Con Gaza en el corazón. No a la guerra
En 1912, el doctor Lewy describió la presencia de anomalías en áreas cerebrales en pacientes que padecían otro tipo de enfermedad neurodegenerativa, como eran los enfermos de párkinson.
Con la observación de una sintomatología atípica y la contribución de diferentes colaboradores, en 1938 Lewy describió la presencia de otro tipo de afectación en la zona frontal del cerebro.
La demencia frontal es la más compleja por sus manifestaciones conductuales y por su pobre respuesta a los tratamientos farmacológicos. Esta gran demencia, denominada demencia de cuerpos de Lewy, es sin duda la más compleja de todas.
La sintomatología neurológica y psiquiátrica avanza en la misma proporción. Los síntomas conductuales están asociados a la agitación y a la disociación de la realidad, los cambios conductuales bruscos. El estado de ánimo va del llanto a la risa; hay cambios e incapacidad en la toma de decisiones y una enajenación del juicio en el sentido más abrupto. Este tipo de pacientes tienen alucinaciones, sufren delirios, poseen pensamientos que no son reales, su ánimo es por momentos expansivo; estos síntomas surgen de forma brusca.
La demencia de cuerpos de Lewy es la que presenta las alteraciones de la conducta más intensas, principalmente por las tardes. Es una de las diferencias con el resto de demencias: los periodos del día más críticos son el despertar y el nocturno.
En sentido general, las demencias son una patología completamente diferente a la psicosis o locura. Presentan síntomas similares, pero de origen bien distinto. El origen de una demencia es la atrofia del cerebro en áreas concretas; la zona frontal y la zona parietal son claves para el control de los impulsos y para la memoria, en una explicación resumida.
En la fase más avanzada puede presentar síntomas que se parecen a los de las patologías mentales graves; por ello se les denomina síndromes neuropsiquiátricos asociados a la demencia.
El campo donde se unifican síntomas neurológicos y síntomas psiquiátricos hace que el abordaje de esta enfermedad sea el ejemplo claro de que las patologías neurodegenerativas, como son las demencias, son el mayor reto para la medicina actual.
Encontrar estrategias más asertivas que mejoren la vida de los que las padecen y apoyo a sus familiares es fundamental. El manejo de esta enfermedad conforma un nuevo modelo para todos los sistemas sanitarios.
Las enfermedades como las demencias, que afectan de forma global al individuo y le hacen ser dependiente para vivir, son sin lugar a dudas una discapacidad psíquica.
No solo basta con la medicina: necesitan de la ley para decidir si el paciente es capaz o incapaz. Las demencias, como las enfermedades mentales, inhabilitan al individuo de todo tipo de responsabilidad, dado que su capacidad de juicio está severamente alterada.
Es fundamental el diagnóstico precoz: no es solo una etiqueta, es una hoja de ruta para diseñar la ayuda basada en sus necesidades.
Un acompañamiento especializado en las actividades básicas de la vida diaria y mucha, pero mucha compasión.
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