Que la inflación baje no significa que bajen los precios. La estadística mejora. El bolsillo no.

La inflación interanual cerró julio en 5.47 %, por debajo del 5.67 % de junio, pero todavía por encima del límite superior de 5 % del rango meta. El Banco Central considera el resultado una señal del inicio de la convergencia hacia la meta. Para el consumidor significa otra cosa: los aumentos acumulados permanecen.

Si un producto costaba 100 pesos y subió a 110, una inflación menor no lo devuelve a 100. Significa que seguirá aumentando desde 110, aunque a menor velocidad. Para que el precio baje tendría que registrarse una variación negativa. Desinflación no es deflación.

Esa diferencia importa porque el IPC aumentó 0.19 % en julio. Lo que bajó fue la inflación interanual, de 5.67 % a 5.47 %. Los precios no retrocedieron. Crecieron menos rápido.

También conviene mirar de dónde provino la moderación. Transporte registró una variación de -0.14 %, debido principalmente a las rebajas de las gasolinas y el gasoil dispuestas por el Gobierno. Esa reducción ayudó a contener el índice general, pero no refleja una disminución del costo de vida.

Mientras tanto, los alimentos aumentaron 0.23 %. Subieron el pollo fresco, las papas, el arroz y el ñame. También se encarecieron los medicamentos, los productos de limpieza, las comidas preparadas fuera del hogar y varios servicios de transporte.

Otros alimentos, como huevos, tomates, plátanos y ajíes, bajaron. También forman parte del consumo cotidiano. Pero esas reducciones no evitaron que el grupo de alimentos acumulara 6.75 % en doce meses, por encima de la inflación general.

La carga no se distribuye igual. Restaurantes y hoteles acumularon 8.15 % en doce meses. Los alimentos, 6.75 %. Ambos registros superan el promedio y afectan partidas frecuentes del presupuesto familiar.

Hay otro dato que exige prudencia. La inflación subyacente se mantuvo en 4.96 %, igual que en junio. Está dentro del rango meta, pero apenas cuatro centésimas por debajo de su límite superior. La inflación general se moderó. La presión de fondo no cedió. Eso limita el espacio para celebrar demasiado pronto la moderación observada.

El Banco Central espera que la inflación retorne al rango meta durante el último trimestre del año, a medida que se disipe el choque del petróleo. Esa proyección depende, en parte, del comportamiento de un precio externo. Si el petróleo baja, la inflación podría seguir moderándose. Si vuelve a subir, el calendario podría cambiar.

Aunque el pronóstico se cumpla, los precios alcanzados no desaparecerán. Una tasa de inflación menor indica menor velocidad de aumento, no regreso al nivel anterior.

El consumidor no compra porcentajes. Compra arroz, pollo, medicamentos y transporte. Y cada mes necesita más pesos para pagarlos.

Daniel Toribio

Economista

Daniel Toribio Marmolejos es economista con una trayectoria relevante en la política y la administración pública del país. Ha sido: Ministro de Hacienda de la República Dominicana. Administrador general del Banco de Reservas (BanReservas). Secretario de Asuntos Económicos del partido Fuerza del Pueblo.

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