José Miguel Gómez, prestigioso psiquiatra del país.
El otro tema, igualmente preocupante, es el concerniente a la obesidad en el país. Aunque las estadísticas, que son variadas y de diferentes fuentes, indican sus números fríos sobre el hecho, cuando uno recorre las calles y las grandes plazas comerciales, la realidad visible nos llena de dudas sobre los datos de algunas de las fuentes.
Sin embargo, lo más importante es que, para ambas enfermedades crecientes, el país tenga o cuente con un buen programa de educación ciudadana que oriente a nuestros ciudadanos, de manera preventiva, sobre estos males que afectan a nuestras familias.
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